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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1986

El "yo" y el "mi".


Uno de los aspectos más conocidos y mejor logrados de la teoría del "Self" de Mead es su explicación del "yo" y del "mi". Ya habíamos mencionado que algunas explicaciones de Mead caen dentro de lo que algunos autores en ciencias sociales han llamado el pensamiento holista (v. gr., Phillips, 1976). También citamos la tesis holista acerca de la influencia del todo en sus partes. La descripción mediana del "yo" del "mi" ilustra claramente esta tesis. El "SeIf", es decir, la capacidad reflexiva de la persona es el todo que tiene dos partes: el "yo" y el "mi".

El "yo" es la parte reactiva de la persona en las actitudes de los demás. Es, por decirlo de alguna manera, la parte originalísima que la persona aporta -a través de sus respuestas -en su interacción con los otros. Estas actitudes que toma ante los demás son el elemento novedoso, la aportación de la persona. El "yo", afirma Mead, da un sentido de libertad, de iniciativa.

El "mi", por el otro lado, "representa una organización definida de la comunidad ahí en nuestras actitudes, la cual demanda una respuesta, pero la respuesta que tiene lugar es algo que sólo pasa. No hay seguridad en cuanto a ella" (Mead. 1934, p. 233).

La relación del "yo" y del "mi" es curiosa e interesante. Son entidades que existen de manera independiente y, sin embargo, se pertenecen, están juntas. Son partes de un mismo todo. Su separación, nos dice Mead, no es ficticia, es real. No. son idénticos. El "yo" no es calculable, predecible. La "mi" demanda una respuesta del individuo de acuerdo con una situación, sin embargo, el "yo" que es la entidad que provee la respuesta nunca llega a dar la respuesta perfectamente adecuada a la situación. "El "yo" tanto llama al "mi" como responde a él. Tomados juntos constituyen una personalidad tal y como aparece en la experiencia social. El "Self" es esencialmente un proceso social en marcha con dos fases distinguibles. Si no tuviese estas dos fases, no podría haber responsabilidad consciente y no habría nada novedoso en la experiencia (Mead, 1934, p. 233).

En lo anterior encontramos en el trabajo de Mead una instancia teórica dificil de analizar. El problema de la dualidad en la unidad está presente cuando Mead discute las dos partes estructurales del "SeIf": el "yo" y el "mi". El autor ¡lo se refiere explícitamente a ninguna estructura, sin embargo, establece un paralelo entre el "yo" y el "mi" y la estructura tripartita de la personalidad según Freud; el id o ello, el ego y el superego.

Por un lado, uno está tentado a tratar al "Self" como un término holista que, corno antes dijimos, define su unidad en la dualidad. Aquí las partes (el "yo" y el "mí") están concebidas y explicadas como entidades interrelacionadas y, dinámicas de un todo (el "Self"). Están interrelacionadas porque se afectan mutuamente. Son interdependientes porque el "yo" es inconcebible sin el "mi" y el "mi" es contingente de la existencialmente "yo" para su surgimiento.

Por otro lado, la concepción del "mi" es holista en el sentido de que no es solamente una mera ínternalización de normas sociales por parte del individuo sino de alguna manera se refiere al mismo contenido del otro generalizado, es decir, la completud del grupo social, una actitud a un todo social externo, organizado y unitario. El "mi" incorpora esta alteridad otherness) al "SeIf".

La argumentación no puede ser positiva en cuanto a que el "yo" y el "mi", corno en el caso del otro generalizado, necesitan nuevos conceptos para definir partes de la estructura del "Self". A pesar' de que la descripción estructura del "Self" de Mead está llena de colorido y utilidad, su explicación conlleva problemas de definición.


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