ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1985
* [Nota 37]

Ni Aristóteles en su breve referencia (Poética, 1456 a 25: "Además: es preciso considerar al coro como si fuera uno de los actores, parte del todo y colaborador en la acción, y no hacer como Eurípides, sino como Sófocles", trad. J. D. García Bacca (México, 1946; Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana), 29) ni Horacio en su desarrollo más amplio en la Epístola a los Pisones (al coro corresponde desempeñar función de actor y oficio de hombre, no cantar interludios que no conduzcan al propósito de la obra ni se adapten adecuadamente a él, favorecer a los buenos y darles consejo de amigo, moderar el iracundo y amar a los que experimentan el temor de transgredir, elogiar los manjares de una mesa escasa y los provechos de la justicia, de las leyes y de la paz, guardar las confidencias, implorara los dioses y rogarles que Fortuna retorne a los desdichados y se aparte de los soberbios: vv. 193-20 1; sobre las traducciones de esta "Arte poética" ver más adelante) relacionan al coro con la voz del poeta. Entre ciertos comentaristas modernos, en cambio, se halla esparcida la idea de que el coro es portavoz del pensamiento de aquél. Ver, por ejemplo. Ph. W. Harsh, A handbook of classical drama (Stanford, Cal., 1948),18-19: "The choral lyrics" generalize, the particular events and interpret the action of the play as the poet would have it interpreted", y, éste precisamente con respecto a este estásimo de la Antlgona, A. Lesky, La tragedia griega (Die griechische Tragödie), trad. J. Godó Costa (Barcelona, 1966; fecha de la segunda edición del original: 1947),130: "Dejemos que hable el poeta mismo" (salvo que se trate de una traducción ineficaz). Si bien recientemente se ha llegado, por lo menos en ocasiones, a posturas más mitigadas. En la tercera edición (Göttingen, 1972) de la otra obra, más 'científica', del mismo Lesky, Die tragische Dichtung der Hellenen (que sólo conozco asimismo en traducción: A. Lesky, Greek tragic poetry, trad. M. Dillon, New Haven y Londres, 1983) no se hace ninguna observación sobre el vinculo del coro con el poeta al examinar el estásimo (p. 135 de la traducción), y, en otro orden de cosas, en la introducción a su versión de Euripides, Tragedias. I (Madrid, 1977), A. Medina González y J. A. López Pérez señalan: "No sabemos hasta qué punto sirve el coro de transmisor a las ideas del escritor, pero, desde luego, parece exagerado pensar que su contenido no corresponde en ningún caso a los pensamientos del poeta" (p.61). Adopto el punto de vista de A. Kaimio, The chorus of the Greek drama withing the light of the person and number used (Helsinki, 1970, Societas Scientiarum Fennica: Commentationes Humanarum Litterarum, 46), 243. Para la mala suerte --por decirlo de algún modo-- de las traducciones de la Epístola horaciana al español, prácticamente todas en verso, ver Q. Horacio Flaco, Arte poética. trad. T. Herrera Zapién (México, 1970; Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana), XCII-CX. Por desgracia, la versión "en hexámetros castellanos" (p. CX) de este traductor no parece alterar la condición del problema.