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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1985

b. Fundamentos del estado


Bajo estas concepciones, en las que se argumentan razones tanto de derecho natural como de gentes, todo hombre-animal racional y social vive en una sociedad constituida por una nación o república, la cual tiene la jurisdicción y el dominio libres y propios que les son necesarios para el cumplimiento de su finalidad: el logro del bien común. De tal manera que aunque la soberanía residía en el monarca, los hombres no podían desligarse de su libertad ni de sus derechos y obligaciones. Por esto cada república tenía su cabildo y su policía, y la sociedad delegaba sus obligaciones de vigilancia y de equilibrio en el poder del monarca (Cfl. Sto Tomás, Cuestión 105 Suma contra los gentiles).

Con estos argumentos se legitimaban el poder y la autoridad reales, siempre y cuando la sociedad fuera conducida a sus fines espirituales y temporales dentro de la moral, y el monarca quedara obligado a ordenar su régimen de acuerdo con el bien común y a gobernar de acuerdo con la naturaleza específica de cada sociedad. Todo bien particular debería ordenarse de acuerdo con el todo, con lo cual quedaba entendido que el reino no era para el rey, sino el rey para el reino.

De las justificaciones del poder y la autoridad reales se derivaban las funciones del monarca, ya que éstas fueron consideradas como los recursos con los que contaba para el cumplimiento de sus obligaciones, que en términos generales eran:

-- defender la soberanía de las sociedades, y mantener la paz y el orden interno;

-- recurrir a los medios necesarios para dirigir a la sociedad a su fin último pero guardando la paz y el orden. Estos medios eran muy variados: cobrar impuestos, imponer trabajos y servicios gratuitos para beneficio común, dictar leyes, nombrar y quitar funcionarios, incluso intervenir en los aspectos administrativos de la Iglesia, gracias a la existencia del Patronato Real, etcétera.

En síntesis, el rey tenla funciones ejecutivas, legislativas y judiciales, por lo cual puede decirse que el Estado era el monarca mismo.

Junto con las obligaciones y funciones del rey se establecieron las características principales de la jerarquía política, administrativa y religiosa ya que, al ser el rey la cabeza, los funcionarios eran solamente sus manos:

-- los cargos para el cumplimiento de funciones específicas eran dados por el rey a través de un nombramiento directo. La duración del nombramiento era temporal, ya que dependía, por un lado, del buen o mal desempeño personal, así como del tiempo que tardara la realización de lo encomendado. Se consideraba siempre que todo cargo llevaba implícita la noción de servicio;

-- la estructura de la jerarquía era sumamente compleja y especializada: además de los puestos específicamente administrativos y jurídicos, había cargos de consejeros, visitadores y oidores. Pues el rey, además de necesitar brazos, requería de consejo y vigilancia sobre el comportamiento de los mismos, así como información acerca de las necesidades particulares de cada comunidad. Aunque debía recordar que estaba obligado a gobernar según la "propia naturaleza" de las sociedades.

La primera impresión que da esta panorámica generales la de un poder totalmente centralizado. Sin embargo, cuando se aprecia el funcionamiento de la maquinaria completa se observa que en la práctica el poder fue mucho menos centralista de lo que a primera vista podría pensarse. Esto, en parte, puede ser explicado por las características de la división jurídico --territorial, las dificultades de comunicación, y la flexibilidad requerida para gobernar de acuerdo con las características específicas de las comunidades.


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