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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1986

Historia y práctica económica


Frente al mundo de las ideas económicas Braudel es contundente: no existe la economía en sí. Su búsqueda de las economías se despliega, por ello, en el espacio de los intercambios donde prácticamente se construyen. Debido, en consecuencia, a que esta búsqueda apenas se inicia, pues ha sido frenada en gran medida por la creencia en una economía en sí, la llamada historia económica, a juicio de Braudel, no hace mucho que ha empezado a construirse. Es lamentable que así haya sido hasta ahora, sobre todo si se piensa que, desde cierto punto de vista, se trata de la historia entera de los hombres. Es la historia de los grandes actores, los grandes acontecimientos, la coyuntura y la crisis. Es también la historia masiva y estructural, que evoluciona lentamente al filo de la larga duración, con sus equilibrios y desequilibrios profundos, y que es precisamente el objeto de la reflexión de Braudel.

Pero ¿a qué se debe, además, el hecho de que sólo ahora se esté construyendo esa historia?, Braudel piensa que, en buena medida, a los perjuicios; a que se trata de una historia plebeya, sin título nobilario. Tal vez también a que, al menos en parte, sobre todo en países como México, todavía somos prisioneros de la rigidez, la inercia y la lentitud propias de esa economía aún elemental que coexistió con los movimientos limitados y minoritarios, aunque vivos y poderosos, del crecimiento moderno en tiempos de la economía preindustrial (siglos XV a XVIII), en los que es posible observar, por un lado, a campesinos casi autónomos o cuasiautárquicos y, por el otro, a una economía de mercado y a un capitalismo en expansión que sólo se explican mutuamente y por sus vínculos con las estructuras de lo cotidiano.


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