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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1986

III. Cuál es la concepción que Aristóteles tiene de la comparación


Sobre la significación de la comparación, Aristóteles afirma, primero, que: ". ..es imposible aprenderla de otro y es indicio de dones naturales, ya que usar bien de la metáfora equivale a percibir lo semejante .[Nota 53]

De estar en lo cierto Aristóteles, resulta que es posible, a través del breve recurso de la comparación o la metáfora --por así decirlo: sello individual y obra en miniatura-- discernir algún rasgo esencial del pensamiento aristotélico. Existen obras de Aristóteles en las cuales esto sería posible, pero habría otras en las que sería un poco más difícil.

En segundo lugar --y aclarando algo que quedó pendiente-- Aristóteles ha vinculado tan íntimamente la comparación a la metáfora, que se puede decir que no trata de la comparación sino para inculcar su reducción a la metáfora, al menos en su contenido conceptual. Veamos algunos pasajes de las obras de Aristóteles en los cuales apoyamos nuestra afirmación:

La compa ración es también metáfora puesto que se la diferencia en poco. Así, cuando el poeta dice de Aquiles "se precipitó como un león", es comparación; y, si dice "hecho un león se precipitó", es metáfora. Por el hecho de que ambos son valientes llama león a Aquiles por traslación. La comparación es útil también en la prosa pero usada pocas veces por ser un tanto poética. Las comparaciones han de usarse como las metáforas puesto que son metáforas que sólo se diferencian en lo dicho.[Nota 54]

Añade en otro lugar:

... y en la República de Platón se dice que los que despojan los cadáveres se asemejan a los perros que muerden las piedras pero no tocan al que las lanza... Y Pericles dice de los de Samos que se asemejan a los niños pequeños que lloran mientras aceptan el bocado. Y de los beocios, que son semejantes a las encinas, las cuales son derribadas unas por otras (o por chocar unas con otras en el vendaval al caer, o tal vez porque son cortadas por una hacha que tiene el mango de la misma madera); así también, los beocios por sus luchas internas...[Nota 55]

Tras la lista de comparaciones, Aristóteles insiste, una vez más --tercera vez en este grupo de comparaciones-- en la vinculación entre metáfora y comparación. Veamos:

Así, pues, todas estas expresiones pueden usarse ya como comparaciones, ya como metáforas, de suerte que cuantas son aprobadas como metáforas, servirán también evidentemente como comparaciones, así como las comparaciones son metáforas carentes de formulación. Pero siempre la metáfora proporcional ha de poder aplicarse recíprocamente a cada uno de los términos homogéneos; por ejemplo, si la copa es el escudo de Dionisio, también puede llamarse al escudo copa de Ares.[Nota 56]

Pero es preciso que aclaremos y amplifiquemos lo que Aristóteles nos dice acerca de lo "proporcional" en la metáfora, ya que parece, por su insistencia, que esto es medular en el recurso de las metáforas. Tal parece que cuando Aristóteles trata de la metáfora estuviera pensando particularmente en la metáfora proporcional:

El aprender con facilidad es agradable a todos por naturaleza, y, como las palabras significan algo, aquéllas que nos proporcionan enseñanza son las más agradables. Las palabras extrañas no las comprendemos, y ya conocemos las palabras propias. La metáfora es la que sobre todo produce aquel efecto, pues cuando Homero llama paja a la vejez nos enseña e informa por medio del género; porque las dos se han marchitado. También las comparaciones de los poetas producen el mismo efecto; por lo que, si son propias, causan impresión de elegancia. Pues la comparación, como hemos dicho anteriormente es una metáfora que se distingue por una adición; por eso no es tan grata, por ser más larga. Y tampoco dice que esto es aquello; por lo cual tampoco el alma examina esto. [Nota 57]

Vemos, pues, que Aristóteles asimila comparación y metáfora por su contenido conceptual. Queremos hacer aquí dos añadidos. Aristóteles se refiere en todos estos casos --y en muchos otros también-- a la metáfora "proporcional". Nos quedan, pues, dos cuestiones pendientes qué es metáfora, y qué es lo proporcional en una metáfora.

Por lo que puede observarse, Aristóteles asimila la comparación a la metáfora; esto ya quedó claro. Veamos ahora lo que entiende por metáfora, ya que a ésta ha sido reducida la comparación. Aunque no sólo en la Poética aparece lo que el de Estagira entiende por metáfora, ahí encontramos la siguiente cita: "Metáfora es la traslación de un nombre ajeno, sea del género a la especie, de la especie al género, de la especie a la especie, o según lo proporcional".[Nota 58]

Y agrega:

Llamo proporcional cuando el segundo término es al primero semejantemente a como el cuarto es al tercero. Porque entonces dirán el cuarto en lugar del segundo, o el segundo en lugar, del cuarto... Hablando en ejemplos, la copa es para Dionisio así como el escudo es para Ares. Y la vejez es a la vida lo que la tarde al día; se llamará, por lo tanto a la tarde vejez del día, y a la vejez la tarde de la vida, como hace Empédocles, u ocaso de la vida.[Nota 59]

Aristóteles destaca, entre todas las clases de metáfora, la que es "proporcional". A fin de cuentas ésta parece encarnar, strictu sensu, a la metáfora, ya que la primera y la segunda más bien se refieren a sinécdoques. La tercera se refiere a la metáfora "proporcional".

