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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

Semántica la referencia del discurso sobre la conciencia


La corrección sintáctica y semántica de las oraciones con el pronombre "yo" quedan garantizadas a través del hecho siguiente. En el caso de las formas sintáctica y semántica, decir "Yo no existo ahora" es autocontradictorio, es internamente inconsistente, es una contradicción sintáctico-semántica. Es parecida a la que ocurriría si digo ahora: "Yo no estoy expresando algo en este momento", lo cual se ve falsificado por el hecho de mi acto de expresión. Sobre esto observa Castañeda:

La razón de que muchos filósofos no hayan visto la inconsistencia interna de enunciados negativos tales como "Yo no existo ahoraes que "Yo soy H.N. Castañeda" y "H.N. Castañeda no existe ahora- son ambos enunciados contingentes. Pero. por supuesto, la contingencia de los dos últimos enunciados no establece la contingencia del primero. ( ... ) Clararnente, la proposición "Yo existo", aseverable por mí, es diferente de la proposición "H.N. Castañeda existe". [Nota 67]

A esta observación de Castañeda sobre la diversidad de tales enunciados, que me parece acertada, quisiera afíadir algo que me parece fundamental. Ciertamente la proposición "Yo existo ahora" no tiene la contingencia de las otras; pero lo que no llega a ver Castañeda, y que debe añadirse, es que tal enunciado no es contingente porque el nexo que representa no es un nexo lógico contingente, sino un nexo lógico necesario. Un nexo necesario existencia¡ que, si bien no tiene la fuerza del nexo necesario esencial que se da en una proposición analítica, es, sin embargo, necesario; de modo que puede hablarse de una clase especial de tautologia referencial. [Nota 68]

La prioridad, en este caso, de la primera persona sobre cualquier paráfrasis en tercera persona se ve de la siguiente forma. El correspondiente del indicador "yo" no puede ser el indicador "él". Más bien la expresión equivalente es la que Castañeda llama un cuasi-indicador, que simboliza como "él*". Con éste tenemos una proposición cuasi-indexical. Tomemos el ejemplo utilizado por Castañeda:

1. El Editor de Soul cree (en el tiempo t) que él (mismo) es un millonario.

De acuerdo con lo que se ha dicho, el Editor de Soultiene una creencia cuyo objeto es la proposición expresada en la cláusula que va en oratio obliqua: "él (mismo) es un millonario". Esa proposición es tal que el Editor podría haberla expresado en t aseverando:

2. Yo soy un millonario.

Así pues, la única paráfrasis equivalente a la oración (2) de primera persona es la oración (1) en tercera persona es pero el pronombre que ahí figura no es otro indicador, como "yo", sino un cuasi-indicador, "él*". Que no se puede sustituir "yo" por otro indicador de tercera persona se ve por esto:

El pronombre "él (mismo)" en (1) tiene un papel especial:

i) no se usa para hacer una referencia demostrativa, ii) se refiere al Editor de Soul indirectamente, iii) aparece como oratio obliqua, y iv) se usa para atribuir referencia de primera persona al Editor de Soul, aún sea implícitamente. Por todo ello es más bien un cuasi-indicador, "él*", como se ha dicho. Este cuasi-indicador tiene las siguientes propiedades peculiares que señala Castañeda:

a) No puede ser sustituido por su antecedente salva propositione. Es decir, la proposición (1) no es equivalente a "El Editor de Soul cree en el tiempo t que el Editor de Soul es un millonario". [Nota 69] Porque puede darse el caso de que esa persona no crea ser el Editor de Soul, por pensar que no es efectivo aún su nombramiento, sino que acaba de ser elegido sin entrar todavía en funciones.

Si pretendemos sustituir "El Editor de Soul" por otra descripción, como "El único que esGraphics ", donde no figura "él*", de todas maneras la proposición (1) es diferente de la proposición correspondiente "El único que es Graphics es un millonario". Porque se puede dar el caso de que dicho Editor no crea que es el único que es Graphics.

Si pretendemos sustituir "El Editor de Soul" por un nombre propio lógico, como A, de todas maneras la proposición (1) es diferente de la proposición correspondiente "A es un millonario". Porque también se puede dar el caso de que dicho Editor no crea que él es A.

b) Tampoco "él- puede ser sustituido en (1), salvapropositione, por otro indicador que se refiera al Editor de Soul. La razón es que la referencia indexical que tendría ese otro indicador no tendría el alcance que debe tener en la oración donde figura. Por ejemplo, si se sustituyera por el indicador "él" (no por el cuasi-indidador "él*") en "El (este hombre) es un millonario», podríamos analizarla como: "Hay una propiedad Graphics -idad tal que él [indexicall = el único que es Graphics el Editor de Soul cree en el tiempo t que el único que es Graphics es un millonario".

Pero este análisis nos muestra que el indicador "él" entra sólo aparentemente en el alcance de "cree", es decir, que está fuera de la propositio obliqua y tiene como alcance la proposición completa. Con lo cual no tiene ya el alcance que le es debido. Estos análisis llevan a Castañeda a la siguiente conclusión:

Por consiguiente, la proposición de primera persona singular (2) es diferente de cualquier otra proposición de tercera persona en oratio recia. De manera patente, las mismas consideraciones valen para toda otra proposición de primera persona. Así, de modo más general, ninguna proposición de primera persona es idéntica a ninguna otra proposición de tercera persona, si ambas están en oratio recla. [Nota 70]

Con esto se garantiza que la proposición de primera persona no es reductible a ninguna de tercera persona. La primera persona, pues, tiene su propia lógica.


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