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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

Advertencia frente al angelismo


Esperar que la democracia de lo cotidiano funcione instantáneamente como una fórmula mágica con la cual se transforme a una organización y a sus integrantes es, ciertamente, ingenuo. Se requiere de un proceso de educación y una estrategia que tome en cuenta las características particulares del caso; se requiere de líderes que, convencidos, la sepan instrumentar. Muchos intentos han fracasado debido a la concepción de persona que se tenía. "Todos esos fracasos son el resultado de demasiado optimismo sobre la naturaleza del hombre. Cuando queriendo hacer de un ángel se hace de bestia, viene un momento en que es preciso batirse en retirada. Con frecuencia, entonces se dq¡a tras de sí una larga huella de miseria que Ihabría sido preferible evitar". [Nota 55]

Muchas de las experiencias malogradas que menciona Anselme se debieron a la incapacidad, por parte de los trabajadores, de distinguir entre decisiones a nivel institucional y a nivel funcional; al hecho de confundir el proceso de orden que requiere una empresa con una anarquía fundada equivocadamente en los derechos del trabajador al control y a la distribución de la riqueza, sin tener en cuenta su responsabilidad con su gestión y el resultado de la misma.

Además de otorgar derechos, democratizar una empresa plantea una serie de exigencias y riesgos que el conjunto de trabajadores debe reconocer y aceptar (proceso de educación y experiencia común), por lo que no es posible instaurarla por decreto desde arriba. Se puede iniciar y fomentar desde arriba, pero se debe aceptar y compartir desde abajo.

El "angelismo" existe también en el sentido que Kundera da a esta palabra: "El totalitarismo no es un infierno; o bien, es un infierno, pero es el infierno en el paraíso. La intención del totalitarismo no es la de hacer sufrir a la gente sino, al contrario, la de imponerle su felicidad... Responde a un arquetipo que llevamos todos en nosotros mismos: el sueño de una comunidad en donde todo el mundo tendría la misma fe, la misma voluntad, en donde no habría diferencia entre lo privado y lo público, ni habría secreto. Desgraciadamente, el hombre es mucho muy rico y complejo como para poder formar parte de una comunidad a tal punto ideal". [Nota 56]

La tolerancia y el respeto son la capacidad que se tiene para distinguir la diversidad y aprender de ella, para evitar los juicios totalitarios y generalilzados que son un refugio frente al esfuerzo mental que requiere comprender, más allá de nuestras primeras impresiones, aquello que no se adecúa a nuestra estructura mental. Porque hacer esto último es la muerte en vida, la fijación de las ideas en donde ya no es capaz de penetrar un soplo de aliento que nos transforme. No hay nada más peligroso que los hombres que actúan desde sus fijaciones, dogmatismos e inquisiciones, es decir, cuando sus ojos son el arquetipo de lo ideal.

La democracia de lo cotidiano promueve la tolerancia, el respeto y el diálogo entre seres vivos, con presencia histórica, dialéctica que se aviene a un mundo cambiante, en donde es necesario reconocer la diversidad. Por esto no puede ni debe (para que sea diálogo) casarse con esquemas rígidos, con ideologías asfixiantes que embrutezcan.


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