©ITAM Derechos Reservados.
La reproducción total o parcial de este artículo se podrá hacer si el ITAM otorga la autorización previamente por escrito.

ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1986

El Hospicio de San Nicolás de Tolentino


Nació San Nicolás en la Marca de Ancona, en la costa Adriática de Italia, hacia 1245. Muy joven ingresó a la Orden de San Agustín y buscó su camino de perfección, siendo un santo amable y muy humano que, según se sabe, tomaba tres vasitos de vino al día. Por 1275 se estableció en Tolentino y allí permaneció hasta su muerte, ocurrida el 10 de septiembre de 1305.

Dice un biógrafo que su lema de religioso obediente era Libenter faciam (libremente lo haré); que gustaba sobremanera de un verso de un salmo que dice "Me ofrezco en sacrificio de alabanza a Vos, Señor"; y que su santidad se simboliza con una estrella, porque en los últimos días de su vida brilló una, sobre Tolentino. Mas ninguno de estos elementos concuerda muy rotundamente con la idea de poner un hospicio de misioneros bajo su patrocinio, mucho menos porque fue totalmente un religioso enclaustrado, conventual; aunque según el espíritu de la época y de la iglesia, el alma contemplativa no se contrapone con la embargada de celo misionero, sino que se complementan, es lícito deducir que un hecho, una circunstancia al parecer trivial, pudieron haber ayudado a decidir que San Nicolás fuera el titular de un hospicio de misioneros del oriente. Además de la circunstancia rotunda de que era un santo agustino y de que puede asimilarse su estrella a la que guio a los Reyes Magos de oriente, parece haber sido definitorio el hecho de que, habiendo corrido su fama de santidad después de su muerte, comenzó a obrar milagros. Y entre ellos tuvo mucha resonancia la resurrección de una muchacha, natural de Fermo, Italia, que se llamaba Filipina. Por lo cual, siendo las Filipinas el destino primero de los misioneros que iban de Nueva España, pudiera ser que por ese motivo nombraron de San Nicolás al hospicio.[Nota 38]

En 1605 pasó por Nueva España una "barcada" de misioneros religiosos agustinos ermitaños con destino a Filipinas. Iba en su compañía la primera misión de agustinos descalzos o recoletos. Y juntos llegaron los dos grupos a las Islas del Poniente o Filipinas en 1606. [Nota 39]

Posteriormente los recoletos establecieron provincia en Filipinas y tuvieron en Nueva España un hospicio para sus misioneros. [Nota 40] De su fundación, progresos y estado no tenemos información alguna. Pero los planos antiguos de la ciudad de México nos dan noticia de él y nos muestran su imagen. El Mapa, Plano de la Muy Noble Leal e Imperial Ciudad de México..., fechado por el ilustre potosino don José Antonio de Villaseñor y Sánchez en 1753, incluye en el número 62 de su leyenda al Hospicio de San Nicolás; y lo muestra en el cuerpo del plano situado precisamente en la calle de San Nicolás, pues de él tomó el nombre (ahora llamada de República de Guatemala) que corre de oriente a poniente, mirando su fáchada hacia el sur y su puerta principal directamente hacia la calle que va del antiguo Hospital del Amor de Dios y Academia de San Carlos y del ábside de la iglesia de Santa Inés (ahora calle de la Academia) y en él termina. También lo muestra el Plano geométrico de la Imperial, Noble y Leal Ciudad de México..., fechado por Ignacio de Castera en 1776. En él aparece marcado con el número 65.[Nota 41]

Y Artemio de Valle Arizpe anota lo siguiente:

El que fué Hospicio de San Nicolás hoy corresponde a la casa número 90 de la actual Avenida de la República de Guatemala. Fue edificada por los agustinos recoletos que vinieron a México en 1605, establecieron en ella un hospicio bajo la advocación de San Nicolás. Suprimido por decreto de las cortes españolas el 1o. de octubre de 1820, la casa benéfica fue convertida en particular, y el primero que allí vivió fué el general don Vicente Guerrero, a quien la dio el Gobierno en premio de los servicios que prestó en la causa de la Independencia.[Nota 42]

Aunque con las reservas del caso, puesto que era un hospicio de los mismos religiosos y no casa de beneficencia ni asilo de menesterosos, como parece suponer don Artemio, su aportación precisa y enriquece el conocimiento sobre el Hospicio, sobre todo porque lo limita en el tiempo con la consumación de la independencia, principio del fin de los hospicios. Acudiendo a la citada calle de la República de Guatemala, se encuentra un edificio marcado con los números 80 y 82. Es de dos plantas con entresuelo, lo cual le da una notable esbeltez. El trabajo y la ornamentación de su fachada lo denuncian barroco. Tiene una inscripción que dice: Padre San Agustín Año de 1742; y en la clave del marco de la puerta una mitra labrada en la cantera, símbolo de San Agustín.

Contiguo está otro edificio marcado con el número 84. Es también de dos plantas y de estilo barroco y ostenta dos inscripciones, una de las cuales dice: S " Aug ". Ob °. de Bona que se hizo allí del Real Seminario de Minería, aún en tiempos que nos hace suponer que por entonces se ampliaron las instalaciones del hospicio hacia su lado oriente. Quizás el edificio que sigue, marcado con el número 86 y con una fáchacla del más puro estilo "colonialoide" de este siglo, groseramente clavado entre auténticos ejemplares del gran barroco virreinal mexicano, haya sido levantado sobre parte del hospicio que tiene la inscripción del año 1771, pues, según se entra al hermoso patio de éste, sostenido con columnas que cómodamente pueden competir con las del patio del palacio de los condes del Valle de Orizaba (Palacio de los Azulejos) se advierte que está incompleto o mutilado. Mas al verlo no se sabe si es sólo su belleza la que impresiona o la suciedad y el abandono criminal en que se tiene a tan venerables edificios o ambas cosas, o si son tales, suciedad y abandono, los que le dan un algo indescriptible que los hace más atractivos.[Nota 43]

Enseguida hay otro edificio marcado con los números 90 y 92, que por lo tanto corresponde al señalado por Valle Arizpe. Pero no parece haber sido del hospicio, pues tiene una inscripción labrada en la cantera que informa sobre la instalación que se hizo allí del Real Seminario de Minería, aún en tiempos virreinales. Esto es que hay una contradicción y que, mientras no se demuestre lo contrario, no fue tal, pese a que Valle Arizpe afirmó que el edificio del número 90 fue el hospicio. A que puede agregarse el hecho de que, en los citados planos de la ciudad de México, la parte que corresponde a este edificio se ve muy fuera de los límites del Hospicio de San Nicolás de Tolentino.


AnteriorRegresoSiguiente