©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1985

Los exiliados de Dublín


Los personajes que deambulan solitarios entre las páginas de Dublineses (1914), primer obra publicada por James Joyce a los 32 años de edad, quizá agotan el catálogo de las diversas formas de exilio. Para transterrarse no es necesario el abandono físico de eso que llamamos "nuestra tierra". Los personajes de este libro de cuentos lo demuestran bien: para ellos basta con ubicarse fuera de esa realidad de noria que generalmente se nos impone, o ser rechazados, negados, borrados de ella como si fuéramos una frágil letra sobre papel.

Un nuevo rico, por ejemplo, marcado por una fortuna imprevista, vive una forma de exilio entre los ricos llamados "de familia", pues su conducta a menudo es errática, fallida en muchos sentidos. Y no se trata de afirmar que un nuevo rico ",no tiene derecho" a relacionarse con la burguesía histórica; lo que Joyce está afirmando es que hay, que ser lo suficientemente libres como para conducirnos de manera natural, en donde quiera que estemos. El dinero por sí mismo no hace mejor a nadie. Antes bien. existe un alto riesgo de que suceda lo contrario, como lo demuestra Jimmy Doyle. personaje central del cuento de Joyce, "Después de la carrera".

El padre de Jimmy "había hecho su dinero como carnicero en Kingstown y al abrir carnicerías en Dublín y en los suburbios logró multiplicar su fortuna varias veces".[Nota 91]Joyce sigue el juego con el nombre del pueblo en que originalmente vivieron, para reafirmar la plebeyez de la familia Doyle: Kingstown. "( ... ) príncipe de mercaderes, envió a su hijo a educarse en un gran colegio de Inglaterra[Nota 92]En este momento padre e hijo han quedado fuera por completo de su contexto irlandés ),; por supuesto, tampoco se podrán integrar al medio ambiente inglés: "Jimmy no anduvo muy derecho como estudiante y durante cierto tiempo sacó malas notas ( ... ). Su padre. amonestante, pero en secreto orgulloso por sus excesos, pagó sus cuentas y lo mandó llamar."[Nota 93]Se cierra así una etapa en la vida de nuestro exiliado. Suponemos que el padre de Jimmy decidió que los negocios, ya que no los estudios. habrían de convertir a su hijo en un triunfador. Las buenas relaciones harían las veces de catalizador de sus teorías: Jimmy se embarca en una carrera de autos a bordo de un vehículo compacto de fabricación francesa, tripulado por dos primos, uno francocanadiense y; otro --el que conduce-- francés, en el asiento trasero Jimmy y un húngaro, que después descubriremos, es el entertainer de los jóvenes ricos. Relata el narrador omnisciente: "Recorrer rápido el espacio, alboroza; también la notoriedad, lo mismo la posesión de riquezas. He aquí tres buenas razones para la excitación de Jimmy. Ese día muchos de sus conocidos lo vieron en compañía de aquellos continentales."[Nota 94]Jimmy, extraño en el paraíso, no consigue conducirse adecuadamente. está como mareado; será una presa fácil del afilado colmillo de los "hijos de familia": "Ségouin (dueño del auto) lo presentó a uno de los competidores franceses y, en repuesta a su confuso murmullo de cumplido, la cara curtida del automovilista se abrió para revelar una fila de relucientes dientes blancos." Se empezaba a configurar, para Jimmy, la posibilidad de convertirse, casi de pronto, en socio de inversionistas extranjeros. Era importante que se tratara de "continentales", pues "( ... ) la inversión era buena y Ségouin se las arregló para dar la impresión de que era como favor de amigo que esa pizca de dinero irlandés se incluiría en el capital de la firma".[Nota 95]El carnicero de Kingstown habría de echar la casa por la ventana esa noche, en una celebración sin precedentes. Jimmy se vestiría de smoking. "En casa de Jimmy se declaró la comida ocasión solemne."[Nota 96]Después de la cena, los jóvenes inversionistas deciden dar un paseo por la ciudad, durante el cual se encuentran con un amigo dueño de dos virtudes irresistibles: rico y extranjero, quien los invita a jugar a las cartas en el yate que tiene anclado en la bahía. El relato está por terminar y el lector presiente que el ritual del sacrificio de iniciación está cerca: "Era una serena noche de verano; la bahía se extendía a los pies de Jimmy como un espejo oscuro ( ... ); abordaron un bote en el espigón y remaron hasta el yate del americano. Habrá cena, música y cartas." Es decir, se sacrificará una presa para ser devorada, esto se celebrará y la presa será seleccionada al azar. "Villona (el entertainer húngaro) dijo, con convicción: ¡Es una belleza!"[Nota 97]

