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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1986

CHARLES HARTSHORNE. Teísmo clásico y neoclásico desde una perspectiva histórica y sistemática


[Nota 36]

LA idea de Dios es metafísica; por esto quiero decir que se aplica, acaso, universalmente y con una necesidad incondicional. Como dijo Aristóteles, las ideas metafísicos son aquellas que se aplican como tales o a lo que no podría ser otra cosa que lo que es. No todo es divino, pero el teísmo implica que el todo es conocido por Dios o, por lo menos, su existencia depende de Dios. Aunque Aristóteles le haya negado a Dios el conocimiento del todo, sostuvo la dependencia del todo con respecto a Dios y la eternidad y necesidad de la existencia divina.

Dado que Dios es un término que denomina al ser venerado, el problema es cómo concebir la idea de un ser que nos conoce y nos ama, y al cual podemos conocer y amar, que sin embargo es exaltado en principio sobre todos los otros seres actuales o posibles. En este intento hay dos peligros opuestos. El antropomorfismo es uno de los peligros; no obtener ningún significado religioso, quizás ningún significado consistente, es el otro. El peligro antropomórfico fue evidente para todo filósofo; el peligro opuesto fue menos obvio. Si Dios es incondicionalmente necesario, independiente, infinito, inmutable, el Motor Inmóvil de Aristóteles, entonces no podemos imputarle a la deidad ningún significado religioso, ninguna posibilidad de relaciones de amor y, de hecho, ningún significado positivo. Independiente es negativo, también lo son infinito, inmutable e inamovible. Además, el ser amoroso pero enteramente inamovible, inalterado por el goce o el dolor de los seres queridos, es la paradoja más descabellada. De hecho, el percatarse de algo es estar habilitado por ello como satisfacción de nuestra percepción. Aristóteles, por lo tanto, negó el Conocimiento divino de cosas contingentes. Espinosa asignó el conocimiento divino del todo a Dios, pero negó completamente la contingencia para evitar el absurdo que Aristóteles ya había visto. Así, el teísmo clásico había sido refutado antes de que llegara a ser y fue refutado luego de haberse establecido.

Hume fue el primer gran filósofo en decir que toda existencia, incluyendo la existencia divina, es contingente. Ningún filósofo griego dijo esto. Carneades dio a entender que la idea de Dios carece de un sentido consistente, de lo que se desprende que no era aplicable a nada. Muchos estudiosos han sostenido que la idea de Dios en Aristóteles carece de sentido consistente y que tanto los teísmo estoico, medieval o clásico, en parte por las mismas razones y en parte por razones diferentes, son, de manera semejante, lógicamente delictuosos. El teísmo afirmó la omniesencia de Dios y sin embargo concordaba con Aristóteles en que Dios es enteramente independiente de cosas contingentes, la razón misma por la cual Aristóteles negaba el conocimiento divino de estas cosas. La idea de Dios en Whitehead era metafísica por su definición de metafísica, que era similar a la de Aristóteles, pero él si le atribuía existencia eterna y conocimiento del todo a Dios y nunca negó la necesidad de la existencia divina. Lo que sí negó fue la independencia incondicional o no-relatividad de Dios. Por el contrario sostuvo que el "principio de relatividad" se aplica a todas las actualidades, incluyendo a Dios como una actualidad. La actualidad, como veremos, no es lo mismo que la existencia.

De los autores mencionados en el párrafo anterior, todos, excepto Whitchead, están, a mi parecer, en parte en lo correcto y en parte en el error. La mayoría de los filósofos entre Hume y Whitehead fracasaron en encontrar remedios electivos a los errores y aquellos que se acercaron más a lograrlo son apenas mencionados en las historias de filosofía. La negación incondicional de Hume a la existencia necesaria fue un dogma por el cual no dio ninguna razón concluyente. Sin embargo, la atribución incondicional de necesidad e independencia a Dios es también, como pensamos algunos, un error. La verdad metafisica no es tan simple como cualquiera de estas posturas.

Para apreciar el teísmo de Whitehead uno debe tomar en cuenta que cuando empezó a especular sobre Dios no existía ningún sistema filosófico en donde se formulara claramente un teísmo coherente. Había escritores teístas que superaron algunos de los errores de Aristóteles, los escolásticos y Spinoza, pero estos autores no eran reconocidos como grandes pensadores y no eran bien conocidos por Whitehead. El conocía el tipo de teísmo que era ampliamente aceptado en la Edad Media. También conocía a Spinoza y a Leibniz, Hume y Kant, un poco de los anglohegelianos, así como a G.E. Moore, Berirand Russell, Henri Bergson, William James y John Dewey, pero no mucho sobre los mejores pensadores modernos que se anticiparon a sus puntos de vista sobre la materia. Sin embargo, gracias a su genio incluyó algunos de sus puntos principales. El tiempo por fin había madurado la posibilidad de un nuevo teísmo filosófico integral de un gran sistema filosófico.

