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Es posible pasar de las consideraciones anteriores de tipo epistemológico a consideraciones antropológicas, pues, en definitiva, el hombre es el sujeto que hace la ciencia, y si ésta tiende a alcanzar un tipo de explicación más perfecta es porque la mente humana aspira a ese orden y esa armonía que ofrecen las matemáticas y la metafísica clásica. No tratamos aquí de demostrar esa tendencia ni de explicarla; simplemente la constatamos. En ese sentido, al menos, podemos hablar de una "tendencia natural" del hombre a encontrar lo que satisfacea su razón, de descansar y gozar en la contemplación de un orden y una armonía. Pero junto a esta tendencia natural parece haber otra, también "natural", al menos en el sentido en que la sabiduría antigua hablaba de dos leyes inscritas en el corazón del hombre: video meliora proboque, deteriora sequor, veo el bien y lo apruebo, pero hago el mal. Resulta tentador hablar de una tendencia ascendente y de una tendencia descendente de la naturaleza humana, pero daría pie a una gran confusión aplicar aquí estos conceptos, pues lo "ascendente" parecería más bien lo negativo (en términos éticos) y lo "descendente" lo positivo. En fin, para no darle más vueltas al asunto, señalaremos que la otra tendencia natural que coexiste con la de buscar Ia armonía, es la de buscarla fuera de la realidad. Y no sólo buscar la armonía fuera de la realidad, sino de hecho, despreciar y, huir de la realidad. Así sucedía con los filósofos a quienes nos referimos al principio. Querían una ciencia del ser abstracto que no estuviera embarazada por la carga del ser real. La existencia era un accidente de la esencia y no tan perfecta como ésta. Considerando que las matemáticas son, en cierto sentido, mucho más perfectas que la realidad, ¿ha de extrañarnos ahora que haya quienes en serio piensen (aunque no lo digan ni con el cinismo ni con la claridad de la frase citada al principio) que la realidad es menos interesante que los modelos de la teoría económica matematizada? Por supuesto que la realidad es mucho menos interesante... como teorema. Pero, como historia, que es lo que es la realidad social, es mucho más interesante que las matemáticas.
Resulta sí, finalmente, que por distintos caminos epistemológicos (la especulación metafísica y la matematización de la ciencia social) venimos a dar al mismo lugar. ¿Y cuál es ese lugar? Es uno de los lugares más antiguos de la filosofía. ¿Dónde hemos oído que "el modelo es lo perfecto; la realidad no es más que una copia de inferior calidad"? El esencialismo de los teólogos como Francisco de Brindis y el modelismo matemático de los economistas teóricos no pretenden ser teorías globales del universo. Pero por los caminos de la epistemología y de la definición ontológica acaban coincidiendo con el idealismo, no gnoseológico, sino metafísico de Platón: la realidad, la realidad sensible, que es la única a la que tenemos acceso directo, es engaño, es sombra; hay que escapar de ella para alcanzar la verdad. El lugar a donde uno se escapa varía de un caso a otro (aunque también hay coincidencias; después de todo, a Platón le gustaban mucho las matemáticas ... ), pero el hecho de escaparse es constante en todos ellos; filósofos esencialistas, científicos sociales matematizantes o idealistas platónicos. Y ya que tenemos estas bases (refugio en cualquier lugar --o no lugar-- con tal de huir de la realidad), ¿por qué no incluir en nuestro grupo a ciertos poetas románticos? Ellos, a cambio de ser incluidos, muy bien nos pueden proporcionr el leit-motiv, de todo este grupo de parientes, cercanos o lejanos, pero al fin y al cabo, parientes. Juzgue el lector si no se aplican a ellos, en mayor o menor grado, estas palabras de Espronceda:
palpé la realidad y odié la vida, sólo en la paz de los sepulcros creo.
En resumen (y siguiendo el consejo del citado libro de Maritain, cuyo subtítulo es "distinguir para unir"), podemos obtener el siguiente cuadro:
1. Escape de la realidad + misticismo racional = Platón.
2. Escape de la realidad + racionalismo filosófico= filósofos esencialistas.
3. Escape de la realidad + racionalismo matemático científicos sociales (economistas especialmente).
4. Escape de la realidad + misticismo irracional = poetas románticos.