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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1986

ZBIGNIEW ROMASZEWSKI. Solidadridad en 1986


[Nota 34]

TYDZIEÑ Polski el derecho a la defenza de sus propios derechos fué el fundamento de la oposición democrática de fines de los años sesenta. Después vinieron el agosto y el otoño "caliente" del año 1980. Hace seis años la sociedad dejó de tener miedo. ¿ El estado de guerra y el periodo actual , que surgió como efecto del golpe de diciembre, restituyeron la norma de los temores ciudadanos, la norma del miedo, que es el fundamento del sisteme totalitario?

Romaszewski: Las experiencias de los dieciseís meses de Solidaridad se arraigarón fuertemente en la consiencia social y esos cambiós de conciencia los considero como irreversibles.Después de agosto de 1980, el individuo se sintió por primera vez ciudadano con pleno derecho y dueño de su propio país. El estado de guerra pudo, a lo más, privar a la gente de sus derechos ciudadanos, pero no tuvo la posibilidad de borrar el apego de la sociedad a los valores comprendidos de nuevo.

TP: Sin embargo, cambió el carácter de Solidaridad.

Romaszewski: Seguramente para muchas personas.El sindicato dejó de desmpeñar el papel de defensor de los intereses de los trabajadores. Disperso, reprimido, empujado a la clandestinidad, no puede ahora realizar todas las esperanzas. Pero Solidaridad pasó a la esfera del mito social que inmutablemente sigue organizando la imaginación nacional. Al Olimpode los símbolos polacos entro la misma solidaridad, y también personajes como Lech Walesa, o el padre Jerzy Popieluszko.

Para un ciudadano medio estos símbolos significan el respeto moral a la ley justa, la libertad; la decisión conjunta sobre el destino de nuestro propio país. La conciencia social es un hecho que existe realmente, tanto como la frontera en el Bug con la Unión Soviética. Mientras tanto los políticos del lado rojo de la barricada, así como aquellos que se denominan realistas, quieren acordarse solamente de la frontera en el Bug. Otros hechos, existentes realmente, tratan de no percibirlos o callarlos. Los mitos sociales -uso la palabra mito en su sentido descriptivo y no valorativo- son, sin embargo, hechos reales y adscribirles epítetos por estilo de "irracional", "ajeno", "insensato" o hasta "aventural", como lo hace la propaganda comunista, no aniquila su existencia social, su existencia real.

TP: ¿Y si tales epítetos no expresan justamente las emociones irracionales?

Romaszewski: Así justamente pienso yo. La política que deja de lado tales hechos existentes objetivamente, como la conciencia social o las emociones y aspiraciones sociales, es tan irreal como la política que construye la Futura Polonia en el Pacífico. No es posible ninguna normalización o construcción de la confianza y la cooperación sociales sin tomar en cuenta las aspiraciones de la sociedad. A los políticos de todos colores de los círculos del así llamado "acuerdo" los une apesar de todas las diferencias un rasgo: la indiferencia frente a la sociedad "estúpida" que debe ser gobernada de cualquier manera, pero sin su propia participación. Así pues, regresando a la pregunta hecha al principio: el más grande cambio que ocurrió desde el agosto de 1980 está en la esfera de la conciencia social. La sociedad de hoy, o hablando más cautelosamente, su mayoría, aunque está abatida por la crisis interminable, por los problemas cotidianos inimaginables para un hombre de Occidente, y a pesar de varias pruebas de amedrentamiento, quedó libre del miedo dominante; de este miedo que destruye el tejido social y los lienzos interhumanos. Un miedo como el que paralizaba a la sociedad en la época estalinista. Hasta las represiones penales tienen la efectividad limitada, porque en vez de. la desaprobación social del hecho y del infractor, en el caso de las condenas y de las represiones por la actividad política, la sociedad manifiesta su reconocimiento, su respeto y su admiración para con la gente encarcelada. Qué difícil es en estas condiciones aniquilar los valores con los cuales vive la nación.

TP: En las publicaciones independientes del país se pueden oír últimamente las voces de amargura y de crítica frente a la oposición.

