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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

La posible degeneración de la democracia cotidiana y económica


Dos son las tendencias en que estos dos tipos de democracia, en sus diversas modalidades, pueden degenerar. La primera es zuando comienza a utilizarse como una forma de control y opresión sutil. Entonces se convierte en una herramienta psicológica que posibilita la tranquilidad social y permite el sometimiento de los trabajadores. En cuanto a la democracia de lo cotidiano, en su nivel operativo, nuevamente la administración, que puede proporcionar herramientas muy útiles para el funcionamiento eficiente de una sociedad autogestionada, también dota de una serie de técnicas sofisticadas a quienes quieren controlar y supervisar más de cerca a sus subordinados (el problema no es la técnica sino la actítud de quien la utiliza). A través de sistemas tan aparentemente atractivos como la "administración participativa" se exige más al trabajador, se le permite creer que él determina su destino y se utiliza su participación para reclamarle cuando hay ineficiencia. Largas reuniones con intervenciones plurales, para que finalmente los trabajadores decidan lo que ya se habla determinado con anterioridad: "paternalismo participativo". No debe sorprendernos que el trabajador se harte de sistemas en el que se le pida su aparente participación. El sabe que en realidad de lo que se trata es de aumentar la productividad, pero hasta donde ésta convenga a la autoridad.

Por otra parte, no se requiere de mayor ciencia para derrotar a la democracia institucional. La técnica más usual es el cansancio. Se atiborra el orden del día de la asamblea general con puntos que deberían resolverse a nivel operativo; se utiliza un lenguaje técnico difícil de comprender y que a nadie le interesa escuchar, y se presentan las propuestas significativas al final de la reunión, después de largas horas de discusión estéril. Por eso el único deseo de los que sobreviven a tan agotadora asamblea es regresar a casa, y así los que deciden las cuestiones importantes son los que se quedan, es decir, los que idearon la trama. El poder se concentra y la democracia institucional pierde su contenido real y mantiene su estructura formal.

Por lo que toca a la democracia económica, sobre Lodo cuando la motivación para hacer participar al trabajador en el resultado económico proviene de un afán de incrementar la productividad, puede degenerar, en intentos por mantener un control más sutil de la fuerza de trabajo. El trabajador ya tiene acciones (aunque éstas no tengan derecho a voto), ahora debe dar más de sí, pues ya forma parte de la empresa, aunque no pueda participar en el control. Estos esquemas, que han sido desarrollados, sobre todo en los Estados Unidos, con el nombre de ESOP (Employee Stock Ownership Pl&n), han demostrado que inicialmente estimulan la productividad de los trabajadores pero, a largo plazo, cuando éstos reconocen que el acceso a participar en el control les está vedado, lo consideran como una prestación más, similar a un fondo de pensión, y retoman su actitud inicial. [Nota 57]

La otra gran tendencia de degeneración democrática se refiere a la cuestión material. La participación de los trabajadores en la toma de decisiones de una organización no es sólo con el objeto de democratizarla y humanizarla, sino también para que ésta subsista fundada en una racionalidad económica. Una empresa autogestionada debe ser eficiente, productiva y competitiva. Tiene que proporcionar a bajos costos un servicio o un producto de calidad querequiera la sociedad. Tiene que generar riqueza, compartirla entre sus miembros, y retribuirla a la sociedad. Debe permitir incrementar el nivel de vida de sus integrantes satisfaciendo sus intereses materiales. Es precisamente esta eficiencia económica, esta rentabilidad económica, la que puede hacer perder de vista el objetivo de la autogestión como lo aclara Ernest Mendel en la siguiente observación:

Si el valor de la empresa se calcula por su función continua. sobre la base del éxito en la realización de su renta, y si todo el sistema reposara durante mucho tiempo sobre la idea de que el interés fundamental del obrero es la adquisición de salarios cada vez más elevados y de ingresos personales, esto tendría profundas y durables consecuencias en la moral dominante de tal sociedad. El tipo de gente creada por una sociedad en tales condiciones no sería fundamentalmente distinto al creado por la sociedad capitalista; estaría compuesta por gentes cuya única motivación de trabajo se dirigiría al único fin de poseer medios materiales. Es la clase de gente que se abruma al máximo por tener y no por ser. [Nota 58]

El éxito económico de una empresa se justifica en la medida en que libera al. trabajador de sus penurias materiales para que tenga acceso al desarrollo y la valoración de su actividad en un nivel superior. En este sentido la eficiencia económica es un medio necesario, pero confundirla con el fin último de la autogestión es una manera de permitir su degeneración.


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