ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1986
* [Nota 31]

Hace cincuenta años la mano negra del fascismo mató a Federico García Lora. Federico estaba entonces en su joven madurez. Más allá de sus poemas tal vez demasiado dóciles al ritmo de las canciones populares y de cierto tremendismo en un teatro lóbrego y casi inmóvil, Federico nos ha dado a todos el ejemplo de su limpieza moral y además, y en no en segundo o último término, poemas de asombrosa y entrañable limpieza. El poeta que es García Lorca no fue abatido por las balas del siniestro Franco. Y si alguna vez alguien pudo saludar con morbosa alegría la infamia de aquel crimen (nos referimos al ABC español), hoy los lugares oscuros se iluminan con relámpagos de lo mejor del espíritu de España (el mismo ABC ha recogido ahora en sus páginas estos poemas).

Lorca ha tenido mala suerte: o ha terminado siendo presa de los bisturís casi siempre chatos de los académicos o ha sido objeto, materia de la declamación estentórea o dulzona de los, que se han tomado demasiado en serio las prédicas de León Felipe.