ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1986
* [Nota 31]

Como se sabe, las expresiones generadas por la tentación de la respuesta anuladora constituyen otra vertiente del pensamiento griego acerca de los dioses, bastante más rico y envuelto en tensiones de lo que se supone a veces. Iniciadas en el temprano universo de la epopeya jónica, y no tanto en la liada --en ella las escenas demasiado humanas: las discusiones de estilo conyugal entre Era y Reus tras la promesa de éste a Tetis (1, 531-611) o el agotamiento sexual de Reus por Hera (14, 153-360), por ejemplo, no carecen de cierta terribilidad y están involuerados en ellas destinos de hombres --cuanto en la Odisea --rapsodia de Demódoco (8, 266-365): los dioses son ya figuras de farsa para entretenimiento de nobles-- quizá sólo lleguen a su fin con la prosa coloquialmente corrosiva puesta en labios divinos por los veintiséis Diálogos de los dioses del sirio helenizado Luciano de Samosata (e. 120-c. 180 dJC). Ver Luciano, Obras, ed. y trad. J. Alsina, I (Barcelona, 1962; Colección Hispánica.de Autores Griegos y Latinos), 19-75. Y conozco dos versiones publicadas en México: "Diálogos de los dioses", en Luciano de Samosata, Novelas cortas y cuentos dialogados, trad. R. Ramírez Torres (1966), 196-142, y "Diálogos de los dioses" (cinco de ellos), en Diez diálogos de Luciano de Samosata, trad. "yuxtalineal" de A. E. Ramírez Trejo (México, 1985; UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Clásicos: Serie Didáctica, 6), 92-12 (con texto).