©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

JAIME RUIZ DE SANTIAGO Etica de solidaridad


ACABA DE SER traducida al francés una obra que emerge de la clandestinidad polaca. Escrita por Joseph Tischrier, miembro de¡ directorio del movimiento obrero Solidarnose, ésta posee enorme interés no sólo para entender los ideales que inspiran a la reprimida organización polaca, sino también para iluminar y justificar los anhelos por dar fuerza a cualquier auténtico "solidarismo". Por este motivo me parece importante exponeralgunas de sus ideas principales.

El autor, que pertenece al mundo universitario -filósofo y teólogo- es amigo personal de Karol Wojtyla y de Lech Walesa, quienes sostienen en sus respectivas tareas las ideas que se presentan en esta Etica de solidaridad (Ed. Droguet-Ardant, 1983).

La traducción, revisada y aumentada por el mismo Tischner, aparece antecedida por clarificadoras palabras de miembros de algunas organizaciones francesas de trabajadores, quienes explican el sentido e importancia que la obra posee.

Uno de ellos señala que durante la visita de Lech Walesa a París, en octubre de 1981, uno de sus compañeros, Bronislaw Géremeck, contó durante una recepción que se les ofrecía que tras la huelga de Gdansk, unas 2,000 personas se habían reunido para analizar cómo dar forma a su nueva esperanza. Con este motivo los responsables tuvieron la idca de interrogarlas pára averiguar qué deseaban ante todo. De las respuestas recogidas en trozos de papel había aparecido en primer lugar la palabra "verdad".

Esta realidad es la que inspira e impregna toda la obra de Tischner, que se refiere a la verdad del diálogo, del sufrimiento, del sentido del trabajo, del poder, de la educación, centrado todo ello en el hombre y en la dignidad humana.

Pero es posible preguntarse: ¿cuál es la naturaleza de esta Etica de solidaridad, que acompaña al movimiento que ¡ueha por un sindicalismo independiente frente al Estado y al partido que lo controla? Es una obra que hace presente nuevamente el sentido que en griego posee effios (de donde "Etica---), como el esfuerzo para volver a las fuentes mismas de la vida social, a realidades tan simples como el hecho de convivir en una misma tierra, cultivarla juntos, gozar de sus frutos, educar a sus hijos, etc. Es decir, que esta obra habla de la ética como de una---gramátida de las relaciones humanas" (p. 48), de esa vida social que tiene como condición primera y fundamental la veracidad.

Es así como estas páginas responden al ideal manifestado por los trabajadores de Gdarisk: clarificar el verdadero significado de algunas realidades que son esenciales para que se pueda dir la convivencia humana en sociedad.

A estas alturas puede plantearse otra pregunta, que se puede fácilmente desdoblar conforme a lo que hemos señalado. ¿qué explica ese deseo prioritario que los miembros de Soficlarnose expresaban por la "verdad-?, o bien, ¿por qué aparece tan importante esta F_tica tle solidariciati, que pretende clarificar ciertas ideas "buenas y verdaderas, simples y justas-? (p. 14).

La respuesta a esta doble interrogante es de enorme importancia: porque un lenguaje verídico es la sangre misma de la vida social, de tal modo que, cuando no es posible transformar la realidad, se puede combatir a nivel de las palabras a fin de que éstas sean mentirosas y así, lentamente, se les envenene y con ello se inicie la destrucción de la vida social real. Tal es el recurso usado por el Partido Comunista en Polonia, y tal es igualmente el esfuerzo que hacen en otros países los partidos en el poder: es el reino de la Iogocracia" (Czeslaw M ilosz) en el cual el partido dominante hace mentiroso el lenguaje y pretende dar a la realidad nombres totalmente opuestos a su naturaleza existencial. De este modo, al dar un nombre absolutamente opuesto a aquello que aparece, la invasión soviética que sigue a la invasión nazi es denominada "liberación", el partido que hace asesinar obreros y campesinos es llamado "Partido Obrero y Campesino", al Estado de excepción se le denomina "normalización", a la sección de la policía encargada de vigilar fábricas se te llama---sindicato---,M mismo modo que, en otros países, a la estructura esclerótica de una sociedad gobernada por un poder oligárquico se le denomina -revoluciona.-¡a"; al control férreo de las conductas humanas se le llama---libertado a la manipulación coactiva de masas se te bautiza como "manifestación popular---. Lista de infinitas palabras, cuyos ejemplos acuden fácilmente a la memoria.