Ni la necesidad incondicional ni la contingencia incondicional, así como tampoco la infinidad incondicional ni el finito incondicional son aplicables a Dios; lo mismo se cumple con el absoluto y la relatividad o con la independencia y dependencia. Ni la eternidad pura ni la mera temporalidad pueden caracterizar a la deidad. Dios debe tener un aspecto de estricta necesidad y aun ser, como un todo, contingente; puede tener un aspecto de independencia y sin embargo ser del modo dependiente, responsivo y sensible, de las creaturas. Llamo a esta necesaria dualidad divina la "trascendencia dual". Es el quid del teísmo neoclásico. La Naturaleza Primordial de Dios de Whitehead proporciona el lado negativo mientras que la Naturaleza Consecuente proporciona el positivo. Es finito, contingente, relativo y mutable en el sentido de ser perpetuamente enriquecido, su valor estético incrementado, por las aprehensiones divinas, esto es intuiciones, de las creaturas. La Naturaleza Primordial existe necesaria y eternamente, es independiente de los aspectos contingentes del mundo y, así, como el Dios de Aristóteles, no conoce a las creaturas. Pero es una mera abstracción, por sí sola vacía. Es, según Whitethead, "deficiente en actualida". Sólo por la naturaleza consecuente es que Dios es concreto, actual y conocedor o amoroso en relación a las creaturas. En este sentido Dios es el motor movido de todo.

Para encontrar un precedente evidente de la naturaleza consecuente en un gran pensador uno debe remontarse al Alma del Mundo de Platón. Aunque Whitehead rechaza esta comparación por razones débiles y por su propio sistema, a ni¡ entender, no difiere seriamente con Platón en este punto. El Dios de Platón también tenía dos naturalezas. Algunos estudiosos ven al "Demiurgo" platónico como un mero aspecto del Alma del Mundo. De ser así, es la idea de Whitehead de la naturaleza Primordial. En teología Whitehead es un platónico. Se da cuenta, parcialmente, de esto, pero la similitud va más allá de lo que cree. En algunos aspectos, como él mismo lo reconoce, está también con Aristóteles; pues la naturaleza primordial está cercana al motor inmóvil. Sobre conocimiento divino, sin embargo, Whitehead no es aristotélico, dado que rechaza la afirmación incondicional de Aristóteles sobre la necesidad divina. Así, puede asegurar el conocimiento de Dios de cosas contingentes.

Se podría pensar que la necesidad es positiva y, por ende, no paralela al infinito o inamovible. Pero aquí tuvieron razón los escolásticos; el infinito divino y otros aspectos negativos van con la necesidad divina. Decir "necesario" es decir que "no hay ninguna posibilidad alternativa" y, en consecuencia, ninguna libertad en cuanto a lo que concierne al factor necesario. Si Dios realiza elecciones libres no necesariamente tendrán que ser elecciones. Un ser enteramente necesario no puede actuar libremente. Negativos incondicionales aplicados a Dios hacen a la deidad una mera intensidad, ¿y para qué venerarla?

El teísmo de Whitehead es importante en parte gracias al poderoso sistema en el que está inmerso. Para mostrar esto me remitiré a algunos aspectos no teológicos de su sistema y sus antecedentes históricos. No debemos olvidar que Whitehead era profundamente histórico en su manera de pensar.

Aristóteles sostenía que la contingencia y el devenir van unidos. La contingencia es poco sistemática, cada nueva instancia del devenir implica "azar", una ausencia de estricta necesidad. Epicuro, el atomista materialista, estaba de acuerdo con Aristóteles pero era aun más explícito. Creyendo fuertemente en su propia libertad y creyendo también que los átomos son fundamentales, vio la necesidad de imputarle un poco de libertad o contingencia al comportamiento de los átomos. Así, sostuvo que la realidad es una combinación de azar y necesidad. Al razonar, partiendo de él hacia los átomos, como supongo que lo hizo, Epicuro ilustró un método defendido por muchos filósofos, incluyendo a todos los idealistas, tanto como a los pragmatistas, Bergson, Heidegger y Whitehead. Iniciamos por lo que conocemos más directamente y con más seguridad, nosotros mismos, y generalizamos por analogía para formar una idea de otras cosas. Incluso los físicos hacen esto. Generalizan la idea M cambio, que experimentamos a cada segundo en nosotros mismos, y le atribuyen alguna forma de cambio a todas las porciones del espaciotiempo. También forman patrones matemáticos en sus mentes y le atribuyen patrones correspondientes a la naturaleza. Lo que no hacen es generalizar nuestra naturaleza emocional o nuestra memoria o anticipación y atribuirle algo remotamente parecido a las cosas que estudian. Whitehead generaliza estos aspectos también. Leibniz había hecho esto, pero limitaba sus generalizaciones, arbitrariamente, a ciertos aspectos de lo que sabemos que podemos ser. Omitió la libertad, la creatividad, el azar y, por tanto, el devenir mismo. Su supuesta creencia en que para todas las cosas hay suficiente razón para que sean como son fue un dogma para el que no dio suficiente razón. Las creencias metafisicas requieren de razones. Un grupo de pensadores nos ha liberado del dogma de la razón suficiente. Entre ellos: Pierce, Berpon, William James, Ortega y Gasset, John Findley y muchos físicos. Whitehead influyó a Berson y a James, sintiéndose en libertad para adoptar un principio universal de creatividad o libertad. Así, su racionalismo -utilizando la palabra de su filosofía- es algo nuevo entre los grandes sistemas.

