ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1986
* [Nota 17]

"La infecundidad se halla actualmente en el orden del día. Ya sea que nazca de las propagandas malsanas, de las maniobras fraudulentas o de una concepción errónea del ahorro, puesta al servicio de principios económicos llevados al extremo, el desploblamiento no deja de ser una terrible plaga contra la que los médicos, los legisladores y los escritores levantan, al parecer vanamente, las fuerzas vivas de su erudición y de su talento". J. Renaud, (Les inféconds (Los infecundos), París, Grasset, 1911. "Lo maravilloso es que, no obstante todas estas trabas, todos estos cálculos, todas estas hipocresías, los niños llegan de todas maneras... en menor cantidad de la que sería necesaria, por supuesto, pues el mal, después de haber pasado por la clase media, que se restablece lentamente, alcanza al pueblo inmenso del campo. Pero, en fin, los niños siguen naciendo y es la buena mujer la que triunfa". M. Corday, Mon petit mari, ma petite femme (Mi maridito, mi mujercita), París, Empis, 1899. lgualmente Sésame ou la maternité consentie (Sésamo o la maternidad asentida), 1903. "Este estudio --que es un resumen del plan de batalla entre prolíficos y neomalthusianos-- viene a incrementar el pequeño grupo de novelas que se inpiraron en este vasto tema". Ver también Lavedan, La famille francaise (La familia francesa); Zola, Fécondité (Fecundidad), etc., etc. En 1924 C. Vautel, Madame ne veut pas d'enfant (La señora no quiere hijos); P. Féval, hijo, Ton corps est a moi (Tu cuerpo es mío). En el lado opuesto está V. Margueritte, Vers le Bonheur (Hacia la felicidad) y mucho antes que él R. Efmery, La faute nuptiale (La falla nupcial), cuyo prefacio, reproducido por Humbert en La Generation consciente (La generación consciente), fue continuado...