Pues bien: la obra de Tischrier tiene como objetivo. modesto pero de vital trascendencia, superar este lenguaje mentiroso y de. este modo llamar a las cosas por su verdadero nombre (p. 30).Tan simple como designar a un gato como gato (p. 26), pero tan peligroso corno designar a un robo como robo o a una traición como traición,

Es un intento por devolver al pueblo polaco los datos elementales de la vida social, recordando que sólo una auténtica sociedad fundada en la verdad puede ser solidaria. ¡Un solidarismo basado en el engaño, y en la mentira es tan vacío de sentido como una justicia imprudente o una suma errónea! Apariencia de solidarismo, de justicia o de adición, pretensión de "dar gato por liebre", tentación constante en cualquier Estado manipulador.

Naturalmente la obra de Joseph Tischrier, que brota en un país en el que los obreros luchan "por tener derecho a tener derechos"(p. 9), es interesante para cualquier otra situación que anhele vivir "verídicamente" para construir un auténtico "solidarismo".

Se trata, en consecuencia, de una obra que consiste en el análisis de unas veinte palabras, cuyo sentido auténtico trata de establecer. Un pequeño) "diccionario", manual fundamental para viviren verdadera sociedad. Es así como se estudia el real significado de la comunidad, el diálogo, el trabajo, la explotación de los trabajadores, el sufrimiento, la ilusión, la ciencia, el arte, la democracia, el socialismo, la revolución, el poder, el campesino, la educación, la persuasión, la familia, el adversario, la traición a la patria: todo ello montado en una solidaridad fundamental.

Solidaridad que, resentida en Polonia, se extiende al mundo entero y permite surgir la paradoja de un Estado en el cual el Partido "ha vencido políticamente, pero ha perdido moralmente" (p. 16);'en tanto que los hombres animados por una esperanza serlidaria han sufrido una cruel derrota política, pero han logrado una resonante victoria moral. i El otorgamiento del Premio Nobel a Lech Walesa es, en este sentido, un buen ejemplo de lo afirmado!

Pero, ¿cuál es el principio de una comunidad solidaria? Lo es el hecho de que el hombre es un ser dotado de conciencia, de libertad. Esto porque no se puede construir un mundo verdaderamente humano en ausencia de libertad, de supresión de conciencia. Es gracias a la conciencia como el hombre se construye desde el interior y como, cuiando se equivoca, se puede re-encontrar. Un hombre privado de conciencia no puede en realidad cambiar sino tan solo amoldatse a nuevas circunstancias.

"Nosotros no podemos ser solidarios de hombres sin conciencia.

Podemos viajar con ellos en el mismo tren, comer en la misma mesa, leer los mismos libros, pero eso no es ser solidarios. Cada'nosotros', ' cada 'cori'no es la solidaridad: la solidaridad auténtica es la solidaridad de conciencias" (p. 21).

La solidaridad, fundada en la conciencia, nace de manera especial cuando uno se encuentra ante el espectáculo de un hombre que sufre por la acción de otro hombre. Ante esa "herida inútil" el hombre no sólo es movido a compasión -como en el caso de una enfermedadsino que además la injusticia suscita la indignación. Por eso somos solidarios, ante todo, de quienes son aplastados por los hombres "y cuyo sufrimiento, contingente e inútil, habría podido ser evitado. Ello no excluye la solidaridad con otros, con todos aquellos que sufren. Pero la solidaridad. con quienes sufren a causa de otro es particularmente viva, fuerte y espontánea" (p. 23).

Esta solidaridad hace referencia a la política, pues ésta debe trabajar a fin de crear "espacios" en los cuales los hombres no se aplasten los unos a los otros.

Una comunidad "solidaria" es aquella en la cual "nosotros somos para alguien", siendo ese "alguien- anterior al "nosotros". Es el aplastado, el maltratado, quien existe y llama: ese llamado es escuchado por la conciencia capaz de escuchar, comprender y acudir en ayuda. Sólo así nace una verdadera comunidad.

