©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

León Olivé, Estado, legitimación y crisis Siglo XXI Ed., México, 1985. 275 pp. (ISBN 968-23-1310-4)


Al principio de la década de los setentas. en las páginas de la revista inglesa New Lefi Review dos pensadores de tradición mtarxista. R. Miliband y N. Poulantas sostuvieron un debate acerca del Estado capitalista. Este debate fue inás allá del tenia inicial y giró en torno a discrepancias sobre las concepciones básicas del conocimiento científico y de la realidad social.

Al mismo tiempo. en Alcinania Jürgen Habermas publicó Crisis de legitimación en el que se acercaba al problema del Estado desde un punto de vista diferenle al de Miliband y Poulantzas.

Un análisis detallado, profundo y crítico de dichas teorías lo encontramos en el libro. recientemente publicado. de León Olivé Estado, legitimación y crisis. El autor considera que nuy a menudo los sociólogos del conocimiento y de la ciencia se han ocupado de las condiciones sociales del conocimiento sin reflexionar en la validación y en la justificación del conocimiento, objeto de su estudio. A él le interesa precisamente llevar a cabo esa reflexión en las tres teorías sociológicas sustantivas y demostrar que presentan inconsistencias por las diferencias que hay en sus supuestos ontológicos y epistemológicos.

Sin embargo, Estado, legitimación y crisis no es exclusivamente un trabajo crítico, ya que Olivé en el primer capítulo nos explica cuál es según él, la relación que existe, en una teoría dada entre los niveles sociológico, epistemológico y ontológico. El autor se suscribe a un punto de vista realista y a un tipo de teoría de la verdad como correspondencia, lo que significa que las Proposiciones pueden ser verdaderas o falsas si hacen o no hacen referencia a objetos y procesos reales.

Las proposiciones en que estamos interesados, afirma Olivé. dicen por ejemplo: "El Estado capitalista es un Estado de clases [...] sus funciones son las de preservar y reproducir las condiciones de la producción y la realización del capital: por consiguiente, las condiciones del almacenamiento y reproducción del dominio económico, político e ideológico de la burguesla, o sea, las condiciones de explotación de la clase trabajadora", y otras por el estilo.

El autor dice creer firmemente en la verdad de estas proposiciones: es decir. que existen realmente los Estados capitalistas, las burguesías, las clases trabajadoras y que guardan entre sí las relaciones que se describen mediante los términos de dominio económico. político e ideológico, explotación. etc. Por su parte. las teorías sociológicas tratan de establecer precisamente qué son esos términos.

Más adelante, Olivé presenta una lista sistemática de los tipos de relaciones conceptuales que pueden existir entre los discursos epistemológico. ontológico y sociológico: la presuposición. la limitación estructural, la seleccióny la meditación; y nos dice cómo es que estas relaciones interactúan para formar teorías.

El capítulo segundo está dedicado a explorar la teoría de Ralph Miliband. cuyo proyecto consiste en demostrar, a la luz de la realidad socioeconómica, política y cultural de las sociedades capitalistas actuales, que las teorías democrático pluralistas son falsas, en tanto que la teoría marxista es verdadera.

Después de analizar paso por paso los argumentos de Miliband, Olivé concluye que existe un conflicto en su obra, puesto que por una parte se compromete con un lenguaje "exento de teoría", pero por otra, su entrenamiento teórico impone a su programa algunos rasgos, por ejemplo la necesidad de aludir a hechos no observables, cuya comprensión plena depende del entramado teórico en cuestión.

La base de los coniprornisos episternológicos del texto de Poulantzas, según nos dice Olivé en el tercer capítulo de Estado, legilfinación y crisis, se encuentra en la obra de Louis Althusser, especialmente en La revolución teórica de Marx y en Para leer El Capital. Poulantzas asume los siguientes postulados althusserianos: 1) una distinción entre procesos reales y procesos de pensamiento, entre el ser y el conocimiento, y 2) la primacía del ser respecto al conocer.

Después de analizar córno influyen en la obra de Poulantzas estos postulados, sobre todo en su concepción de lo que son las estructuras y las prácticas, los modos de producción, las clases sociales, el concepto de poder, la autonomía del Estado capitalista y la ideología y la legitimización. Olivé concluye que existen ciertos dualisinos insuperables y ciertas confusiones tales como la del nivel político e ideológico del "modo de producción capitalista".

El capítulo cuarto está dedicado al análisis de la teoría de Habermas tal y corno aparece en Crisis de legitimación y capitalismo tardío, donde Olivé, partiendo de que Habemas presta poca atención al carácter de clase del Estado capitalista. trata de responder a las siguientes preguntas: ¿Está prefigurado este descuido en las preconcepciones epistemológicas y ontológicas de crisis de legitimación? De ser así. ¿cómo queda condicionado el análisis sociológico sustentivo por sus precoricepciones. de manera que se haga caso omiso del carácter de clase del Estado y se relegue a una posición subordinada el concepto de lucha de clases?

El mencionado capítulo responde a las preguntas analizando con toda claridad los postulados de Habermas.

Después de haber examinado las teorías sociológicas antes mencionadas, el capítulo quinto ofrece una comparación de los tres enlóques, en la que se muestra qué categorías están presentes o ausentes en el empirismo de Miliband, en el estructuralismo de Poulantzas y en la teoría crítica de Habermas.

En el último capítulo del libro Olivé reitera su posición acerca del realismo y de la teoría de la verdad como correspondencia que son, según él, las que más coinciden con el materialismo.

Quizá. falta, por parte del autor, una aclaración acerca de qué entiende por "materialismo". ya que es un problema que ha dado lugar a discusiones fructíferas.

Otros puntos que nos parece que merecen la atención son, por una parte, la adhesión del autor como partidario de un tipo de epistemología interpretativa al afiririar que la teoría de la correspondencia no es incompatible con ella.

Mientras que la teoría epistemológica sostiene que las afirmaciones sobre el conocirniento necesariarnente presuponen la actividad del pensarniento interpretativo, la teoría de la correspondencia mantiene la existencia de objetos esencialmente independientes de la interpretación. Sería interesante saber córno se relacionan estos puntos en una teoría interpretativa, de corte no kantiano, como a la que Olivé dice adherirse.

Por otra parte, un punto que es rnuy discutido por pensadores que se autonombran realistas es el de la necesidad de recurrir a argunlentos trascendentales, es decir, el de la necesidad de ciertos a priori sobre el conoclilliento. Hay autores que los defienden, rnientras que otros afiririan que son circulares porque parten de lo que quieren probar.

En este último capítulo se analizan, además, problemas de suma importancia para una tradición marxista, como el de la posibilidad que tiene el científico social, en una sociedad de clases, de trascender su medio original y figurar en la lucha de clases ideológica y política extraacadémica, del lado de intereses proletarios; y muestra por que, según él, ni Miliband ni Poulantzas ni Habemas lo han logrado. También discute el relativismo propio de todo conocimiento social que surge de instituciones sumergidas en una sociedad dividida en clases.

Finalmente. podemos decir que al terminar de leer el libro de Olivé, uno se queda con la firme convicción de que ningún estudioso del problema del Estado ni ningún filósofo interesado en problemas de epistemología de las ciencias sociales debe dejar de leer.

PAULETTE DIETERLEN