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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1986

Habla el Crisóstomo


Os decía ayer que de los terremotos salía un fruto grande. ¿Habéis observado la benignidad del Señor al sacudir la ciudad y con eso afirmar los ánimos en la virtud? ¡Debilita a la ciudad y fortifica a las almas! ¡Mira su benevolencia! El conmovió un poco a la ciudad y la fortaleció para siempre! ¡El terremoto duró dos días, pero la piedad permanece perpetua! ¡Os dolísteis por un poco de tiempo, pero sin cesar ahondábais las raíces! ¡Yo sé bien que vuestra piedad se arraigó más aún con el temor de Dios! ¡Y aunque ya ha cesado el mal, pero el fruto permanece! ¡No habrá ya espinas que lo sofoquen ni lluvias excesivas que lo deslaven! ¡Bellamente os ha cultivado el temor! ¡Se ha convertido en aliado de mis palabras![Nota 71]

¡Callado yo, dan voces los cimientos! Yo guardo silencio, pero el terremoto lanza una voz más penetrante que el toque,de una trompeta, y dice: ¡Misericordioso y compasivo es el Señor: longánime y en gran manera misericordiosa! Me acerqué, dice Él, pero no para sepultaros bajo la tierra, sino para datos mayores alientos. Esto dice el terremoto y esta voz es la que lanza: os he aterrorizado, pero no para entristeceros, sino para haceros más diligentes. Atended con empeño a la palabra. Como al discurso le faltaran fuerzas, dio clamores el castigo. Puesto que la enseñanza se cansó y fatigó, vinole como aliado el temor. Y éste dice: para hablaros estas cosas he venido por un poco de tiempo y hago lo que está de mi parte. Pero una vez que os haya puesto en apreturas, entonces dejaré de nuevo el lugar al discurso, a fin de que él no se canse. He encontrado piedras y espinas nacidas: purificaré el campo de siembra a fin de que el discurso con mano abundante derrame la simiente. [Nota 72]

¿Qué daño habéis recibido por HABEROS entristecido un poco de tiempo? ¡Os habéis hecho ángeles de hombre que érais! ¡Ya participáis de los cielos, si no por el lugar, si por las costumbres! Y que esto no lo digo yo por adularos, lo atestiguan los hechos. Porque ¿qué os faltó en lo tocante a la penitencia? ¡Echásteis lejos la envidia, desterrásteis las bajas pasiones, plantásteis las virtudes, habéis pasado la noche integra en sagradas vigilias con grande caridad y con inmenso fervor de espíritu! ¡Nadie se acuerda de la usura, nadie habla de la avaricia! ¡Ni solamente las manos están puras de pecado, sino que también irrita contra su prójimo! ¡nadie se encamina a los banquetes satánicos! ¡Llega la tarde y no se encuentran coros de donceles que vayan cantando los cantares del teatro! ¡Ciertamente hay coros, pero no de impiedad, sino de virtud! ¡Se oyen en la plaza cantos de himnos! ¡Y de los que permanecen en sus casas, unos cantan salmos, otros entonan himnos sagrados! i Llega la noche, y todos acuden a la iglesia! ¡al puerto sin olas, tranquilidad sin oleajes!

Pensaba yo que tras de uno o dos días se acabarían las vigilias, cansados vuestros cuerpos. Pero veo que cuanto más se extienden las vigilias tanto más aumenta el fervor de vuestro anhelo. Los que cantaban salmos se cansaron, pero vosotros varonilmente perseveráis. Los que salmodiaban se fatigaron, pero vosotros tenéis mayor fortaleza que ellos. ¿Dónde están ahora, pregunto yo, los ricos? ¡Aprendan de los pobres la moderación! ¡Duermen ellos, pero los pobres, puestos sobre el pavimento, no duermen, sino que a imitación de Pablo y Silas están de rodillas! La diferencia es que éstos cantaban salmos y con eso sacudían la cárcel, mientras que vosotros cantáis salmos y con eso afirmáis la ciudad sacudida. ¡Diversos y encontrados son los términos de ambas cosas, pero ambas se encaminan a la gloria de Dios!

Se abrieron los cielos y bajó la sentencia como una espada aguda, y la ciudad quedó por los suelos a causa de la ira indoblegable a las preces. Pero entonces no tuvimos necesidad sino de penitencia, lágrimas y llantos, y todo quedó resuelto. Dios dio la sentencia, pero nosotros aplacarnos su ira. De manera que no erraría quien os llamara custodios y salvadores de la ciudad. ¿Dónde están los que gobiernan? ¿dónde los grandes salvadores? ¡Verdaderamente sois vosotros las torres defensoras de la ciudad y su seguridad y su muro! ¡Aquéllos la destruyeron por su maldad: vosotros, mediante vuestra virtud, la habéis vuelto a poner en pie!

Si preguntáis a alguno ¿por qué motivo la ciudad fue sacudida? Aunque él nada os responda, cosa clara es que fue por los pecados, por las avaricias, por las injusticias, por las ilegalidades, por las soberbias, por los perversos placeres, por las mentiras. ¿De quién? ¡De los ricos! Y si preguntáis a alguno ¿por qué medio se levantó la ciudad? Es cosa manifiesta que lo fue por el canto de salmos, por las oraciones, por las vigilias. ¿De quiénes? ¡De los pobres! Lo que sacudió a la ciudad fue cosa de aquéllos; lo que la puso en pie fue cosa vuestra: ¡de manera que vosotros os habéis hecho custodios y salvadores de la ciudad![Nota 73]


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