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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1985

d. La incorporación de la población nativa a la sociedad imperial o la formación de las dos repúblicas


La incorporación de los nuevos territorios conquistados no presentó grandes dificultades, como el de la asimilación social y cultural de la gente. El proceso de aculturación fue lento, complejo y doloroso. Se trataba del nacimiento de una nueva cultura: la mexicana.

En este crisol de culturas el papel del Estado fue fundamental. Para explicar éste hay que aclarar que los sucesos históricos que tuvieron que ver en este parto estuvieron enmarcados dentro de un ámbito de utopías que querían hacerse realidad. Los elementos idealistas que cambiaron los destinos de Mesoamérica pueden reducirse a tres: la ambición de riquezas, la búsqueda de honra y la sed de almas. Los fundamentos filosóficos de la sociedad orgánica, y la organización social y política en estamentos permitieron que intereses tan contradictorios, como los antes mencionados, pudieran conjugarse para producir a la Nueva España. Todo esto bajo la dirección y vigilancia del emperador, que tenla interés en consolidar su poder.

La búsqueda de honores y aventuras fue una de las características principales de los conquistadores. Personajes de epopeya, hacedores de grandes hazañas, que a pesar de haber venido por su cuenta y riesgo, dieron noticia y parte de lo conquistado al rey con quien, por lealtad, se sentían obligados. Este tipo particular de caracteres se forjó a lo largo de los ocho siglos de reconquista en la madre patria. Sin embargo no eran el tipo de gente que se requería para construir una nueva sociedad; pues no se sentían ligados ni a la tierra, ni a la comunidad, ni estaban capacitados para soportar el aburrimiento de una vida estable y rutinaria. Su trabajo era la guerra; su fortuna, el saqueo que obtenían después de la victoria; y su honra, la merced real. Fueron precursores en la conquista de territorios, que generalmente ensanchaban, y siempre estaban dispuestos, para emprender nuevas aventuras; por eso fueron un fracaso como funcionarios en la primera audiencia. Más tarde las crónicas los describieron como personas violentas, con más disposición para el pleito que para el trabajo. Por lo cual la Corona se vio en la necesidad de enviar a otro tipo de hombres: a los constructores de nuevos reinos. Las aventuras de caballería habían tenido su época, ya había llegado el fin de ésta.

Entre los constructores del nuevo reino de la Nueva España existieron intereses muy distintos y en ocasiones contradictorios, lo cual fue aprovechado y hasta fomentado por la Corona con el maquiavélico fin de mantener divididos d sus súbditos y así consolidar su poder absoluto. Estas gentes fueron los misioneros y los señores de la Nueva España.

Los primeros misioneros llegaron poco después de iniciada la Conquista, debido a que la única justificación posible del sometimiento de tierras y gente fue declarar una guerra santa para salvar almas. Por otra parte, el Papado apoyó esta situación a través de la creación de la línea Alejandrina, y del Patronato Real, dejando así la responsabilidad de la evangelizacíón a la Corona Española.

De acuerdo con el punto de vista tomista que prevalecía en España, se discutió ampliamente la justificación evangélica de la conquista que se sostenía en las famosas tesis sobre la racionalidad del indio americano de Ginés de Sepúlveda, el Padre Vitoria y Fray Bartolomé de las Casas. En estas discusiones se llegó a decir que ni siquiera la evangelización justificaba la conquista, ya que los indios eran seres racionales creados por Dios, pues estaban organizados en policía (polis), tenían sus propios gobiernos, tierras y jurisdicciones. Por lo tanto, según el derecho natural y de gentes, habían nacido libres y soberanos. A pesar de que algunas veces estas alegatas derivaron en planteamientos de rebelión social, como en el caso de De las Casas, sólo sirvieron para incluir a la población indígena en la estructura social; se analizaron los deberes y los derechos de éstos y, en conclusión, quedaron como menores de edad en busca de tutoría.

La determinación del lugar de los indios en el orden social novohispano implicó también al de los misioneros; no sólo como envangelizadores, sino como sus protectores y rectores. Por eso los misioneros fueron los que más pugnaron por obtener de la corona leyes que les permitieran lograr sus objetivos; la primera de éstas fue la supresión de las encomiendas v, ante los abusos de las mismas, lograron separar a los pueblos de indios de los pueblos de españoles. He aquí el origen de las dos repúblicas.

Las repúblicas de indios

Las repúblicas de españoles


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