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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

Crisis, cambio estructural y democracia


Es innegable que occidente vive en la actualidad una profunda crisis, de la que también participa nuestro país. En diferentes ámbitos se escucha que es necesa rio un cambio estructural, un cambio radical para salir de dicha crisis. Sin embargo, la percepción de la crisis y las propuestas alternativas de reestructuración varían según el caso. Algunos consideran el cambio estructural como un reacomodo de las fuerzas y las relaciones con que ha funcionado el sistema, es decir, mantener los esquemas prevalecientes, reordenándolos desde dentro, para alcanzar el equilibrio. Se aspira a superar el subdesarrollo a través de los caminos y procedimientos que otros siguieron. Otros consideran que la crisis es más profunda y que en este caso las recetas anteriores no son suficientes; algunos llegan a afirmar incluso que estamos presenciando el fin de una época y que la crisis en este sentido puede ser el origen de "algo" nuevo. En otras palabras, se trata de una crisis de sistemas que ye agotaron sus posibilidades y que requieren de una transformación más radical; en donde las propuestas de reestructuración van más allá del mero reacomodo de los esquemas predominantes.

Entre estos dos extremos, en los que unos le diagnostican al paciente un resfriado con altas temperaturas y otros ya lo han desahuciado, los que consideran que el problema es de actitudes y valores proponen una gama de medicamentos, recetas, hechizos y tratamientos terapéuticos.

La propuesta de la democracia de lo cotidiano y lo económico sonará más radical para unos que para otros, según sea el diagnóstico sobre la crisis y los intereses particulares que tengan como médicos. Pero para todos la pregunta es !a misma: ¿funcionará?

La idea no es nueva. Podríamos remontarnos hasta la República de Platón para encontrar las primeras semillas. Pasar luego por la Utopía de Tomás Moro, el Leviatán de Hobbes, los socialismos utópicos en el siglo XIX, el movimiento cooperativista, los Kibbutzim y las empresas autogestionadas del siglo XX; el Calpulli precolombino, los hospitales de Don Vasco de Quiroga durante la colonia y también el movimiento cooperativista, en nuestro país. ¿Por qué entonces presentarla como una idea innovadora? Tal vez porque en aquellos tiempos hubo otros sistemas y otros esquemas que resultaron ser más adecuados para su época; porque nunca como ahora se había formalizado el estudio de experiencias prácticas tanto exitosas como fracasadas que permitieran la conformación de una teoría sobre el tema; porque las ideas no son estáticas: evolucionan y maduran, dan frutos cuando se les siembra en tierra fértil; porque a pesar de los logros científicos y materiales alcanzados por occidente hasta ahora, no se han podido resolver los problemas que prevalecieron en otras épocas, como bien precisa M. Cooley en su discurso de agradecimiento al recibir el Premio Nobel de las alternativas:

La ciencia y la tecnología del complejo militar industrial, en la que he trabajado durante 20 años, puede producir ahora sistemas guiados capaces de alcanzar en otro continente a un sistema de proyectiles dirigidos con una exactitud de milímetros, pero los ciegos y los cojos tropiezan en nuestros caminos de la misma manera que lo hacían en los tiempos de la Edad Media, Hemos llegado a tener sistemas de reconocimiento capaces de identificar a un proyectil dirigido enemigo hasta una distancia de miles de millas; pero, somos incapaces de reconocer al verdadero enemigo en nuestra misma sociedad: la enfermedad, la suciedad, la inmundicia que hacen que estén muriendo de hambre 600 millones de seres humanos en este planeta... ahora podemos producir armas (están produciéndose), que pueden destruir a los seres humanos y dejar intacta la propiedad; pero somos incapaces de eliminar la pobreza, aun aquí en la Europa meridional. [Nota 59]

A esto se nuede agregar, citando a Carnoy y Shearer, que

Los técnicos con sus modelos matemáticos y sus programas de simulación en computadora, no pueden eliminar la pobreza, reducir el desempleo signifícativamente, disminuir la inflación, predecir la crisis petrolera, hacer el trabajo más agradable, disminuir impuestos o darle a los americanos la seguridad buscada... las parejas de jóvenes poseen mayores ingresos comparados con la generación anterior, sin embargo no es suficiente para adquirir un hogar, la gente de edad se encuentra sola, la gente joven posee mayor educación de la que sus padres imaginaron tener y aun así tan sólo encuentran trabajo rutinario y desempleo; las estadísticas del ingreso real muestran incrementos en la última década, sin embargo, proporciones significativas de la población se encuentran en una situación mucho peor que hace diez años. [Nota 60]

También, porque la democracia de lo cotidiano, cuando funciona, vincula e integra zonas aledañas a su proceso de desarrolló y demuestra una mayor conciencia de la necesidad de este probeso compartido. En la actualidad hay varios ejemplos de este tipo: e! grupo de cooperativas Mondragón en el país Vasco, los Kibbutzim en Israel, algunas enipresas autogestionadas como la cervecería Unión, en Yugoslavia y la cooperativa Cruz Azul, en México.

Además de los ejemplos anteriores, porque hoy en día existen muchos más que han demostrado su viabilidad, al poner en práctica alguna forma de democracia cotidiana o económica, están: la Lucas Alternative Corporate y Scott Bader Co. en Inglaterra; el grupo de compañías madereras en el noroeste de los Estados Unidos, así como la gran cantidad de empresas quebradas que fueron compradas por sus trabajadores, como el Vermont Asbestos Group y la compañía aérea Peoples Express, la cooperativa de Alijadores en Tampico, Vitro Frotado (su sistema socio-técnico), el grupo Sotavento en nuestro país y otros más

Nada perderíamos al esforzarnos en incrementar nuestro conocimiento de los demás y de nosotros mismos, al detenernos un momento y descubrir un mundo diferente que, el vértigo, el frenesí y el ritmo en el que vivimos nos ocultan. Reflexionar un momento sobre lo que somos, ya no con el afán de cambiar sistemas y sociedades enteras, sino con el objeto de incidir sobre nuestra realidad más cercana: nosotros mismos y aquellos con los que trabajamos. Un hombre con esta concepción comprende que es en el trabajo diario con lo que se transforma la sociedad y no con sus elucubraciones acerca de los cambios que "efectuará" sobre el sistema, la sociedad, la nación, el planeta; la soberbia no conoce limitaciones y sí tiene como consecuencia impedir conocer la realidad.

La democracia de lo cotidiano es un esfuerzo por participar más plenamente de la existencia; nada perderíamos con intentarlo.

No es necesario esperar tres años para aspirar a la democracia política. Podemos prepararnos desde ahora, si promovemos la democracia de lo cotidiano y de lo económico, si ideamos mecanismos y estructuras organizacionales participativas que permitan una opción responsable a aquellos que estén dispuestos a aprovecharla, a intentarlo desde nuestra posición particular: presionando y exigiéndolo hacia arriba, pero sobre todo, promoviéndolo y experimentando hacia abajo. Tal vez de esta manera las elecciones políticas de 1988 se encuentren con una sociedad que comprenda la riqueza de la democracia al haberla experimentado en lo cotidiano.


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