Romaszewski: Se puede criticar y hay que hacerlo siempre. Y en cuanto a la amargura: ésta depende del punto de vista del cual se mira nuestra realidad polaca en el año 1986. Si este punto lo constituye el Sindicato de 10 millones afiliados, que actúa legalmente, emprende negociaciones con las autoridades y muchas veces impone su voluntad en el Estado totalitario, entonces es difícil reconocer el estado actual como próspero. Pero retrocedamos 6 años, hasta el abril de 1980. Vale la pena recordar hoy que justamente entonces casi toda la sociedad expresó su apoyo -no importa hasta qué grado impuesto- al programa del Frente de la Unidad Nacional en las "elecciones" a la Dicta. Desde tal perspectiva la situación de la oposición de hoy se presenta de una manera totalmente diferente. Entonces, a principios del año 1980 fuimos realmente un grupito pequeño tal vez de dos mil, tal vez de cinco mil gentes. Nadie lo contaba escrupulosamente, excepto, quizás, la Seguridad. Había poca gente decidida que conociera bien sus derechos naturales y estuviese dispuesta a luchar por ellos. Si alguien hubiera dicho en aquel tiempo que dentro de seis años la oposición habría de publicar alrededor de mil títulos de revistas clandestinas en el territorio del país, que entre diez y veinte editoriales clandestinas habrían de publicar centenares de títulos anualmente, que en las iglesias, en las misas por la patria se aglomerarían decenas de miles de personas, dispuestas a dar testimonio con su actitud y que las represiones encontrarían una amplia y auténtica condenación de parte de la opinión pública y que, por fin, esta condenación sería tan unívoca y decidida que las autoridades tendrían que retirarse de la Organización Internacional del Trabajo, si alguien -repito- lo hubiera pronosticado hace seis años, entonces, sin duda alguna, sería ahora tomado por un soñador y loco.

TP: ¡Así que la oposición demócrata no preveía tal desarrollo de los acontecimientos de verano y en otoño de 1980?

Romaszewski: Debo reconocer que el nacimiento de Solidaridad en septiembre de 1980 fue un hecho totalmente inesperado para la gran parte de la oposición. Yo mismo, a diferencia de Jacek Kuroñ y Henryk Wujec, todavía en julio no preví tal posibilidad y tal ímpetu del viraje. Ni los cálculos conservadores ni la imaginación realista sugerían tal desarrollo. El nacimiento de Solidaridad -esto se olvida hoy muchas veces- no fue realmente la consecuencia de la lucha masiva consciente y larga de la sociedad por el reconocimiento de la esencia de la nación por parte del Estado. Fue un fenómeno socialmente singular del concurso de circunstancias históricas. Fue casi un milagro, no solamente para nosotros que vivimos en el país, sino también para los polacos dispersos en el mundo. Hoy hay centenas de miles de gente dispuesta a luchar por sus derechos, y ésta es ya la dimensión totalmente distinta de nuestra lucha. La realidad que nos rodea es seguramente muy lúgubre y es difícil encontrar ahora una perspectiva clara y optimista, pero justamente este aumento del compromiso social, esta determinación de la gente hasta ahora desconocida en el país comunista, es el elemento que debe ser percibido claramente cuando se habla de la oposición de hoy y de sus dimensiones. Y todo esto forma los factores que, según mi opinión, decidirán que un día podamos conquistar la existencia de una futura, renacida Solidaridad y que podamos defenderla para siempre.

TP: Las dimensiones de la actividad independiente, incontrolada por las autoridades, son deveras incomparables con la situación de los fines de los años setenta. Sin embargo, existe una enorme demanda social por la libertad, todavía no satisfecha. Mientras tanto las ediciones independientes llegan a un círculo social demasiado restringido. Especialmente los pueblos y las ciudades pequeñas, la llamada provincia y la aldea pueden -con pocas excepciones- contar solamente con la propaganda oficial y con las emisoras occidentales (interferidas por aparatos especiales construidos con este fin por el gobierno, que producen ruido imposibilitando oír la emisión N. del T.). Los tira es de los libros y de las revistas son insuficientes para la demanda social. Existe la necesidad de aumentar considerablemente la divulgación del pensamiento independiente en el país y nosotros -parece- nos hemos detenido ante una barrera técnica y financiera. Hay gente que quiere hacer algo, pero no tiene con qué ni cómo.

