©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1986

El pueblo


Un día después del terremoto, precediendo a cualquier ayuda externa llegaron los corresponsales extranjeros. Muchos esperaban encontrar sólo ruinas, caos y un generalizado saqueo.

Dos norteamericanos y un francés no pudieron evitar su asombro. Su sorpresa había sido encontrar todo lo contrario de lo que pensaban. La reacción de la población era lo opuesto de lo que podría esperarse en cualquier otra gran ciudad.

Por lo menos durante ochenta horas el protagonista principal del salvamento y la ayuda fue el propio pueblo. Fueron los vecinos o los compañeros de trabajo, o simplemente transeúntes que pasaban por los lugares desastrados y querían ayudar, quienes formaron brigadas y llegaron a hacerse topos para auxiliar y rescatar a las víctimas.

A lo largo de muchas horas --que podían significar muchas vidas-- y en tanto que se organizaba la ayuda oficial, esas brigadas que se autodirigieron y surgieron en casi todos los sectores y niveles de la población mantuvieron a la ciudad en pie e hicieron de la misericordia una tarea activísima, a costa, muchas veces, de su integridad física y de su propia vida.

La generosidad colectiva fue tan abrumadora que convirtió ciertamente en excepcionales los actos y decisiones de miseria humana que trataban de salvar la maquinaria o "poner en el aire" la señal de una empresa a costa dé vidas humanas, y hubo también la de los funcionarios mayores o menores que lucraban con el dolor de los familiares de los muertos y pedían dinero para acelerar los. trámites.


AnteriorRegresoSiguiente