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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1986

JORGE A. SERRANO. La reducción en las ciencias


AGRADEZCO y aprecio las presentaciones y los comentarios que hicieron de algunas partes de mi libro La reducción en las ciencias; los acuerdos en los que se convino o se creyó convenir, las discrepancias, radicales o no, en que se creyó estar. Viniendo de quienes vinieron, todas, desde diversas perspectivas, contribuyeron a realzar académicamente el trabajo que se realiza en el Departamento de Estudios Generales del ITAM.

Debido a que la presentación de mi libro se prolongó más allá de lo previsto, no pudieron llevarse a cabo las aclaraciones, respuestas o justificaciones que verbalmente me fueron solicitadas por los miembros de la mesa. Algunos me entregaron por escrito sus observaciones; a continuación aparecen las respuestas a lo que se me objeta o arguye.

Esta manera de proceder presenta un inconveniente y yo soy el primero en advertirlo; al responder por escrito a los cuestionamientos, se tiene la impresión de que las respuestas que se dan a las preguntas --sean las que fueren-- dejan plenamente satisfechos a los participantes de la mesa. Muy otro es mi sentir; los cuestionamientos que se hacen --sobre todo algunos de ellos-- muestran que la discrepancia es profunda Sé que a su vez a ellos les gustaría hacer una contrarréplica. Esto no será posible; estoy consciente, pues, de lo parcial --no precisamente injusto, sino incompleto-- del procedimiento.

Para responder respetaré el orden que se siguió en la presentación de mi libro. La primera intervención se limitó a dos observaciones; una de carácter formal y que se congratulaba de estar comentando el trabajo de un colega. Esto es algo --se dijo-- que no suele ser frecuente, pero que debería serlo. La segunda fue mucho más amplia y múltiple.

Es cierto que existen técnicas reduccionistas --estemos conscientes de ello o no, para esta cuestión da lo mismo-- que no deben confundirse con un proceso o, más claramente, con posiciones red uzcionistas. Dichas técnicas no pueden ser criticadas de la misma manera que si fueran posiciones reduccionistas. Además, toda explicación es, de suyo, reductora. En todo esto estoy de acuerdo. El último capítulo de mi libro está dedicado a analizar el mismo proceso mental primigenio de la mente humana que, ya de por sí, es reductor. No pretendo, pues, discrepar de toda actividad reductora en la captación, construcción y explicación que las ciencias proponen en general.

Es obvio que, al igual que en mi libro, no me refiero a "conductistas" que afirman "que las acciones humanas, por su gran complejidad, no pueden volverse objeto de estudio más que a partir de una simplificación, siguiendo las pautas del comportamiento animal", sino a la reducción que afirma "que las acciones humanas son tímidas variaciones --aún más idénticas-- del comportamiento de los animales inferiores". Pero éstas no son las únicas variantes del conductismo. En mi libro digo claramente a qué fracción o parcela del conductismo me refiero.

Los desacuerdos que señalo con posturas que no pueden ser aceptadas en bloque, sin análisis, v. gr. el marxismo y la filosofía analítica no son, en mi libro, sino discrepancias respecto de ciertas tesis"muy concretas" tanto del marxismo como de la Filosofía analítica. Se trata del marxismo científico de Althusser.[Nota 51]Sucede lo mismo con la explicación, en mi concepto reductora, que el marxismo da de la muerte[Nota 52] En el mismo caso ubicaría yo las tesis de la Filosofía analítica "fisicalista", reductora de las ciencias sociales y/o humanas a la ciencia natural.[Nota 53] Incluso considero inaceptable rechazar la postura analítica, o cualquier otra, en nombre del "reduccionismo";; me parece ingenuo hacer esto. En los capítulos VII y VIII de mi libro se muestra que, en relación con la "reducción" reduccionismo; no puede tratarse como un bloque unitario "algo" denominado filosofía analítica.

Con relación a la metáfora --ejemplo o historia-- de la moneda perdida y no encontrada o encontrada,[Nota 54]indudablemente que ésta es ejemplo de una actitud reduccionista y no una característica de la reducción, tal y como se me argumenta. Mi contestación: 1) Hasta la página 50 no aparece todavía la distinción entre "reducción" "reduccionismo", como lo hago posteriormente en la página 83 y sigs. 2) La metáfora no recubre nunca sin residuo lo que pretende aclarar. Su virtud, cuando es adecuada, consiste en facilitar la comprensión de algo, introducir a un tema, etc. 3) En este sentido, la aceptabilidad de lo que sigue no descansa o depende de la metáfora o historia que inicia el tratamiento de lo que aquí entiendo por reducción en general y reduccionismo en particular.

