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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1985

Algunas consecuencias de estas reformas


Como se ha dicho anteriormente, antes de los cambios Borbónicos, jurídicamente las provincias y el virreinato estaban situados en la misma categoría que cualquier provincia de España; las desigualdades se debían a grupos con derechos particulares, los cuales existían tanto en la península como en América, aunque aquí, debido a que había grupos distintos a los del viejo continente, también se les dio una legislación especial (indios, mestizos y castas). Sólo hasta el momento de las reformas la Nueva España pasó a tener la categoría de Colonia en todos sentidos: jurídico, económico y político.

El auge económico propiciado por estos monarcas ocasionó una serie de contrastes socioeconómicos. Humboldt visitó a México en esta época y se quedó impresionado por los grandes desequilibrios existentes, por lo cual llegó a definir al país no sólo como un cuerno de la abundancia, sino también como el lugar de la pobreza, que en ninguna parte había visto igual.

Los impactos sociales de las nuevas políticas económicas que se implantaron fueron, quizá, los más graves, por las repercusiones posteriores que tuvieron. Se alteró toda la estructura social que había sido construida lentamente a lo largo de doscientos años. Baje la administración de los "austrias" la jerarquía social era estamental, como se aclaró anteriormente; es decir, los distintos grupos sociales tenían derechos y obligaciones especiales. Los Borbones, con el interés de crear un gobierno económico, destruyeron las bases estamentales y generaron un sistema social basado en la competencia económica. A partir de este momento las leyes y los privilegios que se otorgaron estuvieron fundamentados en las diferentes actividades productivas o comerciales; algunas de estas actividades se estimularon, otras se combatieron y algunas más quedaron olvidadas por el Estado. Aparecieron clases sociales en el sentido económico del concepto.

En el nivel del estamento superior, o de la élite novohispana, los conflictos y desajustes fueron dramáticos. En el interior del estamento apareció una división de clases económicas y políticas, que eran antagónicas; los favorecidos por el régimen borbónico eran grandes mineros, comerciantes y militares, y los no favorecidos fueron sobre todo hacendados productores del sector primario, comerciantes que tenían sus mercados en la Colonia, dueños de obrajes y modestos productores, ya fueran rancheros o artesanos. Estos intereses encontrados se vieron reforzados por la llegada de nuevos españoles peninsulares, traídos por Gálvez para desempeñar cargos públicos. Más tarde esto derivaría en las luchas entre "gachupines" y "criollos" en la guerra de Independencia. Luchas que llegaron ser verdaderamente sangrientas y con un marcado carácter fratricida (L. Villoro, 1975; p. 309).

Empezaron a aparecer las clases medias, constituidas por algunos criollos y españoles. que, atraídos por el auge económico del país, emigraron en mucha mayor cantidad que en los dos siglos anteriores. Sus actividades principales estuvieron favorecidas por el relativo crecimiento del mercado interno, a pesar de las restricciones existentes, ya que el incipiente desarrollo urbano industrial y el aumento de la burocracia propiciaron la aparición de rancheros, pequeños comerciantes, administradores, abogados, escribanos y gran parte del personal eclesiástico. Todos ellos liberados del trabajo manual, sin propiedades ni capital, pero con mejor preparación que muchos de la clase alta. Formados en las ideas de la ilustración, con clara conciencia de su situación desigual, por estar fundamentalmente relegados a las ciudades de provincia. Guardaban grandes resentimientos frente al sistema que los excluía. Por eso fueron ellos los que más y primero apoyaron los vientos del cambio y las ideas de Independencia (Ibid., pp. 310-311).

Otro de los aspectos importantes, respecto a las funciones económicas del Estado, fue la cesión de mercedes de tierras. Con esos derechos la Corona "premiaba" a sus súbditos notables dándoles derechos patrimoniales. Estos derechos fueron evolucionando y al final de la época de los austrias empezaron a esbozar títulos de propiedad, y durante los Borbones fueron la base de la gran propiedad rural.

El pueblo trabajador, constituido por indios y "castas", era la base de la pirámide social y lo que más tenía en común era su extrema miseria. Los peones rurales estaban sujetos a las haciendas por deudas, la plebe de las ciudades tenía hambre y se amotinaba, los obreros de los obrajes vivían en calidad de prisioneros en el interior de las fábricas, sin ningún derecho laboral que los protegiera, y aunque los trabajadores de las minas estaban un poco mejor que los otros, en términos reales, las reformas borbónicas y la crisis minera de 1.808 empeoraron más la situación, y, como dice Villoro, poco a poco su miseria y su dolor callado se convertiría en exasperación... (Ibid.,pp. 311- 313).

En síntesis, la proclama de Hidalgo en Guadalajara expresó los sentimientos sociales de estos desajustes acusando, a quienes los llevaron a cabo, de ser ". ... hombres desnaturalizados, que han roto los más estrechos vínculos de la sangre, ya que abandonando a sus padres, a sus hermanos, a sus mujeres y a sus propios hijos... al atravesar inmensos mares, exponerse al hambre, a la desnudez, a los peligros de la vida ... el móvil de todas esas fatigas no es sino su sórdida avaricia ... ellos no son católicos sino por política; su Dios es el dinero" (D. A. Brading, Op. Cit. apud. L. Alamán, p. 458).


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