ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1986
* [Nota 160]

Buena muestra de su capacidad de comprensión y de adaptación al medio son los comentarios de Frances Calderón sobre la mujer mexicana, qué van moderándose y cambiando de tono con el paso de los meses. En el aspecto educación, sin embargo, poco o nada cambian sus impresiones. Dejando de lado las excepciones, dice Frances, "Las señoras y señoritas mexicanas escriben, leen y medio tocan un instrumento, cosen y cuidan sus hijos. Cuando digo que leen, quiero decir que saben cómo leer, cuando digo que escriben, no digo que tengan siempre buena ortografía... No creo que haya en todo México tres mujeres casadas y otras tantas jóvenes mayores de catorce años, que abran un libro en todo el año, excepción hecha de su libro de oraciones los domingos y días de guardar... El camino aquí es una línea recta a lo largo de la cual --dejando la ciencia en el costado derecho y el arte en el izquierdo-- se persigue de manera consistente la bienaventurada ruta de la ignorancia" (pp. 286-288). Veinte años después, P. Kolonitz, observa el mismo fenómeno: "A las damas mexicanas jamás les vi un libro en las manos como no fuera el libro de las oraciones... Si escriben, su letra muestra claramente que están poco acostumbradas a hacerlo; su ignorancia es completa y, no tienen idea de lo que es la historia y la geografía" (op. cit.; p. 107). Frances Calderón, que observa más de cerca, tiene un paliativo para ese desastroso estado del panorama intelectual femenino: "[Las mexicanas] tienen gran talento innato, y cuando se lo ha cultivado generosamente, no hay mujer que pueda superarlas" (p. 288).