Si señalé a Watson y a Skinner como fundador y seguidor, respectivamente, del conductismo, lo hice con premeditación. Al decir conductismo, me refiero a esta estricta vertiente dentro de la doctrina general. Conozco algunos autores y corrientes -desconozco otros- que aunque son conductistas no piensan de la misma manera radical e inaceptable, en mi concepto, a la del par de autores citados. Mientras escribía mi libro, me pareció que estaba, o tenía la obligación de señalar, al hablar de conductismo, a quién o quiénes en concreto me estaba refiriendo.

Por lo que se refiere a la reducción de las ciencias sociales y/o humanas a las ciencias naturales, se me señala que actualmente los problemas de la física subatómica y la biología molecular "se enfrentan a problemas muy similares a los problemas que desde siempre han tenido los estudiosos de las ciencias humanas y sociales". Sobre esto se podrían hacer varias consideraciones; si bien materialmente los problemas pudieran ser los mismos, formalmente son muy distintos. Me explico: la incertidumbre que, en el terreno del conocimiento de la ciencia natural afecta, llegados al umbral de lo atómico --derivada de Heisenberg, Bohr y los seguidores de la escuela de Copenhague-- no se corresponden con la falta de conocimiento que se tiene por muy otras diversas causas, en el caso de las ciencias sociales; v. gr. metodología, índole o naturaleza de lo estudiado, etc. Pienso que hacerlas que equivalgan sería sumamente peligroso.

Reducción y poder heurístico. Se me advierte que en el análisis del conductismo --insisto: a la parte del conductismo a la que me he referido--, del marxismo científico de Althusser y de la sección del marxismo humanista, pude haber caído en lo mismo que estoy denunciando. Es posible. Estoy convencido de que, aun en el caso de haber utilizado limpiamente el método, los resultados obtenidos dependen en una buena medida, del método empleado. Esto es inevitable. Estaría dispuesto a analizar las tres corrientes antes mencionadas siguiendo otro método --el hermenéutico, por ejemplo--, y si los resultados obtenidos fueran los mismos, o, al menos convergentes, los anteriores serían consistentes. De lo contrario, o se utiliza otro método, o bien, fui víctima del método empleado y mis conclusiones resultan inaceptables.

Cuando trato la "corriente empirista" estoy consciente de que sus seguidores lo son de muy variada especie y grado. No son idénticos Hume y Reichenbach. Sin embargo, con el término de corriente empirista se agrupa a los autores que, en mayor o menor grado, incluyen en su doctrina las tesis "mayores" del empirismo --sobre este punto volveré más adelante. Lo anterior se aplica proporcionalmente a los autores empiristas en la medida en que son empiristas. Esto por una parte; por la otra, lo denominado "empirismo" de ninguna manera recubre, sin residuo, lo que se ha denominado "ciencias empíricas". Las denominadas ciencias empíricas --fisico-matemáticas, química, biología, por ejemplo-- distintas de las ciencias formales --v. gr. matemáticas--, han sido abordadas por filósofos y epistemólogos: empiristas, como Mach; neo-realistas, como Meyerson; convencionalistas, como Poincaré; idealistas como Gonseth; realistas, como Dubarle; idealistas, como Brunschvicg; y marxistas, como Plekanov. Que la explicación de este fenómeno --la ciencia empírica-- sea diferente en cada corriente, me parece, a todas luces, evidente. En resumen: no creo que sea patrimonio del "empirismo" el estudiar la ciencia "empírica". El silogismo que descansa en esta premisa, según entiendo, no procede.

Desde otro punto de vista, indudablemente que entiendo que el término "abstracción" hace alusión y se relaciona con lo teórico, lo especulativo, etc. En este sentido es utilizado velis nolis por todas las concepciones epistemológicas, señalando cada una de ellas el alcance o valor que esta actividad racional del ser humano puede tener. Es inconcebible una comunicación humana a nivel epistemológico --por no decir más--, en la cual se prescinda absolutamente de términos abstractos, de la abstracción. En este sentido --que es el mismo de mi libro-- no son excluyentes abstracción --teoría, en la réplica-- y empirismo --ciencia empírica; en la réplica. Quiero decir sólo de pasada, pues esto lo indiqué expressis verbis en la presentación de mi libro, que el caso de Einstein es paradigmático en ese sentido. Este fue un científico, que dedicó su vida intelectual a la ciencia empírica y, para explicarla, reorientarla y fundarla, echó mano de la abstracción --como puede apreciarse en cualquiera de sus obras científicas mayores. Sobre esto --señalado también por el mismo Einstein, que estaba de acuerdo con Mach, Hume, etc.--, el día de la presentación me expliqué con algún detalle, por lo que no quiero repetirlo.