El narrador describe así aquella experiencia inédita de Jimmy: "¡Qué contento! Jimmy participó de lleno: esto era vivir la vida por fin ( ... )"[Nota 98] Esta expresión del narrador resume muy bien cómo Jimmy ha perdido por completo la perspectiva, lo cual tendrá un precio: ( ... )jugaron juego tras juego, entrando audazmente en la aventura. Oscuramente Jimmy sintió la ausencia de espectadores: qué golpes de ingenio. Jimmy no sabía a ciencia cierta quién estaba ganando, pero sí sabía quién estaba perdiendo. Pero la culpa era suya, ya que a menudo confundía las cartas y los otros tenían que calcular sus pagarés ( ... ).. Era un juego pésimo. Hicieron un alto para brindar por la buena suerte ( ... )"[Nota 99]Suponemos que la seriedad del momento se pareció a un réquiem, y eso era en realidad: "Claro que él perdió. ¿Cuántos pagarés habla firmado? ( ... ). Sabía que lo lamentaría a la mañana siguiente, pero por el momento se alegró del receso, alegre como ese oscuro estupor que echaba un manto sobre sus locuras ( ... ). La puerta del camarote se abrió y vio al húngaro de pie en medio de una luceta gris (venía de haber estado tocando el piano y cantando toda la noche): ¡Señores, amanece!"

Podemos creer que el sol entró por fin en la conciencia de Jimmy al abrirse la puerta del camarote, y aquella experiencia fue noche de epifanía; propiciadora de un regreso a casa del que Joyce, sin embargo no dice nada, Jimmy se queda en un yate, amanece y está de cara al mar.

Por otra parte, para el chico del cuento "Arabia", el estado de aislamiento queda establecido en la primera línea: "North Richmond Street, por ser un callejón sin salida, era una calle callada."[Nota 100]Su condición de huérfano lo separa también del común de los niños. Vive en la calle Mundorrico, cuando justamente la pobreza cruza, en múltiples direcciones, su mundo. Acude a una cita con una chica y ésta lo deja plantado porque, según parece, sólo él sabe que la ama y del encuentro mismo sólo él parece estar enterado; todo ha sido producto de su anhelo de cariño. Al final de la historia. en el parque de diversiones que se llama precisamente "Arabia" e inspira. por su nombre, lejanía, viaje, exilio, el único ser omnipresente que acompaña a nuestro personaje es la oscuridad: "oí una voz gritando desde un extremo de la galería que iban a apagar las luces. La parte superior del salón estaba completamente a oscuras ya".[Nota 101]

En "Un Encuentro" los jóvenes protagonistas empiezan diciendo, también en la primera línea, como un sumario de sus sueños de viajero: "Fue Joe Dillon quien nos dio a conocer el Lejano Oeste."[Nota 102]Hacen luego un viaje en bote, que guardadas todas las proporciones equivale a cruzar un océano. Uno de sus acompañantes es el exiliado por antonomasia: "Cruzamos el Liffey en una lanchita, pagando porque nos pasara en compañía de dos obreros y de un judío menudo que cargaba una maleta.[Nota 103]

En la radio y la TV los problemas son de tiempo, aquí son de espacio. Por esta razón hasta aquí las referencias a Dublineses y la visión del exilio que hay en esta obra. Pasaremos ahora a revisar brevemente el mismo tema en El Extranjero de Albert Camus.


AnteriorRegresoSiguiente