Romaszeswki; Efectivamente, no es posible menospreciar la importancia de las ediciones independientes; además la demanda de la cultura incontrolada por el Estado es enorme. Ultimamente fui testigo de dos grandes procesos en los cuales los acusados provenían del sector obrero. Su instrucción se limitaba a la escuela primaria o a la primaria profesional. Y esta gente se fue a la cárcel por tener y divulgar los libros de Orwell, Bukowski, Kerstenowa, ¡bah, hasta la poesía de Herbert! Esto se lee hoy N. por ello la gente está dispuesta a ir a la cárcel. Esto significa que la lucha por el concepto de libertad está, en algún sentido, ganada. No irte imagino que sería posible llegar a la liquidación de las editoriales independientes a causa de las represiones. Las necesidades son demasiado grandes y demasiada gente esta ya comprometida en la lucha por la libertad. Todo esto no significa de ningún modo que la situación sea color de rosa y que no podría ser mejor. El libro fuera de la censura empieza a ser muy caro. A la gente que está dispuesta a arriesgar su propia libertad en la defensa del derecho a la información y del concepto de libertad sus medios no le permiten muchas veces comprar un libro por, 800 o 1000 zlotys. Esto es, en algún sentido, la gran injusticia. Por lo menos yo lo siento así. Sin embargo, sé demasiado poco de los aspectos técnico y financiero del movimiento editorial para dar en esta corta, por necesidad, conversación una receta para el saneamiento de la situación. Aunque creo que la subvención de los libros, que traería una baja del precio, puede resultar ineficaz, ya que entonces el factor determinante será el tiraje, que por necesidad es de todos modos limitado.

TP: Tuve el placer de participar en un grupo de control de tina acción, que fue, según mi opinión, muy útil. He aquí que en la primera década de abril en el barrio de Varsovia Zoliborz se repartían entre los estudiantes de la preparatoria que salían de su escuela las obras, muy bien editadas, La experiencia polaca de B. Cywiñski, La muerte de El Fuego[Nota 35]de J. Nemo y la revista de los jóvenes Con franqueza. Todo fue muy lindo, ligado en series. La acción transcurría rápida y diestramente. Habría que ver las caras de esos muchachos y muchachas que lograron recibir el libro, ver este orgullo porque habían sido apreciados, porque alguien se había acordado de ellos y porque alguien con ellos cuenta. Después de esta acción deveras se podría cambiar la opinión sobre el movimiento editorial. ¿Para qué editar los libros para los zorros viejos de la oposición, cuyas opiniones acerca del comunismo están ya desde hace tiempo formadas? ¿ No debemos ocuparnos de la divulgación de la palabra independiente entre aquellos que apenas entran en la vida madura y de los que dependerá todo, tal vez más que de nosotros?

Romaszewski: Sin duda alguna, sí. Pero desgraciadamente esto puede ser sólo las acciones. Estas acciones son obviamente muy costosas. Se puede subvencionar sólo algunos títulos porque para el movimiento editorial simplemente los medios no son propicios. ¿Cuál es la salida? La puesta en marcha de iniciativas editoriales, especialmente en la provincia abandonada. El desarrollo del movimiento editorial, así como la creación de preferencias distintas de las reediciones de ciertos títulos valiosos, especialmente de aquellos que tienen valor educativo enormemente útil para la joven generación. Y ésta es la siguiente etapa del desarrollo del movimiento editorial, la etapa que todavía esta delante de nosotros la etapa de la promoción y de la divulgación. Esto exige mucha más coordinación y más acuerdos que hasta ahora entre las respectivas editoriales. Digo colaboración, no competencia. Esta etapa exige también considerables medios económicos, y además una prudencia enorme. Es fácil organizar un congreso de la mayoría de las editoriales clandestinas en el país. ¿Si no quién editaría después los libros? Es todo lo que puedo decir sobre este tema, porque no creo que las columnas de "Tydseñ Polski", que es de fácil acceso en Londres, sean un buen lugar para discutir los detalles y los planes de las editoriales independientes, constantemente rastreadas y perseguidas por las autoridades.

TP: Ya que hablamos de Londres, ¿cuál es, según su opinión, el papel de la emigración en la resistencia social en el país? Y ¿cuál debería ser este papel?

