ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1986
* [Nota 58]

No intentaremos esbozar siquiera la historia de esta oposición a las teorías del diálogo. Baste decir que entre muchos comentaristas de Platón y de Aristóteles, por ejemplo, Werner Jaeger (Arisióteles, Bases para la historia de su desarrollo intelectual, México, F.C.E., 1946) y Richard Robinson (Plato's earlier Diálectic, Oxford, Clarendon Press, 1953; "Begging the question, 1971" Analysis, 32, 1972, pp. 197-99) llegó a ser un lugar común la afirmación de que las reflexiones que hace Aristóteles en los Tópicos en torno a la argumentación dialógica reflejan sólo un prejuicio adquirido en la estancia de Aristóteles en la Academia y que carecen por sí mismos de valor alguno, siendo importantes sólo en la medida en que anticipan la silogística, expuesta en los Primeros analíticos.La oposición a la dialéctica fue importante también durante el Renacimiento y la encontramos insinuada también en autores neo-escolásticos como Fray Jerónimo de Feijoo (Obras,Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1956, esp. "Desenredo de sofismas"; v.t. Edgar González y Mauricio Beuchot "Fray Jerónimo de Feijoo y las falacias aristotélicas" Nova Tellus, de próxima aparición) v. T. Juan Luis Vives Contrapseudodialécticos, Dordrecht, Reidel, 1979.: Ong op. cit.