©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1986

PABLO NORIEGA Y EDGAR GONZALEZ. Retórica, dialéctica y cambio de creencias Un nuevo punto de vista sobre la justificación de las teorías del debate


[Nota 45]

"DIALÉCTICA " es, sin duda, uno de los términos más socorridos y más ambiguos en el discurso filosófico.[Nota 46] En especial, la preocupación por desarrollar una "dialéctica" entendida como teoría del debate, [Nota 47] de la argumentación en un contexto dialógico, es realmente notable en la historia del pensamiento occidental.[Nota 48] Recordemos los Tópicos de Aristóteles,[Nota 49] los tratados medievales de las obligaciones,[Nota 50] y, más recientemente, los trabajos de Lorenzen,[Nota 51] Rescher,[Nota 52] Perelman, [Nota 53] Hamblin, [Nota 54] Woods y Walton,[Nota 55] por mencionar sólo algunos de los más destacados teóricos actuales de la disputa. [Nota 56] Las consideraciones desarrolladas por ellos conforman modelos formales de argumento según los cuales, para caracterizar un argumento es necesario identificar no sólo sus premisas y su conclusión, sino también el papel que juega como locución en un diálogo y, así, hay que tomar en cuenta elementos tales como los sistemas de creencias de quienes discuten y el "protocolo" del diálogo (el conjunto de reglas concernientes a la pertinencia de las locuciones emitidas en cada momento del diálogo, la distribución de la "carga de la prueba", la terminación del diálogo, etc.)[Nota 57]

Ahora bien, tan antigua como el interés por desarrollar este tipo de modelos, ha sido la sospecha de que ellos no tienen, en realidad, un campo de aplicaciones, es decir, que la estructura dialógica de una argumentación jamás recupera características epistémicas de interés y que, por ende, podemos prescindir siempre de ella y reconstruir o analizar cualquier argumento, aun aquellos que de hecho se presentan en forma de diálogo, como una simple sucesión de premisas y conclusión. [Nota 58]

Una manera tradicional de enfrentar dicha dificultad ha sido la de argüir que las nociones de "retórica", entendida como teoría de la argumentación persuasiva, y "dialéctica", en el sentido que aquí nos interesa, se hallan estrechamente ligadas, de tal manera que una argumentación retórica sólo puede reconstruirse mediante un modelo dialógico y, además, que los contextos retóricos de argumentación presentan ciertas características epistémicas distintivas.

En este trabajo intentaremos, por un lado, mostrar que la defensa tradicional de las teorías del debate no es válida y, por otra parte, sugerir una nueva justificación, postulando ciertas relaciones no entre la argumentación retórica y la argumentación dialógica, sino entre ésta y el fenómeno de la dinámica de los sistemas de creencias de los participantes en un diálogo. Así, la sección I de este ensayo está dedicada a presentar más ampliamente la defensa tradicional de la teoría del debate, mientras que las secciones II y III corresponden, respectivamente, a los puntos que hemos destacado.

Sección I

Sección II

Sección III


Siguiente