Otra exigencia de una comunidad auténtica es la presencia del diálogo, que obliga a salir del propio escondrijo para encontrara los demás, en una búsqueda permanente de significados verdaderos: las insinuaciones, las calumnias, las acusaciones, así como los prejuicios y temores destruyen su posibilidad,

El diálogo aparece como una actitud humana básica gracias a la cual uno se conoce en y a través de los ojos de los demás, sabiendo que "la verdad plena y completa no puede nacer sino de nuestras experiencias comunes" (p. 27).

A través del diálogo se presenta todo el mundo de las cosas y de los hombres, y en el mundo humano resalta un tema por su importancia: el del sufrimiento, en especial---elsufrimiento impuesto a un hombre por otro hombre. Un sufrimiento ante el cual nadie se puede resignar, un sufrimiento que engendra la rebeldía" (p. 28). Y es que las relaciones sociales se tornan trágicas cuando los hombres, en lugar de combatir el mal, el sufrimiento. el dolor, se convierten en su causa. A nivel del trabajo el mal aparece en el momento en que se presenta la explotación del hombre por el mismo hombre: frente a ese mal se deben rebelar los hombres de buena voluntad.

Mas, ¿cómo es posible afirmar la solidaridad de las conciencias frente al mundo del sufrimiento de los trabajadore0 Mediante un -discurso-testimonio" que corre en un doble sentido: testimonio por el cual las cosas son Hamadas por su verdadero nombre, develándose así la realidad y, además, testimonio por el cual se despierta la conciencia de los miembros de la comunidad y se rechaza ese sufrimiento inútil. Esta doble respuesta implica, claro está, la esperanza de que es posible cambiar el mundo en que vivimos.

Como se ve, el mundo de la solidaridad guarda relación íntima con el del trabajo. Este, el trabajo, es considerado como "una forma particular del diálogo entre los hombres que contribuye a mantener y desarrollar la vida humana" (p. 32).

El trabajo es una modalidad de la conversación humana, realizada a través de objetos que resultan siempre de una síntesis que se da entre una cierta materia -arcilla, madera, etc.- y un significado. Por el trabajo un sentido humano se añade a una materia bruta y el objeto producido entra en un amplio círculo en el cual se desarrolla el diálogo entre los hombres.

El auténtico trabajo, en consecuencia, se revela por servir a la vida: por mantenerla y asegurar su perfeccionamiento, dándole un sentido más profundo. Sólo así el trabajo garantiza su valor y dignidad.

El trabajo falseado, por el contrario, es aquel que genera sufrimiento, dolor humano y muerte: es el mundo de la explotación del hombre por el hombre, que hace del trabajo un elemento enemigo de la vida. y del hombre.

Así. el trabajo concreto posee un criterio moral de referencia: "Al igual q ue la palabra, esa otra materia del diálogo, el trabajo puede ser verdad o mentira. El criterio de verdad es el mismo para una y el otra. La palabra verdadera es aquella que se adhiere a la realidad, que nace de la comprensión y la desarrolla. El verdadero trabajo es aquel que se adhiere a la vida y que, de igual modo, nace del entendimiento y lo prolonga" (p. 36).

La colaboración y el trabajo requieren "estar en la verdad", a fin de no mentir a los demás. La mentira en el mundo del trabajo es, como se ha indicado, la explotación que al ser hecha consciente suscita, naturalmente la rebeldía.

La explotación en el mundo del trabajo es fácil de reconocer por el hecho de ser el resultado de un sufrimiento inútil que un hombre provoca, -directa o indirectamente- en otro. Tal sufrimiento puede ser físico o moral e implica siempre una perturbación a cualquier nivel del diálogo laboral: a nivel de la planeación general, del establecimiento concreto de una relación de trabajo, de la relación que nace entre los trabajadores o bien de aquella que existe con quien es destinatario y beneficiario de su resultado. Multiplicidad de posibilidades en donde se puede presentar un sufrimiento inútil, una'mentira' nefasta, una explotación moral del trabajo que amenaza y engendra el absurdo, la confusión y el dolor humano.

El dolor que engendra la explotación moral del trabajoes sumamente concreto y específico: 'Tl sufrimiento M hombre explotado posee ante todo un carácter moral. La explotación hace mal, como la mentira o la traición" (p. 43).

