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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

Introducción


PONER en tela dejuicio a la conciencia suena bastante excéntrico y hasta contradictorio. Pues el problema de su existencia resulta ser de los que se resuelven por la reducción al absurdo, del tipo de los que inmortalizó Aristóteles en su Protréptico: para poner en tela de juicio a la conciencia es necesario tener conciencia.

Pero no es su existencia lo que se problematiza sin más, sino el fundamento y la metodología de nuestro discurso, y nuestra teoría sobre ella. El propio Skinner, considerado como negador de la conciencia, al hablar de las críticas injustificadas que se han hecho al conductismo, pone como la más infundada la acusación de que "ignora la conciencia, los sentimientos y los estados de la mente". [Nota 61] Se trata, pues, de ajustar lo mejor posible a ese hecho que es la conciencia nuestro discurso racional sobre ella.

Y esto tiene sus dificultades. La primera de ella es: ¿cuál es la lógica de nuestro discurso sobre la conciencia? Pero esto sólo se encabalga en otras dos cuestiones más de fondo: ¿qué significamos al hablar de la conciencia? y¿qué realidad ontológica tiene nuestra conciencia? Preguntas que, a su vez, dependerán de otra- ¿cuál es nuestro acceso cognoscitivo a la conciencia? Como se ve, se conjuntan los planos sintáctico, semántico y pragmático, los cuales configuran la estructura semiótica con la que se ha de abordar el problema. A esto se añaden la instancia epistemológica y la instancia ontológica.

El aspecto sintáctico representa la investigación de la expresión lógica de nuestro discurso acerca de la conciencia. El aspecto semántico constituye ¡a inquisición de la referencia que asignamos a dicho discurso, a saber, qué es lo que consideramos como referente o referentes del mismo. El aspecto pragmático consiste en esclarecer los modos principales como hablarnos de la conciencia a través de su uso en nuestro contexto psicológico-social. A estos dos últimos aspectos se vincula el ontológico, y éste exige, en último término, una justificación epistemológica (el método y el criterio para llegar a conocer lo que decimos de la conciencia).

Entendemos la semiótica y sus partes según los lineamientos generales de Ch. Morris; ella nos servirá para abordar la parte más filosófica configurada por la ontología y la epístemología. Procederemos, pues, en este trabajo, a aplicar a algunas expresiones principales sobre la conciencia los correspondientes análisis sintáctico, semántico y pragmático para aplicar luego a sus resultados los análisis ontológico y epístemológico. Preferimos, en cuanto a esto último, hablar primero de ontología y después de epistemología, no por invertir el orden acostumbrado, sino porque las razones epistemológicas que aduzcamos servirán para confirmar lo que hayamos enunciado como el status ontológico de la conciencia.


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