De las cuatro clases de metáfora las más aceptadas son las que se basan en la proporción. Así Pericles dijo de lajuventud que había desaparecido de la ciudad como si alguien hubiese arrebatado al año la primavera. Y Leptines hablando de los lacedemonios, dijo que no se podía permitir el que se mirase con indiferencia cómo Grecia había sido privada de un ojo.[Nota 60]

La metáfora es, pues, una "proporción". Aunque ciertamente no se trata de una "proporción" matemática en todo caso no es estrictamente lo que el matemático entiende por "proporción". Más bien sería algo semejante a lo que Aristóteles entiende --en otra de sus obras-- como la definición de la justicia; allí señala Aristóteles: "Lo justo es lo proporcional. Porque lo proporcional no es únicamente propio del número, sino en general, de la cuantidad. Pues la proporción es la igualdad de dos relaciones y consta al menos de cuatro términos". [Nota 61]

Los traductores de las obras de Aristóteles nos señalan --v. gr., Martino en su obra citada-- que no quisieron traducir al castellano "igualdad de dos razones" con el objeto de escapar a la igualdad matemática, estricta, justamente la que Aristóteles trasciende al aplicar la "proporción" a la justicia.

Nótese, igualmente, que al hacer esto Aristóteles en el caso de la comparación o de la metáfora evade la igualdad matemática, relajando, en beneficio de una "proporción" cuyo contenido no es en absoluto cuantitativo, sino simplemente de una semejanza.

La semejanza, como la razón de ser de la comparación o metáfora, se inculca estrictamente en el siguiente pasaje, que es interesante además por otros conceptos que aquí sólo apuntaremos de pasada. Nos parece oportuno citar aquí el siguiente pasaje de Aristóteles porque, justamente basándose en este texto --y otros más del Estagirita-- algunos comentadores señalan que la metáfora sólo tiene un papel estilístico y oratorio. Veamos:

Algunas cosas se expresan no por homonimia ni por metáfora, ni por término propio como, por ejemplo, si se define la ley como medida o imagen de las cosas que son justas por naturaleza. Semejantes expresiones son peores qué la metáfora. Porque la metáfora da a conocer de algún modo, mediante la semejanza, lo significado, pues todos los que se valen de la metáfora lo hacen conforme a cierta semejanza. Pero esta expresión no da a conocer pues ni siquiera existe la semejanza conforme a la cual la ley pueda ser medida o imagen ni tampoco se acostumbra a llamarla así en propiedad. De modo que, si alguien dice que la ley es en propiedad medida o imagen, miente. Porque sólo es imagen aquélla que se produce por imitación, lo cual no ocurre con la ley. Pues, si no habla con propiedad es evidente que habla obscuramente y peor que todas las expresiones que se hacen según metáfora. [Nota 62]

No hay que olvidar --para comprender esta disminución de la metáfora-- que se trata de salvar o establecer con rigor su definición. Sigue. siendo válida, en Aristóteles, la exigencia de semejanza que él mismo formula para la comparación o metáfora.

Pero, finalmente, ¿qué es lo que significa propiamente la semejanza en Aristóteles? Todo el problema de la metáfora y de la comparación estriba en esto. So pena de tener que eliminar todo lo anterior, tenemos que llegar a precisar, ponderar y aceptar --o no-- la validez, tanto de la metáfora como de la comparación que --si hemos entendido a Aristóteles en este punto-- descansan en la semejanza. Pensamos que no se trata de un problema sencillo, sino urgente.

En otra obra mayor Aristóteles [Nota 63] había señalado que: "...el ser se dice de muchas maneras".[Nota 64]

Ahora bien, después de enumerar una serie de esas maneras múltiples del ser, lo mismo afirma Aristóteles de algo que vendría a ser como un correlativo del ser, la semejanza, pues más adelante añade: "...lo semejante se dice de muchas maneras". [Nota 65]

Parecería que Aristóteles simplemente ha eludido el problema; lo mismo que ha dicho para el concepto de ser lo afirma para un correlativo: la semejanza. Sin embargo, Aristóteles tia intentado definir lo semejante. Es más, lo intenta varias veces, aunque quizá no satisfecho del todo con las primeras definiciones que propone: "...son semejantes aquellas cosas cuya cualidad es una".[Nota 66]

Volvemos a encontrarnos con otra definición comprendida dentro de una enumeración de cosas que son semejantes: las que simpre o las más de las veces poseen las mismas afecciones según el filósofo griego: "Aquéllas cuya cualidad es una, las que en común poseen más cualidades contrarias o más importantes".[Nota 67]

En otro pasaje de la misma obra, en la cual hace otra enumeración, Aristóteles reitera de varios modos la pertenencia a la misnia especie como razón de ser de la semejanza, aun cuando, por otro lado, los ejemplos señalados --nos parece-- caen bajo la unicidad de la cualidad común, que se ha visto en anteriores definiciones o descripciones de lo semejante: "Por ejemplo, el estaño es semejante a la plata en lo blanco, y el oro al fuego en lo amarillo y rojizo".[Nota 68]

Después de todo lo anterior podemos concluir lo siguiente: la semejanza viene a ser el contenido conceptual de la comparación, contenido del cual arranca --o en el que gravita, depende el ángulo desde el cual observemos-- todo lo demás. Y esto porque de la semejanza entre el objeto de la comparación y el objeto comparado arranca la acción que tiende a conocer a este último; i. e.: la función propia de la comparación, como forma de pensamiento. Así como también la validez crítica de la comparación descansará, obviamente, en la pretendida semejanza que ella fórmula.


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