Romaszewski: Tanto el papel actual de la emigración como su papel histórico son una cosa bastante simple. En el primero la ayuda económica a las actividades independientes, en el segundo la propagación de la causa polaca en el mundo. Para nosotros en el país se nos hace difícil sobreestimar este papel, ya que tanto las realizaciones como el espíritu de sacrificio de los militantes y de los emigrados pueden despertar solamente nuestro respeto y gratitud. Pero creo que en las columnas del periódico emigrado eminente no se trata de echarse mutuamente los cumplimientos. Por eso la segunda parte de la pregunta me parece mucho más esencial e interesante. ¿Cuál podría ser el papel de la emigración cuando en el país existen las iniciativas, despiertas como jamás, independientes de sus autoridades varsovienses? He aquí, creo, que la emigración, lo mismo que nosotros -la oposición en el país-, padece las dificultades del crecimiento, Parece que nunca antes la actividad política de la emigración fue tan necesaria como hoy, y esta conciencia la tienen, que yo sepa, muchos militantes emigrados serios. De ahí aparecen los problemas con la adaptación de la estructuras organizadoras de la emigración al tamaño del movimiento y a sus tareas. La deficiencia principal, que dificulta nuestro trabajo común y causa que una parte de las actividades se diluya o no logre los efectos planeados, es la división de los ambientes de emigrados. A esto lo sigue la competencia entre la respectivas iniciativas. Esta situación es análoga a la situación en el país, así que lo que dije antes, lo dije con cierta duda. ¿Se puede criticar los errores del otro, cuando uno comete los mismos? Otra cosa es el hecho que se puede observar desde hace tiempo desde este lugar, desde las orillas del Vístula, que consiste en la reducción de la potencia política de la emigración a un papel de servicio frente a la oposición en el país. Creo que esto es demasiado poco, que la emigración, a causa de sus tradiciones y realizaciones, tiene un papel autónomo e inspiratorio y no solamente -ni se puede decir así- un papel de servicio. ¿Tal vez esa limitación de la potencia política esta causada por el clima de un cierto callejón sin salida en la política, que abarca tanto la emigración como el país? De todos modos con cierta emoción y nostalgia recuerdo la época en que los respectivos centros emigrados, por ejemplo la "Kultura" de París, llegaban a formar la oposición política en el país. Hoy esta oposición ya existe y se necesita algo nuevo, algo que podría claro los impulsos nuevos.

TP: Czeslaw Bielecki, detenido hace más de un año, escribió pronto despué del golpe de diciembre de 1981, bajo el seudónimo Maciej Poleski, un tratado sobre la necesidad de las ideas políticas nuevas.

Romaszewski: Y hoy justamente de eso se trata. Sin es forzarse para especificar cuáles deben ser esas ideas, se presentan de manera natural algunos postulados frente a la emigración. Una de las tareas principales de los emigrados es la integración de todas sus actividades, con todas, ojalá muy próximas, las consecuencias de este hecho. La situación en el país exige la creación de una fuerte representación polaca en Occidente. Su tarea consistiría en promoverla efectivamente y divulgar la causa polaca en sus más diversos aspectos. Tal frente puede ser el electo de un cierto quantum de acuerdos, observados por todos los grupos políticos que forman la emigración. Ya es hora de acordar el mínimo de fines unívoca y generalmente aceptados, a pesar de la diferencias políticas existentes, ya que no se puede exigir que desaparezcan. Sin embargo, tales diferencias no imposibilitan que otras sociedades emigradas formen fuertes grupos nacionales de presión. ¿De veras existe un motivo importante e insuperable por el que los polacos no lo van a lograr.? Es también esencial la preocupación por el status social de la misma emigración. Este status debe ser cada vez más alto. Para este fin sería muy favorable la creación, por ejemplo, de un sistema de becas en las mejores universidades del mundo para facilitar a los centenares de gente capaz en el exilio el inicio de su carrera. Esto sería también el medio para realizar este fin que es el aumento del papel de la emigración polaca en los países donde ésta vive. Y en cuanto a la misma idea de la integración me doy cuenta perfectamente de que es difícil convertirla en formas concretas. No obstante, la realización de esa idea me parece imprescindible, si ambos factores de la lucha por la Polonia Independiente o sea: la emigración en Occidente y la oposición en el país nos van a acercar a este fin.

TM: Gracias por la conversación.