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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1985

La Institución del virrey y la Real Audiencia


El virrey gobernaba al Estado Habsburgo en México por medio de prerrogativas reales, delegadas directamente por el monarca, o indirectamente a través del Consejo de Indias. Como representante del rey, tenía nominalmente el poder absoluto, pero en la práctica sólo era una pieza del enorme aparato estatal, ya que estaba rodeado por funcionarios importantes también designados por el monarca y, por lo mismo, tenían acceso directo a la corona o a los consejeros.

El virrey era el jefe del ejecutivo, el principal legislador, capitán general del ejército de la Nueva España y vigilante de la tesorería en el gobierno de la Real Hacienda; sin embargo, sus disposiciones en materia civil tenían que ser discutidas en "acuerdos" con los altos consejeros de la Colonia (oidores de la Real Audiencia), personajes nacidos y educados en España, letrados ilustres que fungían como consejeros del rey o como jueces, con largos años de servicio. En caso de fallecimiento o incapacidad del virrey eran ellos, junto con la Real Audiencia, quienes asumían el poder, ya fuera para gobernar o para nombrar a un virrey interino.

El presidente de la Real Audiencia era el virrey, pero como los que no eran letrados no podían pasar sentencias como jueces supremos, la Corona nunca nombró virrey a un letrado. No obstante, de alguna manera el virrey podía dirigir la justicia, ya fuera nombrando a los Jueces de causa o presidiendo los juicios.

A través del Patronato Real el virrey también tuvo prerrogativas sobre la administración del gobierno eclesiástico; fungía como vicepatrón de la iglesia ya que hacía recomendaciones a la Corona sobre investiduras; concedía beneficios, asignaba curatos, etc. Todo ésto en nombre del rey.

Y en algunos casos, cuando sus consejeros o la prudencia se lo dictaban, posponía la aplicación de algunas órdenes reales (Bradley, 01). Gi., pp. 605-610).


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