Tal explotación, de] trabajo y de la persona que lo produce, se genera en el momento en que se quita al trabajo su finalidad natural. Al no estar al servicio de la vida, al no integrarse en la realización del desarrollo humano, el trabajo se revela como poseyendo un carácter naturalmente bueno. Esta bondad es la que se niega en esta situación, pero al negarse resalta con mayor nitidez.

La bondad que posee el trabajo es manifestación de la buena voluntad de quien lo produce. Esta buena voluntad aparece al comprenderse que el trabajo no es el resultado de las presiones que ejercen las necesidades -como sucede en el animal, que al hacer esto no "trabaJa" -sino la manifestación de una voluntad que es buena por buscar encontrar al otro e iniciar un diálogo humano.

La explotación del trabajo significa explotación del hombre que lo produce, ataque a su buena voluntad. La explotación del trabajo genera la rebeldía por ser una traición, una humillación, un desprecio. "Despreciar es arrojar al fango. Lo peor no es el hambre, la fatiga, el agotamiento corporal. Lo peor es ese soplo negro de la traición que se extiende a cada jornada y a cada hora de trabajo- (p. 47).

Es comprensible que la conciencia de ser explotado sea de naturaleza moral y plantee un problema que está lejos de ser puramente económico. ¡Es algo más serio, pues es el hombre quien está en juego! Es el ser humano quien, ante tal sufrimiento moral, debe rebelarse, pues "quien cede a la opresión pasa un nudo corredizo en el cuello de su propia humanidad. Rebelarse contra la explotación moral es un deber fundamental de la conciencia" (p. 47), la que, al hacerlo, no debe ponerse en contradicción con aquello que ella misma recomienda.

La rebelión de la conciencia contra la explotación moral del trabajo es siempre en favor de la dignidad humana -que. ha sido pisoteada-, de la fidelidad -que ha sido traicionada-, del respeto -que ha sido despreciado-, de la igualdad -que ha sido humillada. Es un intento para establecer un lenguaje común entre los hombres, una necesidad de fidelidad a la dignidad esencial propia del ser humano.

Esa rebelión moral debe evitar el peligro de caer en ilusiones funestas que desviarían peligrosamente el objetivo por conseguir. A nivel del trabajo existe una ilusión que resulta de un modo erróneo de comprender la i,-,alidad: por ser insuficientemente lúcido, el hombre pasa inconscientemente a juzgar de la realidad social con criterios que no son los adecuados: De este modo se piensa que aquello que es verdadero a nivel de la 'posesión metafísica'-una bola de billar que posee color rojo, el hombre que posee razón- es idéntico a nivel social --este libro que yo poseo y que es distinto de¡ que tú posees. Al Iradicalilzarse1a idea de'poseer'riace una ilusión que genera funestas consecuencias: para lograr que hubiese frutos comunes se pensó que bastaba con extirpar la propiedad privada de los medios de producción.

Idea genial: lograr una distribución común de los productos del trabajo. Ilusión "menos genial": pensar que la propiedad común de los medios de producción garantiza suficientemente la comunidad de esos productos. Triste realidad: nadie termina poseyendo nada, ni medios de producción ni frutos de los mismos.

Sólo una solución parece posible: darse cuenta que el modo propio de la vida social no es el "metal`ísico" sino el "ético". Un buen ejemplo es la palabra y el lenguaje, "propiedad común" de los hombres en la medida en que la palabra sirve a la comunidad. Se trata de una comunidad de frutos y los frutos comunes tienen un efecto retrospectivo, pues penetran lo que es personal y hacen que lo individual esté al servicio de la comunidad.

"Altrabajo -del mismo modo- importa ante todo que el fruto sea común. El pan debe ser de todos. Mientras más se destina a todos el fruto, más llega a ser comunitario el árbol que lo produce. El árbol que está al servicio de todos por dar un fruto abundante pertenece a todos, incluso si sólo existe un solo 'propietario'. La comunidad toma así no un carácter metafísico, sino un carácter ético. La cuestión más importante es: '¿a quién sirve?' y no '¿cómo es?'. La tierra y los árboles que no sirven a la comunidad no son propiedad común. Si, a pesar de todo, los llamamos así, es que somos víctimas de una Husión" (pp. 54-55).

