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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

Democracia económica


En el nivel institucional la democracia de lo cotidiano tiene como consecuencia la democracia de lo económico. Si los trabajadores son los que controlan la empresa, el capital únicamente recibe una tasa de rendimiento que refleja la escasez de este insumo en la economía. Esto implica que en ocasiones los trabajadores posean los medios de producción o que simplemente participen del resultado económico de su gestión, [Nota 51] sin embargo, hay que señalar que el derecho al control lo origina, precisamente, el ser trabajador.

Existen otros casos en los que la democracia económica no necesariamente implica la institucional. Lo esencial en esto es que bajo diferentes mecanismos los trabajadores participen en mayor proporción del resultado económico de la empresa. Esta tendencia ha tornado ya tal fuerza, que en la actualidad ha llamado la atención la propuesta de un profesor norteamericano de economía del Massachussetts Institute of Techriology para reducir el desempleo y enfrentar el problema del estancamiento con inflación: transformar los contratos salariales de los trabajadores en contratos de reparto de utilidades o ingresos. [Nota 52] En otros casos, en varios países se ha experimentado con distintas formas de participación de los trabajadores en las acciones de las empresas. En cualquier caso las motivaciones varían: por una parte, éstas se originan con el propósito de lograr una mayor distribución de la riqueza y el poder económico; por otra, con el fin de estimular la productividad del trabajador, propiciar la inversión y reducir el desempleo. [Nota 53]


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