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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1985

La educación cristiana o el problema de la morphosis


Si bien éste es el leitmotiv de la obra de Cristianismo primitivo y Paideia griega hemos querido, sin embargo, dedicarle, un poco a manera de conclusión, unas líneas aparte. Y esto bajo dos aspectos: el cultural y la forma de vida.

Hemos dicho ya que para los cristianos la Paideia es la imitatio Christi, en la que Cristo es a la vez el modelo, el molde y el maestro. 0 en otra palabras, el Camino, la Verdad y la Vida. Ahora bien, esta verdad tan fundamental, que en su profundidad absoluta lo dice todo con la más perfecta simplicidad, en el momento en que los hombres la tratan de expresar y quieren beber de ella, esa "fuente que salta hasta la vida eterna" (Jn 4, 14) y a la cual acuden presurosos, resulta inagotable para ellos. Todas las expresiones y todos los conceptos son pálidas imágenes y pobres reflejos bajo los cuales, "como un enigma en un espejo" (I Cor 13, 12), captan aquellas realidades que sólo en el encuentro cara a cara comprenderán.

El plan es sencillo, y para los sencillos la obra es de quien da la fecundidad; con todo la meta es una civilización cristiana pues "la Paideia es el cumplimiento gradual de la divina Providencia. La verdadera paideia es la religión cristiana, la paideia divina". Y en esta forma entendía Orígenes al cristianismo. Se trataba del más grande poder educativo de la historia, el cual concordaba esencialmente con Platón y la filosofía: "había sido precedido por muchos pasos de la misma naturaleza que se inician con la Creación misma que hizo del hombre una imagen de Dios". (p. 98).

Al recoger el cristianismo esta proyección universalista y cósmica de la paideia griega, demostró, en opinión de Jaeger, ser capaz de ofrecer al mundo algo más que una secta religiosa, ya que para un gran número de la población pagana que se oponía a él la cuestión era ante todo una cuestión de cultura. ¿No es acaso bajo las características latinas el mismo amplio programa que subyace en la De Civitate Del? Por su parte, "los capadocios pensaban en toda una civilización cristiana" (p. 106).

En opinión de Jaeger "San Gregorio de Nisa fue capaz --en mayor medida que su gran hermano San Basilio y aún que Orígenes mismo --de ver todos los aspectos de la paideia griega. La comprendió como proceso formativo de la personalidad humana, que los grandes educadores griegos habían distinguido en forma tajante de la sustancia que es el sine qua non del proceso educativo " (p. 12 l). "En Gregorio de Nisa, el cristianismo ha alcanzado el punto en que saca sus propias conclusiones de la gran experiencia griega expresada en la Idea de Paideia" (p. 122, n. l). Es mucho más consciente que los demás escritores cristianos del problema de su mutua penetración (Cfr. p. 137).

Es por esto que como morphosis el cristianismo se presenta como metamorphosis. La necesidad de la ayuda divina para lograrlo y el resultado suprahumano en que ésta consiste dan cuenta de ello. El Espíritu Santo es "la fuerza educadora divina siempre presente en el mundo que ha hablado a través de seres humanos que fueron sus instrumentos" (p. 130) y su acción la proyecta a dimensiones cósmicas hasta la apocatástasis o restauración final del estado perfecto de la creación divina original.

Como forma de vida la educación cristiana se plasma en la vida monástica. "El incesante interés de San Gregorio por la institución de la vida monástica y su continuo esfuerzo por imbuir en ella al Espíritu Santo es la prueba más poderosa de la naturaleza práctica de su celo pedagógico y de la posición dominante que ocupaba en su teología la idea del cristianismo como educación perfecta" (p. 138). Fue él quien dio a la vida monástica en el Asia Menor la dimensión de "vida filosófica", ya que considera al cristianismo no como un nuevo conjunto de verdades sino como la vida perfecta basada en la theoria o contemplación de Dios y en una unión cada vez más perfecta con El. Esto es la deificatio y el camino a ellas es la paideia, la "anábasis divina". "Esta idea debía permear toda la vida de la Iglesia y de cada cristiano en la medida de lo posible" (p. 126).


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