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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

LUIS ASTEY Antigua sofística: fragmentos y reelaboraciones


3 En otros géneros discursivos -sometido, por tanto, a otras leyes de construcción- se conserva el pensamiento de la primera sofistica [Nota 89] acerca del hombre, los dioses y la participación de éstos y aquél en el acontecimiento de la cultura. O, mejor, lo que de ese pensamiento ha sobrevivido: (a) cuatro citas, al parecer directas, retiradas de textos de Protágoras, de Trasímaco y de Pródico; (b) tres segmentos de un tratado de Antifonte: Sobre la verdad, (c) dos de siete extractos, éstos tal vez de obras diferentes pero referibles a un solo autor, no identificado, activo hacia fines del siglo V a X -extractos que constituyen lo que se conoce como 'Anónimo de Jámblico'; (d) cuatro parlamentos, presentados bajo ficción de oralidad y diversamente marcados según las intencionalidades de los escritos en que aparecen, respectivamente atribuidos a Protágoras, a Trasímaco y, dos, a Hipias en la medida en que los tres operan a modo de voces interlocutorias dentro de algunos diálogos de Platón o en los Memorabilia de Jenofonte; y (e) algunas citas en diversos escritos de Aristóteles, o en sus escolios.

Acaso no resulte completamente inadecuado distribuir y revisar estos testimonios en función de la componente particular desde la que cada uno de ellos se representa la totalidad del acontecimiento. [Nota 90] Y, en los puntos en que parezca ser preciso, confrontarlos o complementarlos con textos místicos y filosóficos no procedentes de la reflexión de los primeros sofistas.

A. El mundo del hombre

4. Es posible, entonces, situar en primer término la tesis con que Protágoras habría comenzado su Verdad (Alétheia) [Nota 91] :

"De todas las cosas medida es el hombre, de las que son en cuanto son, de las que no son en cuanto no son (Pánton khrémátón métron estin ánthrcópos, tôn mèn óntón hós éstin, tôn dé ouk ónton hós ouk éstin)". [Nota 92]

Como se sabe, bajo la engañosa sencillez de su literalidad [Nota 93] el enunciado encierra varias dificultades de lectura. 'En cuanto' procede ya de una elección interpretativa, y seguramente contribuye a incrementar el engaño: intenta concertar en un solo elemento léxico del español las dos posibles traducciones ----'que' (conjunción) y 'como' (=modo en que)- que en los correspondientes segmentos textuales griegos hos permite y que podrían asimismo ser entendidas como recíprocamente excluyentes. [Nota 94] Además, donde carece de predicado, ¿en qué sentido ha sido escrito éstin? ¿Remite ya al hecho puro de existir o indica todavía, o simultáneamente, el de 'suceder así', el de ser eso verdaderamente ? Y, esto último, ¿en el nivel de las realidades o en el nivel de las aseveraciones? [Nota 95] O, en otra dirección, ¿qué son khrémata? Desde luego, no las cosas como ajenas al hombre. Tampoco prágmata o ni siquiera ónta, otros términos con que las cosas pueden ser significadas, [Nota 96] las apartan de aquél. Pero, ¿se trata ahora de algo que permanece situado simplemente en el orden de lo operacional [Nota 97] o de algo que ha sido constituido ya en objeto relativamente a una teoría del conocimiento? [Nota 98] Al mismo tiempo, ¿se trata de las cosas mismas o meramente de cosas que aparecen como modalidades de otras cosas? [Nota 99] Y, no por último, ¿a quién designa ánthrópos? Desde el Cratilo (c. 385 a JC) de Platón, las principales lecturas antiguas postulan al hombre individual, y más explicitamente desde el Teetetes (166d): "Porque yo digo que la verdad es tal como lo he escrito: medida es cada uno de nosotros (hékaston hémón) de lo que es y de lo que no". [Nota 100] Pero los pasajes de Aristóteles y de Sexto que también comentan el enunciado, [Nota 101] sin perjuicio de que sus autores hayan tenido acceso directo a la Verdad, ¿se hallarán exentos completamente de la influencia platónica? [Nota 102] En 1895, por otra parte, Th. Gomperz propuso al hombre "en sentido general (im generellen Sinn)" y, en 1940, W. Nestle al hombre "en sentido colectivo (im kollektiven Sinn)"-esto es, "un determinado pueblo (Volk), una determinada tribu (SIQmm)".[Nota 103] Y es posible que una distancia de entre tres y cinco décadas [Nota 104]31 otorgue a una lectura mayor credibilidad que una distancia de aproximadamente veintitrés siglos y medio. Pero necesario no es.

De cualquier modo, y sin pretender disminuir la densidad de los problemas histórico-filosóficos[Nota 105] implicados en ellas, tal vez sea posible intentar, más acá de las interrogantes anteriores, aunque sin ignorarlas, otra lectura de la tesis de Protágoras. Una primera proposición parece derivarse ya de los elementos hasta ahora revisados: existe ciertamente, como algo verificable en el orden de los hechos, una laxa y abierta pluralidad de cosas (ónta) con respecto a las cuales, independientemente de índoles -cuerpo, idea, propiedad, acontecimiento, etcétera- o de procedencias --de origen natural o de producción o fabricación humanas-,[Nota 106] la tarea intelectual inmediatamente pertinente consiste en definir el modo de la relación que a todas ellas las vincula con el hombre. Y probablemente tanto el acceso a esa definición como la serie de proposiciones que permiten completar la lectura puedan ser producidas a través de la respuesta a una nueva interrogante, que otra vez se plantea en el complejo nivel de la decodificación del enunciado: ¿qué es decir de alguien -no de algo-que sea métron? Técnicamente es, desde luego, una metáfora:[Nota 107] una palabra ha sido desprendida de su campo habitual de significación -en sentido propio métron hace referencia o a instrumentos materiales de medición o, en cuanto han sido medidas, a las cosas también materiales a que ellos se aplican o aun sólo a ciertas porciones de tales cosas, y únicamente a eso-[Nota 108]e insertada en un área semántica que hasta entonces le había sido ajena. Pero esa translación no es un acto gratuito. Obedece a la necesidad de subvenir a un punto de penuria léxica en la lengua del momento -de dar primera expresión a una nota privativa del comportamiento del hombre, que anteriormente no había sido nombrada aunque asimismo es verificable en el nivel de los hechos: la de único ente en posibilidad de volver conmensurables con él los componentes de aquella imprecisa pluralidad, de tomarlos a su cargo;[Nota 109] y de integrarlos en un orden cognoscitivo y axiológico [Nota 110] , obra exclusiva suya, que les confiere ser y valer, en cuanto khrémata (o en cuanto prágmata). Nunca en cuanto cosas con respecto a las cuales se entiende que el hombre no ha sido enfrentado a ellas. [Nota 111] Puesto de otra manera: en la tesis de Protágoras el hombre es definido en función de su unicidad como creador de cultura -concebida ésta no como una más o menos inconexa colección de habilidades sino como la organización y operación de un mundo. Y si todo esto es así -valga la insistencia: no en la perspectiva estrictamente histórico-filosófica- no parece darse incompatibilidad en que sean el hombre genérico o el hombre colectivo o el hombre individual los señalados como responsables de esa operación. O, fuera ya del texto, la interacción de todos ellos.

Continuará