Respecto a la captación o no de las esencias a través de la investigación científica, mi respuesta --y seguramente también la contrarréplica-- sería muy extensa. En resumen: entiendo que ya pasé la época en que la investigación científico-natural interesaba la captación de las esencias. Esta ha logrado avanzar perfectamente en su quehacer por otros caminos. Pero sacar como consecuencia que esto prueba que las dichas esencias --término que requeriría de amplias consideraciones-- no existen, me parece una conclusión muy precipitada. Esto, por una parte; por la otra, querer determinar "cuánto" es ese algo que conocemos --en mi libro: "cuánto es algo"-- es un prejuicio que proviene de una corriente matematizante que indica o exige, para que algo tenga sentido, el señalamiento de la medida, o al menos la forma de obtenerla --corriente en la cual no me coloqué en ningún momento a lo largo de mi libro. Pero, de todas formas debo precisar mi respuesta. Lo señalado en mi libro [Nota 55] puede entenderse como si el autor quisiera decir que la esencia, es "estoy tal y cual", pero que sólo conocemos algo o una parte de eso. De esta manera mi libro sería absurdo --pero no decir más--. pues supondría que el científico conoce, por una parte, la esencia y, por la otra, "sólo una parte de la misma". En otros términos, para saber que conoce sólo una parte, parecería que primero debe conocerla completa si no no sabe qué fracción de la misma conoce. Esto, reitero, sería absurdo. Pero, mi libro también puede ser entendido --y es como yo quisiera que se entendiese-- de la siguiente manera, recurro a un ejemplo: al decir que el hombre es esencialmente un --animal racional-- o un "animal político", quiero dar a entender que no hay ser humano que no sea "animal racional" o "animal político". Ahora bien, hoy por hoy, no creo que las diversas disciplinas que estudian al hombre --antropologías-- hayan agotado y conocido exhaustivamente lo que significa ."animal" y "racional" o "político". Entonces se puede decir que se conoce la esencia, pero no total y exhaustivamente. ¿Por qué no se conoce la esencia exhaustivamente? Creo que son múltiples y variadas las causas. No aceptar esto sería tanto como negar que la materia existe porque no la conocemos totalmente desde los griegos o con anterioridad.

Por otro lado, estoy de acuerdo con lo que se señala: --desde mi punto de vista, al ser humano le está vedado conocer esencias por medio de las ciencias--. Aunque no coincido totalmente en que la consecuencia de ello "es la presencia de la metodología". Es perfectamente concebible que --de existir las esencias-- hubiera un método --históricamente lo hubo; esto al margen--, una metodología para captarlas. No me parece aceptable afirmar que, si se conocera la esencia, no tendría caso verificar, falsear o corroborar. De existir las esencias, éstas, en cúanto tales, no podrían ser sometidas a la verificación, falsación o comprobación. Pero, justamente, porque esto no es posible, han sido negadas por científicos, pensadores y filósofos a lo largo M pensamiento occidental.

Acepto el calificativo de esencialista que se me impone.Creo, en efecto, que el ser humano está en condiciones de conocer la realidad conceptos entran en, pero hago hincapié en que los conceptos que entran en juego no son meros nombres o etiquetas. Reitero que el tema de las esencias reviste gran importancia y requeriría mucho más espacio para ser tratado. Desde Platón hasta Husserl éste ha tenido una larga historia, y múltiples enfoques y aspectos.

La afirmación que hago en mi libro la sigo sosteniendo: "estoy consciente de que esta triple caracterización de buena parte de la filosofía actual: filosofía analítica, positivista o neopositivista y empirismo lógico, no son sinónimos. Sin embargo, sostengo que las tesis de base más importantes son comunes a lo designado por la triple caracterización hecha"[Nota 56] Al hacerla me basé en mi experiencia profesional --lecturas, coloquios, congresos, etc.-- que así me lo ha mostrado. Pero, puesto que se me arguye que no es el caso, trataré de dar algunos puntos de apoyo a esta afirmación. A continuación se me pide que señale cuáles son las tesis de base más importantes y comunes a la filosofía analítica, positivista o neopositivista y al empirismo lógico. Voy a tratar de responder conjuntamente a las dos cuestiones porque pienso que ambas se encuentran vinculadas

