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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1985

Bas Van Fraaser: El empirismo constructivo


Uno de los desarrollos recientes más interesantes en la filosofía de la ciencia es, sin lugar a dudas, la contribución que Van Fraasen ha hecho en su libro: The Scientific Image(1980). En el breve período que ha transcurrido desde la aparición de la primera edición, esta obra ha ganado un gran respeto entre la comunidad filosófica y científica internacional. No es una exageración afirmar que en menos de un lustro se ha convertido en un clásico de la literatura filosófica.

Van Fraasen elabora sus argumentos partiendo de una vieja discusión que se centra en la rivalidad de concepciones ontológicas de dos escuelas filosóficas, el realismo científico y el empirísmo científico. En primer lugar, el realismo científico sostiene que los lenguajes en los que las teorías científicas son elaboradas y expresadas deben ser interpretados literalmente, es decir, que los términos y conceptos utilizados en el lenguaje teórico deben ser entendidos como referentes o descríptores de entidades realmente existentes. A la vez, los realistas mantienen que las teorías científicas son descripciones del mundo que deben ser evaluadas en función de su veracidad o falsedad. Por último, los pertenecientes a la corriente realista sostienen que la aceptación de una teoría implica necesariamente creer que dicha teoría es verdadera. El empirísmo científico, por otra parte, mantiene que en tanto que las teorías científicas trascienden en contenido cualquier conjunto posible de observaciones,[Nota 23]no deben ser interpretadas de manera literal. Los términos teóricos que son irreducibles a datos observacionales deben ser interpretados de una manera figurativa: son esquemas mentales o símbolos, sistemas de organización o clasificación de la experiencia, etc., pero no son entidades que realmente existen.

Ambas corrientes han debatido entre sí por largo tiempo, y sus distintas ramificaciones son demasiado extensas y complejas para ser tratadas en este ensayo. Baste por ahora esta breve exposición que refleja adecuadamente el debate que Van Fraasen rechaza y del que parte para formular una posición intermedia.

Según la posición de Van Fraasen, que él mismo denomina "empirísmo constructivo", los lenguajes teóricos deben ser interpretados en forma literal. Por ejemplo, si una proposición dentro de una teoría sostiene que "el planeta V8 B2 existe" debe entenderse que dicho planeta existe realmente. En otras palabras, una teoría debe entenderse como una descripción tentativa de la realidad.

Sin embargo, este postulado realista de Van Fraasen es sustancialmente moderado por un segundo postulado que sostiene: 1) que no existe razón para suponer que lo que las teorías científicas nos dicen es verdadero, ni siquiera que el objetivo de la ciencia es producir teorías verdaderas ("la historia de la ciencia no es más que una sucesión de teorías falsas"), y 2) que la aceptación de una teoría implica no la creencia de que la teoría es verdadera, como los realistas mantienen, sino únicamente que la teoría es "empíricamente adecuada", es decir, que rescata los fenómenos observables pasados, presentes, y futuros.

En términos del problema del crecimiento del conocimiento científico, Van Fraasen sostiene que una posición empirísta estricta no haría más que detener inevitablemente el progreso científico porque le resta a la ciencia el ímpetu o motivación heurística que le proporciona el realismo, es decir, la fe en que estamos o estaremos realmente describiendo el mundo. Por otra parte, nos dice Van Fraasen, una posición realista estricta es inconsistente con la evidencia proporcionada por la historia de la ciencia, pues las teorías científicas que antes parecían verdaderas se han demostrado falsas con el tiempo.

Basándose en Lakatos, Van Fraasen concibe al crecimiento científico como el resultado de la competencia entre teorías con mayor o menor adecuación empírica. En sus propias palabras:

... todas las teorías científicas nacen a una vida de fiera competencia... (en la que) sólo las teorías exitosas --aquellas que de hecho describen las regularidades en la naturaleza-- sobreviven (Van Fraasen, 1980:40).

Van Fraasen mantiene que la aceptación de una teoría implica: en primer lugar, una creencia tentativa en la adecuación empírica de la teoría, y, en segundo lugar, el compromiso de confrontar cualquier nuevo fenómeno recurriendo únicamente a los recursos conceptuales de esa teoría.

La competencia entre teorías, según el mismo Van Fraasen, debe ser regulada por un criterio tácito de racionalidad que requiere de los científicos la selección de teorías con mayor capacidad para "rescatar" los fenómenos observables. Este "rescate" teórico, vago e indefinido en la formulación de Van Fraasen, parece implicar un mínimo de consistencia o adecuación empírica entre las proposiciones teóricas y la realidad observable.

Sin provenir de ella, Van Fraasen adopta una línea falsacionista que le lleva a sostener que las teorías científicas deben ser concebidas únicamente como intentos por acertar a la verdad. Intentos que, en ocasiones y sólo hasta cierto punto, consiguen reflejar la estructura real del universo que nos rodea.


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