ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985
* [Nota 7]

Al llegar los españoles a México descubrieron que los aztecas utilizaban de antiguo un gnomon para medir el tiempo y haTian logrado una gran precisión en la determinación de los solsticios y los equinoccios. Es indudable que sus métodos tan avanzados acerca del calendario deben mucho a sus adelantos en la erononietria. El historiador Benito María de Moxó, quien escribió su obra en 1805, afirma que las observaciones astronómicas de los indios llevaron a sus compatriotas a perfeccionar su cronología. Sobre esto nos da una noticia interesante: "Estas observaciones -dice Moxó-- les condujeron como de la mano a imaginar una especie de reloj solar, del que se hallaron tiempo ha muchos vestigios en el famoso cerro de Chapultepec, donde los Montezumas tenían un vistoso y ameno parque para la caza, un granjardín de plantas para el uso de la medicina, y un suntuoso palacio o quinta para su recreo.

En una pues de las voluminosas peñas que componían dicho cerro, se descubrió en el año del 1775 un plano horizontal, en que estaban señalados de relieve y con toda precisión los puntos solsticiales, el equinoccial, y los dos polos del norte y sur. Habla también grabada con particular inteligencia una como cinta, que tenía lugar de meridiana: de manera que era evidente que los mejicanos por medio de aquel ingenioso, aunque tosco reloj. hablan logrado saber donde empiezan y acaban las cuatro estaciones del año, y donde debe fijarse el momento verdadero del medio día. Pero estas piedras que debían haberse guardado con el mayor esmero, fueron pocos días después hechas pedazos, para servir en la fábrica de ciertos hornos que se estaban a la sazón construyendo al pie de aquel mismo cerro, inutilizándose de este modo un hallazgo tan inesperado e importante, y del que los sabios de este país hubieran sacado sin duda muchas luces para aclarar una parte considerable de las antigüedades mejicanas "(Benito María de M oxó, Cartas Mejicanas, 2a. ed., Génova, Tipografía de Luis Pellas, 1839, pp. 51-52).

Acerca de los relojes solares prehispánicos y su eventual reconstrucción, puede verse: Anthony F. Aveni, Sk.Vivatchers of Ancient México, Austin and London, U niversity of Texas Press, 1980, pp. 20-21.