"Por medio del término 'análisis' --o por medio también de la expresión 'análisis lógico'-- se designa hoy un amplio movimiento filosófico de carácter antimetafísico que abarca muy diversas tendencias: positivismo lógico, empirismo lógico o científico, Escuela (analítica) de Cambridge, Grupo de Oxford, ciertos segmentos del neorrealismo, circulo de Wittgenstein y positivismo terapéutico"...[Nota 57] El subrayado es mío y señala una tesis de base de los movimientos citados. "Muy en común en estas tendencias es el rechazo de los rasgos especulativos del pensamiento filosófilco y la reducción de éste a un pensar crítico y analítico, con el consiguiente desenmascaramiento' de los problemas tradicionales como 'embrollos causados por lascomplejidades del lenguaje ordinario.[Nota 58]-- El subrayado es mío y señala otro rasgo básico de estas escuelas o corrientes. "Junto a ello es común, pero no exclusivo, de las tendencias analíticas, negar que la filosofía tenga un objeto propio; con ello la filosofía se reduce a un examen de todas las proposiciones con el fin de averiguar si poseen o no significación."[Nota 59]

El ataque a la metafísica es el titulo del apartado de mi libro que estoy explicando. En él reproduzco un fragmento del famoso libro de Hume Enquiry Concerning Human Understandig (la parte que se refiere a los libros que hay que conservar en las bibliotecas). El libro de Hume "constituye un excelente enunciado de la postura del positivista; en el caso de los positivistas lógicos, se agregó el epíteto de 'lógicos' porque pretendieron incorporar los descubrimientos de la lógica contemporánea; pensaban que, en particular, el simbolismo lógico desarrollado por Frege, Peano y Russell les sería útil, pero su actitud general es la misma de Hume". [Nota 60] A continuación Ayer hace un resumen de la postura de Hume.

"La filosofía analítica es el título del siguiente capítulo de mi libro. "Durante la postguerra la doctrina de los neopositivistas ha seguido desarrollándose. Se habla hoy en día, de una 'filosofía analítica', que se habría desenvuelto con base en las doctrinas de Moore y el neopositivismo. Podemos distinguir dentro de esta 'filosofía analítica' las siguientes direcciones:

Los carnapianos... la escuela de Moore... los winttgensteinianos terapéuticos..[Nota 61]

"El Neopositivismo. No es una escuela compacta, sino una línea metodológica sobre los problemas de la ciencia. Se le suele llamar neopositivismo, neoempirismo, positivismo lógico, filosofía lógico-matemática, etc."[Nota 62]

"Las fuentes del empirismo lógico: su definición por sí mismo. Desde el punto de vista de su cualificación por sus solos contenidos, el empirismo lógico, o el positivismo lógico, o el neopositivismo, se sitúa en el marco de una tendencia más general llamada habitualmente la filosofía analítica."[Nota 63]A continuación Kolakowski caracteriza esta filosofía. "A pesar de las modificaciones, disputas, precisiones y atenuaciones que conoció el empirismo lógico, se puede observar en esta corriente filosófica varias tendencias duraderas. Primero: un racionalismo concebido como oposición al irracionalismo, es decir, la convicción de que sólo los enunciados cuyo contenido puede ser controlado mediante medios accesibles a todos... Segundo: un nominalismo que, en general, es aplicado a la epistemología y, en particular a la teoría del significado... Tercero: una orientación antimetafísica nacida de la opinión según la cual los juicios llamados metafísicos no se someten a las condiciones del control experimental porque no conciernen a la pertenencia de ciertos fenómenos a una clase definida... Cuarto, el cientismo, es decir, la fe en la unidad metodológica fundamental de, la ciencia y la convicción de que las distancias que continúan produciéndose en los modos de acceso al saber en las distintas ciencias..."[Nota 64]

¿Qué valor tienen las anteriores citas tomadas de diversos autores? Quizá ninguna. Entiendo que, buscando, podrían contraponérseles otro número igual de citas en donde aparezca que todo lo anterior es falso. Simplemente quise mostrar que no fui del todo arbitrario al señalar lo que ahí aparece. Tampoco soy el único en sostener lo que allí se afirma.

