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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1985

JAVIER GAVITO Democracia, cotidiana, económica, política


DURANTE las elecciones de julio pasado se despertó un inusitado interés por los resultados que pudieran obtener los partidos de oposición. Se habló de la pérdida de legitimidad del partido institucional, de que la fuerza de la oposición provenía del desencanto producido por el despotismo, el absolutismo y la demagogia con que se gobernó al país en los últimos sexenios, lo cual originó la crisis que vivimos en la actualidad. Se clamó por la necesidad de una apertura política. Se mencionó que nos encontrábamos, por primera vez en varios afios, ante la gran oportunidad para que el poder de los gobernantes se adquiriera por el voto de los de abajo y no se otorgara desde arriba. Se dijo que la apertura política podría iniciarse pacíficamente en los estados (tal vez el norte del país) y que bastarían unas cuantas gubernaturas reconocidas a la oposición para que la reacción en cadena fuera incontenible para dar esperanzas y reanimar decisivamente a toda la sociedad para desencadenar la madurez política del país. [Nota 47]

Diferentes sectores políticos y sociales parecían haber cobrado conciencia de los perjuicios que ocasiona el poder central ilimitado y se disponían a presentar un frente de oposición, que al menos les permitiera ser tomados en cuenta en la toma de decisiones que rigen la vida política del país, que parecía ser cada vez más propiedad exclusiva del ejecutivo y del partido en el poder. Industriales, empresarios, sindicatos, intelectuales y partidos de izquierda intentaban constituirse como una fuerza organizada que participara de la distribución del poder. A pesar de sus diferencias, los unía el reconocimiento de que sería saludable para el país una apertura política que permitiera madurar la democracia, por donde podrían tener acceso y regular el poder "absoluto" del presidente y el partido oficial para el "bien" del país y tal vez, con suerte, algún día aspirar a lo más alto de este poder.

El resultado: un abstencionismo generalizado (más del 50% del electorado); triunfo del PRI en el total de las gubernaturas y en la mayoría de los distritos electorales; reclamaciones por corrupción, fraudes, manejos irregulares del padrón electoral, manifestaciones en contra de los resultados por un lado, y desplantes triunfalistas por el otro. Conclusión: la apertura política no se logró.

Ante esta situación cabría preguntarse: ¿debernos esperar otros tres años para lograr esta apertura?, ¿qué acciones se pueden llevar a cabo mientras tanto?, ¿existen otras alternativas?

Contradicciones

La democracia de lo cotidiano y el hombre

Confusiones sobre la democracia de lo cotidiano

Democracia económica

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La posible degeneración de la democracia cotidiana y económica

Crisis, cambio estructural y democracia


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