©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1986

3. La risa y la risa


Con una temible ironía, Voltaire se burla de la imbecilidad humana que iba a ser barrida del suelo del mundo por la Razón. Pero a su burla le responde un eco y el Cándido de Voltaire halla su réplica en el cándido Voltaire, dado que la ilustración no condujo directamente a un porvenir radiante, libre de Cándidos y Pangloses.

Con una sutil ironía, Sciascia se burla de las obstinadas creencias en una Razón que, en un mundo ya asolado por ella misma, sigue prometiendo un porvenir radiante en el que Cándido y Panglos irían de una prisión a otra.

Voltaire es la utopía. Sciascia es simplemente la risa.

Más allá de las diferencias visibles entre estos dos Cándidos y sus autores está la risa. Una risa que se eslabona con otras risas, más o menos finas, más o menos irónicas, más o menos crueles, más o menos sutiles, más o menos negras, más o menos risas.

En el linaje de la risa --divertida y terrible-- recordemos, simplemente a. título de ejemplo, la risa que provocan en Rabelais la bastedad y la suciedad de lo s hombres; la risa de los novelistas ingleses en el umbral del mundo victoriano; la enorme, gigantesca risa del siglo de oro español. Más cerca de nosotros en el tiempo están las frescas, temibles, lúcidas risas de Kapek, Hasek, Kundera, Philip Roth, Bioy Casares, Borges, etc., etc.

Pese a su fuerza, ninguna de estas risas resuena con tanto estrépito como el silencio glacial que Instauran algunas, antiutopías, entre las cuáles La granja de los animales y 1984 de Orwell, Mundo feliz de Huxley y Erewhon de Butler no son sino las más conocidas.

Aunque terribles, La granja de los animales y Erewhon se separan de las otras dos por el humor y se inscriben, de esta manera, en el linaje de la risa.

Ya en el linaje de la risa, La granja de los animales y Erewhon hallan su puente con las otras risas en el sutil humor negro de Kafka, que es quizá uno de los primeros forjadores de antiutopías.

Como la utopía, la antiutopía abandona con frecuencia el espacio abierto de la risa y se encierra en ella misma. A menudo, se congela en su propia ironía. Esto ocurre cuando la solemnidad o la vocación apocalíptica le toman la delantera a la risa. No es así en el caso de Kafka, aun cuando su risa no sea atronadora. Tampoco es así en La granja de los animales ni en Erewhon. Tememos que esto sucede, en cambio, en 1984 y Mundo feliz. Pero aun carentes de humor, al igual que el Cándido de Voltaire, 1984 y Mundo feliz son sólo literatura muy mala en el caso de 1984.

Voltaire creía en la Razón y escribió una novela en la que se mofa alegremente de la estupidez humana. Afortunadamente, su Cándido no es una guía para la acción ni llega a ser doctrinario.

Orwell y Huxley ya no creen en la Razón y escriben novelas en las que la estupidez humana se ha entronizado. Desafortunadamente, sus antiutopías palidecen ante la realidad del presente. Esto también hace de ellas pesadillas, pero no figura de auténticos infiernos. Una vez más se trata de literatura. Y de aquí que, como en el caso de Voltaire, no puedan ser enjuiciadas desde ningún otro punto de vista que no sea el estrictamente literario ni, menos aún, desde el punto de vista de las ciencias sociales.


AnteriorRegresoSiguiente