No niego que cada uno de los movimientos o corrientes filosóficas "que tienen ciertas tesis de base", una vez desarrolladas lleguen a conclusiones muy diferentes de otras inferidas de las mismas bases. Esto, precisamente, es lo que me hizo señalar que estos movimientos o corrientes no son idénticos. Desconcierta, ciertamente --en todo caso al que esto escribe-- que Hume, el más notable quizá de todos los empiristas, el más congruente también, discuta extensamente en torno al problema de Dios, por ejemplo. En nuestro tiempo existen sujetos y filósofos notables de las corrientes mencionadas que abordan temas que parecerían no tener mayor interés para la corriente a la cual pertenecen.

Que no toda la filosofía analítica entienda y admita de la misma. manera la reducción es algo obvio en mi libro. Los capítulos VII y VIII se encargan de demostrarlo. Es una lástima que nadie se haya dado cuenta de eso y se me objete que "la reducción no es característica de todos los filósofos analíticos de la ciencia".

Entiendo que el pensamiento de Putnam ha evolucionado --en todo caso ha cambiado. Mi error --me disculpo-- consistió en haber pensado que esto sería conocimiento general de los filósofos. En realidad se habla del Putnam metafísico, del Putnam realista, del Putnam actual.

Lamento igualmente que no se haya visto la nota 10 de la página 139 de mi libro. En ella se citan tres obras en las cuales se explica: 1) Quién es G. Mury y 2) la contribución concreta de éste, al tema de la tanatología. Sin embargo, con gran molestia me doy cuenta de que en la nota a la que hago referencia, si bien aparecen citadas las tres obras: El hombre y su muerte, Muerte y marxismo humanista y Concilium, no aparecen en cambio sus páginas correspondientes. Desgraciadamente fueron omitidas. Pero, de esto, yo no tengo la menor culpa ni responsabilidad. En la revista Concilium no era necesario señalar la página porque todo el número viene destinado a la muerte; sin embargo, en la cita no está el número de la revista, por lo que nuevamente pido disculpas. Hago notar que todos los que escriben en ese número de la revista son especialistas desde medicina hasta asistencia social de los moribundos.

"Criterio que seguí para considerar Mury un representante de y la ortodoxia marxista." Los marxistas no han escrito mucho sobre la muerte; lo mismo se puede decir de los filósofos no marxistas. Es comprensible, se trata de un hecho de una singularidad muy especial. Para comenzar, no hemos tenido ninguna experiencia personal al respecto. Además, se trata del término de la existencia... Sastre lo denominó un "acto sucio". No obstante lo anterior, existen filósofos que han tratado el tema, quién sabe si tendrán muchos lectores. Si alguien hubiera consultado la revista Concilium --es decir si yo hubiera citado el número-- se encontraría lo siguiente: "Algunos marxistas (como Bloch, Schaff, Garadavski, Mury, Kolakowski, Gardavski)... No elegí ni a Bloch, ni a Schaff, ni a Garaudy, ni a Kolakowski porque en ocasiones se me ha señalado que estos filósofos no son marxistas --algunos de ellos nunca lo fueron siquiera. Seleccioné, pues a Mury, Pero, mediaba otra razón en mi criterio selector. En otra de las obras de Mury citadas en la nota 10 (página 139) se lee que "Seguramente la síntesis más completa de la postura del marxismo ortodoxo frente a la muerte sea la ofrecida por Gilberto Mury" [Nota 65]

En la revista Concilium aparece Mury como un especialista en marxismo y, sobre todo, en el área de tanatología. Me pareció, pues, adecuado seleccionar a este autor; la revista, reitero, está escrita por especialistas.

Después de poner fin a estas aclaraciones, señalo que la validez de la argumentación, como puede apreciarse en mi libro, de ninguna manera descansa en lo que escribiera o no escribiera Mury. Eliminado todo lo referente a Mury, el valor de la argumentación de mi libro persiste. Es más, pudiera ser que lo anotado en él no llegara a conclusión alguna pero esto no se debe a lo escrito o no escrito por Mury.

Espero haber respondido --sólo eso-- a lo que se me pregunta en los textos que preceden a éste mío. Algunas preguntas me fueron planteadas el día de la presentación de mi libro y entonces fueron comentadas o contestadas verbalmente por mí. Quiero terminar ahora este texto con una idea manifestada en aquella ocasión. Entiendo que en la investigación científica el "tema de la reducción en general" y del "reduccionismo" en particular constituyen uno de los ingredientes múltiples que intervienen en la mencionada investigación; no pretendí, ni mucho menos, privilegiar o magnificar este ingrediente más allá de lo que le corresponde en el quehacer científico.