©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1984

Ciencia y cultura


El hombre no sólo hace; también arte, técnica, historia y filosofía. No obstante, la ciencia constituye un ingrediente que globalmente se denomina cultura, que depende en gran medida cel cultivo de las ciencias que el hombre realiza e igualmente de la concepción que tenga de la ciencia. El espíritu del hombre, su inteligencia y libertad,es un espíritu esencialmente cultural. Creadorde la cultura, el espíritu del hombre inteligente y libre inventa, construye, modifica o destruye los universos de cultura, los universos de significados y valores, y los objetos de cultura que responden a las necesidades del hombre. El espíritu del hombre, su inteligencia y libertad, se forma y desarrolla en el seno de una cultura. Con el lenguaje se transmite a los hombres una cultura, se.les transmite un modo de pensar, de comprender, de reflexionar, de juzgar, se les participa una constelación de valores, un conjunto de costumbres e instituciones, se les introduce dentro de un mundo de estructuras que determinan el estilo de vida de los pueblos. El hombre es un animal cultural, formador de la cultura, formado a su vez por ella.

La cultura actual, la cultura en la cual está inmerso el hombre del siglo XX tiene características muy peculiares. Creo que pueden destacarse tres --no las únicas-- características de la cultura actual que cuestionan a todo individuo perteneciente a esta cultura. La cultura actual es científico-técnica, es antropológica y es histórica. Al decir científico-técnica quiero decir todo lo que anteriormente he señalado en este sentido yalgo más que voy a añadir; con el calificativo de antropológica quiero indicar que nuestra cultura se encuentra centrada en el hombre concreto; y al decir que es histórica entiendo que percibe y valora la realidad humana como cambiante, en devenir progresivo hacia el futuro. El binomio ciencia-técnica, uno de los ingredientes de nuestra cultura, conforma la mentalidad y la visión del mundo de los hombres; al mismo tiempo --junto con los otros ingredientes señalados-- conllevan valores que el hombre contemporáneo aprecia y que al mismo tiempo dirigen sus opciones, su praxis y sus costumbres.

A la ciencia y a su aplicación técnica a la praxis están ligados los valores de la constatación empírica, de la observación, de la racionalidad científica, del progreso, de la eficacia técnica, de la organización operativa, etcétera.

La ciencia y la técnica que caracterizan la mentalidad del mundo actual son la ciencia empírica y la técnica normada por la eficiencia. Toda proposición de valor científico debe basarse en la observación de los fenómenos, debe verificarse o falsearse en la experiencia, tiene que constatarse continuamente en referencia a la experiencia. Todo desarrollo científico tiene su origen en la fecundidad de la experiencia; las leyes tienen valor por su referencia a la experiencia, a la observación de la constancia de los fenómenos. La invención de hipótesis o teorías científicas sólo tiene valor en relación a la experiencia que se intenta explicar. La experiencia es así el fundamento de la fecundidad y del valor de las ciencias empíricas. Este recurso fundamental a la experiencia explica que la ciencia ponga su interés en los fenómenos singulares que pueden repetirse indefinidamente y cuyas relaciones constantes se expresan en las leyes llamadas clásicas o dinámicas.

El conjunto de fenómenos regidos por leyes dinámicas forma sistemas relativamente estables, dentro de los cuales rige la regularidad constante de las correlaciones entre los fenómenos; en cambio, los sistemas de fenómenos evolucionan, varían, se combinan entre sí, forman cadenas o secuencias de sistemas. Pero tales cadenas o sistemas no están sometidas a ningún determinismo de las leyes, sino que se establecen bajo un determinismo, o están regidas por las leyes de la probabilidad estadística. La ciencia moderna está así firmemente ligada a la concepción evolutiva del universo y juega con un equilibrio inestable entre el determinismo de las leyes dinámicas --átomos, moléculas, cristales, etc.-- y el indeterminismo de los conjuntos y secuencias de sistemas en evolución.

Esta concepción moderna de la ciencia ha mostrado su validez por aplicaciones a todos los planos de la vida humana. En la ciencia se ha fincado gran parte del progreso del mundo actual. La ciencia va extendiendo el dominio del hombre sobre la naturaleza, sobre la sociedad y sobre la historia, y al parecer no hay nada en el mundo conocido que, en principio, pueda evitar el señorío indefinidamente progresivo de la inteligencia humana sobre el universo; de las ciencias físicas sobre la naturaleza y de las ciencias sociales y políticas sobre la sociedad y la historia. Este señorio se ha ido logrando paulatinamente mediante la técnica y el trabajo humano. La creación y el desarrollo de técnicas en todos los campos de la actividad científica orientadas totalmente a la praxis resultan más valiosas mientras más eficaces. Inicialmente la eficacia se convierte así --llamo la atención sobre esto-- en criterio valorativo de la ciencia, para posteriormente convertirse en criterio valorativo de toda actividad humana.


AnteriorRegresoSiguiente