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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Otoño 1986

3. Encuentro con Sartre


A los veinte años Simone de Beauvoir tiene una amplia cultura, grandes cualidades para escribir, inteligencia penetrante y, sobre todo, una voluntad indómita. Hacia el final de las vacaciones de Pascua conoce a André Herbaud, miembro del "clan intelectual" formado por él y por otros dos jóvenes, Paul-Ives Nizan y Jean-Paul Sartre. Estos tres jóvenes normalistas, antirreligiosos, separatistas, terroristas, formaban una especie de banda. Herbaud trabó amistad con Simone. Le abrió las puertas de un mundo nuevo que le ayudara a desprenderse de su pasado religioso y moral. Después de algún tiempo de esta amistad Herbaud hizo a Sartre un elogio de Simone. Sartre manifiestó grandes deseos de conocerla. El encuentro tuvo lugar a principios de julio de 1929. Ella tenía veintiún años. Y recuerda con fruición: "cuando Herbaud le habló de mí, en seguida quiso conocerme, y ahora estaba muy contento de acapararme; a mí me parecía que todo el tiempo que no estaba con él era tiempo perdido".[Nota 137] Era ya miembro del clan. De ahí en adelante Sartre y Simone marcharían juntos por la vida. Simone confiesa: "cuando lo dejaba, a principios de agosto, sabía que nunca más saldría de mi vida"... "mi vida quedó estrechamente ligada a Jean-Paul Sartre".[Nota 138] quedó cautivada por su pensamiento, sobre todo, y lo aceptó como era: "Sartre era el más terrible de los tres; tenía una cabeza excepcional, pero se le acusaba de beber".[Nota 139] Tenían que preparar los exámenes y empezaron a estudiar juntos. "Durante los quince días que duró el examen oral del concurso --dice--, no nos separamos más que para dormir." "A partir de ahora --dirá Sartre a Simone-- yo te tomo de la mano." Con él aprendió filosofia, un lenguaje nuevo, una actitud rebelde y revolucionaria ante la vida.

Simone se creía única. Pero ante Sartre tuvo que reconocer: "Era la primera vez en mi vida que yo me sentía intelectualmente dominada por alguno".[Nota 140] Admiración por el talento de Sartre, amor por sus cualidades viriles. Deciden unir sus vidas, pero en un amor libre porque ni Simone ni Sartre aceptan el matrimonio. "Sartre --asegura Simone-- no tenía la vocación de la monogamia; le gustaba estar en compañia de las mujeres, a las que encontraba menos cómicas que los hombres; no comprendía, a los veintitrés años, el renunciar para siempre a su seductora diversidad." De todos modos ella lo ama y lo acepta como es. El propone la formula de su relación: "Entre nosotros se trata de un amor necesario, pero conviene que también conozcamos amores contingentes." Ambos cumplieron este pacto filosófico: él tuvo muchos amores contingentes, ella no tantos. Aun así llegó a sentir celos porque Sartre volvió, en el mismo año 1929, con Simone Jolivet es "Camille" a la que había conocido desde 1925 y ,la la que estaba muy apegado".

En ese mismo 1929 Simone alquila un departamento para independizarse totalmente de sus padres. Tiene por fin la plena libertad que tanto había deseado. " ¡Qué gozo poder cerrar mi puerta y pasar mis días lejos de todas las miradas curiosas!".[Nota 141] Es libre. Puede volver a casa a la madrugada, leer toda la noche, si le place, salir a la hora que quiere, cumplir sus caprichos. Ella y Sartre completamente libres: la libertad era nuestra única regla". Y tenían que luchar por el hombre nuevo. Sabían que había que empezar desde los Fundamentos: "en todos los campos ignorábamos el peso de la realidad. Nos propusimos como lema una libertad radical" [Nota 142] Buscan una libertad sin límites, una libertad con proyección al infinito. "No pertenecíamos a ningún lugar, a ningún país, a ninguna clase, a ninguna profesión, a ninguna generación. Nuestra verdad estaba en otra parte. Se inscribía en la eternidad, y el futuro la revelaría: éramos escritores".[Nota 143] Esta libertad total se manifiesta como tenaz oposición a todo lo establecido. Se ufanan de no tener modelos de, vida ni normas a jenas que cumplir. Son anarquistas. Son antiburgueses, antiespiritualistas --casi antitodo-- porque creen que su libertad omnipotente surge de sí misma y es desafio constante que se basta a sí misma en perpetuo comenzar.

Varias circunstancias personales los obligan a separarse por algún tiempo, pero siempre buscan la oportunidad para verse y estar juntos. Ella confiesa: "A mis ojos sólo contaba el tiempo que estaba con Sartre." Precisamente para estar siempre.juntos Sartre le propone que se, casen. Así, por ejemplo, les darían clases en la misma ciudad. Pero Simone no acepta. "Esta perspectiva me cogió desprevenida. Hasta el momento no habíamos ni siquiera soñado en atarnos a la costumbre: la idea de casarnos nos era extraña. En principio nos repugnaba. Teníamos dudas en muchos puntos, pero nuestro anarquismo era tan sólido y tan agresivo como el de los vicios amantes de la libertad; como a ellos nos llevaba a rehusar la ingerencia de la sociedad en nuestros asuntos privados. Eramos hostiles a las instituciones porque la libertad se aliena en ellas, y hostiles a la burguesía de donde han nacido: lo más normal nos parecía acomodar nuestra conducta a nuestras convicciones. Vivir solteros nos iba bien".[Nota 144] Simone no podía ceder a la sugerencia del matrimonio porque éste --piensa ella-- multiplica las obligaciones y puede incluso matar el amor."No me fue preciso deliberar, no tuve la menor duda, no me puse a calcular, mi decisión se tomó en mí sin mí." Es una decisión de acuerdo a su libertad. El matrimonio, además, nada añadiría a lo que estaban viviendo. ¿Los hijos? ¡Para qué! Simone confiesa:"Ningún fantasma afectivo me ligaba a la maternidad; simplemente eso no era para mí; al quedar sin hijos, yo seguía mi condición naturalidad.[Nota 145] La relación entre ellos había surgido en la plena libertad ¿por qué suprimirla con el matrimonio? Por eso afirma: "Si un hombre hubiera tenido tanto egoísmo y mediocridad para pretender reducirme, yo lo habría juzgado, lo habría detestado y me habría separado de él".

Simone procura acrecentar su cultura y trata de estar al día en los diversos aspectos del mundo intelectual. Ella y Sartre deciden viajar y conocen casi todo el mundo.


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