ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1986
* [Nota 71]

Este argumento, lo mismo que el concerniente a la posibilidad de la impugnabilidad abierta por parte de S1 (v. infra, p. 6) presenta, quizás, paralelos muy notables con otros razonamentos desarrollados en contextos distintos. En lo que sigue nos arriesgaremos a trazar algunos de ellos.

Las situaciones contrafácticas a las que apelamos como contra ejemplos parecen corresponder, utilizando la terminología usual en teoría de juegos, a juegos bipersonales, generales, de suma cero. Las condiciones a las que apelan Perelman y Johnstone garantizan sólo la existencia de un juego bipersonal; finito, de información perfecta, de suma cero. Nuestra refutación corresponde, utilizando esta terminología. a la bien conocida observación de que en este tipo de juegos hay siempre una estrategia ganadora Cf. e.g. Morton Davis Teoría de juegos, Madrid, Alianza, 1981, p. 40 ss.

Por otra parte, la idea de que las acciones de los sujetos involucrados en un proceso social afectan el resultado mismo del proceso ha sido utilizada para mostrar la no aplicabilidad de una metodología deductivista a las ciencias sociales, mediante argumentos que son muy similares a los que aquí desarrollamos (para observar la analogía, basta generalizar "disputa" a "proceso social", "locución" a "acción"; a este respecto v. e.g. Jurgen Habermas Conciencia moral y acción comunicativa,Barcelona, Península, 1985, esp. cap. III "Etica del discurso, Notas sobre un programa de fundamentación"). Para una exposición clara y brillante de este tipo de razonamientos v. T. W. Hutchinson Sobre revoluciones y progresos en el conocimiento económico,México, F.C.E., 1985; Conocimiento e ignorancia en economía, México, Premiá, 1979.

Finalmente, cabe destacar que algunos de los argumentos de Feyerabend en favor de la "proliferación de teorías" (V. Paul K. Feyerabend "Cómo ser un buen empirista" en Niciditch (ed.) Filosofía de la ciencia, México, F.C.E., 1975; va. "Consuelos para el especialista" en Lákatos y Musgrave (eds.) op. cit.; Contra el método, Barcelona, Ariel, 1976; Tratado contra el método, Madrid, Tecnos, 1981) pueden verse también como formulaciones de los argumentos que aquí presentamos, sobre todo en la crítica de Feyerabend a Lákatos, pues el sostener un criterio de "racionalidad instantánea" puede hacerse equivalente a limitar la movilidad de los sistemas de creencias de los participantes en una discusión.