Se presenta así un prejuicio sin culpable, una opresión espiritual sin opresor, consecuencia de una ilusión. La única salida es recordar que la verdad relativa a la propiedad común es de orden "ético": es común lo que es "para" todos. Ante todo es común el fruto del trabajo y a partir de ello, gradualmente, lo serán más o menos los medios para obtenerlo. "Y ello únicamente en la medida en que sirven a ese efecto" (p. 55).

Aparece como ilusorio e ingenuo pensar que el problema social se soluciona atribuyendo a uno o a todos la propiedad de las cosas. La verdad es más radical: el problema social requiere que los frutos de la actividad laboral beneficien a toda la comunidad, con lo que los bienes que los producen poseerán un auténtico sentido comunitario.

Sólo si los frutos del trabajo tienen como beneficiaria a la comunidad se respetará la naturaleza ética del trabajo y se protegerá la dignidad humana, con lo que el trabajo conservará su verdad como medio de comunicación de los hombres en sociedad.

Existe también diálogo entre los hombres gracias a esa actividad que tiene como fin el descubrimiento de la verdad: la actividad científica.

La verdad puede ser entendida en un triple significado: a) como perfección del conocimiento, que se presenta al lograrse la objetividad, la conformidad con lo real; b) como perfección de la expresión, que aparece cuando se dice lo que se piensa; c) como perfección de la existencia, cuando el hombre sabe ser él mismo cn cualquier situación en la que se encuentre. En esos tres ámbitos la verdad tiene una dimensión ética y es fuente de obligaciones morales. El hombre de ciencia es especialmente sensible a ello: "No puede nunca permitirse mentir ni en sus juicios sobre las cosas ni al expresar sus convicciones, ni por su actitud existencia¡" (p. 58).

El hombre de ciencia trabaja---con"otros hombres y "para" otros seres humanos. Aquel "con" quien trabajamos es siempre nuestro maestro en cierta medida; aquel "para" quien lo hacemos es nuestro discípulo y receptor de la verdad. Hoy, en una sociedad compleja, aparece una nueva relación con el "organizador" de la actividad científica.

El diálogo científico puede ser también objeto de una explotación moral. Esta explotación, que no es de orden económico sino moral. es obra de un abuso, de una perturbación, de una alteración en la referencia que debe tener la ciencia a la verdad.

La explotación en el terreno de la actividad científica se puede dar en tres posibles campos: a) por parte del "rnaestro", al no conducir éste al discípulo, al colaborador, al desarrollo de una determinada ciencia, al sugerir cuestiones que no son las apropiadas, al emplear métodos inadecuados, con lo que se traiciona al alumno y se le hace perder las esperanzas que tenía: b) por parte del "discípulo- en la recepción de los frutos de la investigación, al seleccionar los resultados, conservando unos y rechazando otros. "Se modifica con trecuencia el sentido de las proposiciones: las suposiciones se convierten en afirmaciones y las hipótesis son consideradas como teorías definitivas. Se declara también que la ciencia ha resuelto 'definitivamente'tal problema, cuando esto no es cierto. El discípulo se convierte en un entusiasta, el entusiasta en un creyente. Bebe todo, en la copa de la ciencia, excepto su espíritu crítico. 0 bien, por el contrario, no bebe más que este espíritu crítico, pasando así al ladc de la verdad" (pp. 61-62); e) por parte del "organizador", al pretender asumir el papel de "maestro" e intentar manipular a la ciencia en beneficio de su propia ideología, imponiéndole sus métodos, dictándole sias interrogantes y sus respuestas y determinando el sentido de sus aplicaciones técnicas. Al hacer esto, el---organizador"se forja la ilusión de que su ideología y su actividad coinciden con las leyes científicas, en las que cree encontrar justificación.

Frente a todas estas posibles modalidades en la explotación del trabajo científico, la única posibilidad de luchar en su contra es que el científico mantenga su fidelidad interior a la verdad. El gran desafío consiste aquí en ser verdaderamente "un hombre de verdad", pues la fidelidad a la verdad es el ariete que acaba con la explotación.