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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1986

2. Los caminos de la libertad


Derribados los ídolos construidos en su niñez acontece la "conversión",, el inicio de los "caminos de la libertad". Simone empieza su vida juvenil ya sin el obstáculo religioso y familiar. Por ello dice: "cuando renuncié al cielo, se pusieron de manifiesto mis ambiciones terrenas. Era necesario hacerse notar".[Nota 130] La filosofía, que a los quince años había elegido, será el medio para hacerse notar. Decide ser intelectual, escritora célebre. Su ambición es desmedida; su propósito es claro y nadie se lo puede impedir: "apropiarme el mundo".[Nota 131] Se dedica febrilmente al trabajo: organiza sus lecturas, duerme poco, descuida su arreglo personal, evita conversaciones inútiles y habla muy poco con su familia. Cuando asiste a las comidas en casa siempre trae consigo un libro y lo lee mientras come. Aprende griego. Y acrecienta su afán por saber. Entra con prisa por los "caminos de la libertad". La fuerza de su voluntad es superior a su edad. "Me abismé en la lectura --dice-- como en otro tiempo me abismaba en la oración. La literatura ocupó en mi existencia el puesto que en otro tiempo tuvo la religión. La penetró completamente y la transfiguró". [Nota 132]

Había querido ser ella misma. Y estrenó su libertad sólo como rechazo de la ingerencia de los demás. Con avidez busca su camino y avanza entre entusiasmos y fracasos. Pero su mundo ya es otro. Y experimenta que vivir en libertad es vivir en soledad: "Estoy sola recuerda. Siempre se está solo. Yo estaré siempre a solas. " Hacia los diecisiete años siente la necesidad de amar. Lo recuerda y escribe: Iloro, luego amo".[Nota 133] Su mundo crece. Simone vive su libertad. Se une a movimientos antiburgueses. Pretende igualarse a los hombres, asiste a los salones de baile, pasa en los bares la mayor parte de la noche y bebe, acepta sin más invitaciones de jóvenes a pasear en coche por la ciudad. En lo intelectual, sabe por dónde ir: "yo rechazaba a Aristóteles, a Santo Tomás, a Maritain, igual que a los empirismos y materialismos".[Nota 134] No rechaza ser mujer, pero quiere vivir como los hombres: "nunca me ha pesado ser mujer -dice. Más bien esto me ha dado grandes satisfacciones... Los hombres han sido para mí camaradas, no adversarios. Lejos de envidiarlos, mi posición me parecía de hecho privilegiada... Yo presumía reunir en mí un corazón de mujer en un cerebro de hombre. Me encontraba única".[Nota 135] Ella sabe que esto es verdad. Lo que sintió en su juventud, lo encontró realizado siendo adulta: un cerebro de hombre en cuerpo de mujer.

Ha rechazado a Dios. No le queda más que la tierra. Y descubre que su cuerpo es el medio para vivir en plenitud, para beber todas las copas, para quemarse en todas las llamas. Encuentra que el cuerpo es el medio para vivir en libertad. A veces el pasado vuelve a su memoria. Sabe que en su interior Dios ha muerto, pero la acosa el temor de que resucite: "Una noche --escribe-- yo reté a Dios, a que si existía se declarara. El se estuvo quieto y desde entonces ya nunca le dirigí la palabra. En el fondo, estaba muy contenta de que no existiera".[Nota 136] ¿Y si Dios existe? Simone no quería vivir en la duda. Por, eso optó por la libertad. Y como la libertad --se dice para sí-- es un absoluto, no puede coexistir con Dios. Dios no existe porque la libertad es el absoluto. Ella optó por la libertad contra Dios.


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