Las universalidades metafísicas son necesidades conceptuales; las universalidades cosmológicas pueden no serlo. Whitelhead habla de "épocas cósmicas", cada una de las cuales tiene sus propias leyes cósmicas. No concibe a la ciencia natural como una búsqueda de verdades eternas. Sólo la matemática, la lógica y la metafísica lo son.

Reduciendo hacia los átomos el principio de libertad que percibió en sí mismo, Epicuro, como los físicos modernos, no generalizó ningún principio de emoción, memoria o percepción. Limitó su analogía. Si lo que hacía era física, estaba en lo correcto, si lo que hacía era metafísica (o psicología), estaba en un error. Leibniz también redujo la generalización hacia los átomos, pero omitió la libertad, cosa que Epicuro sí mantuvo aparte de los caracteres espaciales y de movimiento. Tanto Pierce como Bergson y Whitehead intentan generalizar al máximo todos los aspectos que encontramos como los más universales en nosotros.

Whitehead es el gran constructor de sistemas que participan en una era en que el filosofar cobra auge desde las últimas diez o doce décadas. De no haber nacido Whitehead esta era aún hubiera estado ahí. Yo la hubiera tenido aunque no tan bien trabajada. Es el tipo de metafísica del siglo veinte. Uno puede observar esto en muchos países, incluso en la India. Cuando Wittgenstein y Heidegger critican a la metafísica, ¿qué saben ellos de este tipo de metafísica?

Epicuro y Leibniz son pluralistas al afirmar que la realidad consiste en unidades definitivas -individuos- y grupos de individuos. La física moderna apoya este punto de vista: las cosas visibles son compuestos, grupos de pequeñas unidades invisibles. Estas unidades no son animadas, si esto significa inactivas o enteramente carentes de libertad. El cambio no está limitado a la locomoción y es per se. Tampoco son inorgánicas las unidades, si esto significa sin organización interna. Ahora los físicos hablan también del "azar"; Whitehead dice que "El desorden es tan real como el orden". El orden en la naturaleza es estadístico o estocástico.

Leibniz concordaba con los tomistas griegos en que todos los cuerpos visibles grandes, incluyendo los de los animales y las plantas, son commpuestos, pero sostenía que en un animal y, tal vez en una planta también, existe un sujeto unitario subyacente o una alma que domina sobre los sujetos o "mónadas" más primitivas que componen los cuerpos. Whitehead, con cierto apoyo de los botánicos, piensa que las plantas, careciendo de sistemas nerviosos, no tienen una individualidad psíquica dominante o "alma" en el sentido griego. "Un árbol es una democracia", dice. Sólo sus células, moléculas o átomos tienen sentimientos, vida psíquica. Claro está que las montañas o cuerpos celestes no sienten. No actúan como agentes individuales. Ninguna acción necesita ser atribuida incluso a un árbol puesto que sus células, o tal vez unidades más pequeñas, pueden ser como haciendo cualquier cosa que es hecha. En nuestro propio caso, nos intuimos sintiendo, pensando y actuando como individuos. El sentimiento se muestra actuando como uno.

En cierto sentido Whitehead rompe abiertamente con Leíbniz; piensa que la unidad de la vida psíquica en un animal o en una persona está sujeta a análisis más profundos en términos temporales

Si algo hay verdadero en la trayectoria de una persona es que existe una sucesión de estados actuales diferentes, a veces radicalmente diferentes. Sobre esta sucesión hay tres opciones de teoría. Aristóteles y los escolásticos sostuvieron una, Leibniz otra y Hume, Russell y sus seguidores una tercera. Aristóteles sostuvo que la unidad del alma individual o de la vida física es relativa o parcial, no absoluta. En esencia el individuo es el mismo a través del cambio, pero en cualidades accidentales no es el mismo. Su identidad es parcial o cualificada. Este punto de vista tiene sentido. Hablar de una persona como simplemente la misma a través del cambio es abstraerse de las cualidades accidentales. Lo que realmente tienen estas cualidades, entonces, no es al individuo como idéntico.

Leibniz rechazó el punto de vista relativista. Quería identidad absoluta; y vio que la sucesión de las llamadas cualidades accidentales puede ser intrínseca o una actualidad individual sólo si la "ley" de esta sucesión es la esencia misma del individuo. Nos recordó que para Dios, como se concibe clásicamente, yo soy la persona nacida como cierto infante y que muere (desconocido para mí ahora) de cierta manera y a cierta hora luego del momento en que escribo esto. Dos cosas se seguirían de aquí: el tiempo no es la perspectiva final sobre la actualidad, todos los hechos en el espacio-tiempo forman un todo completo al cual nada podrá ser nunca agregado; en segundo lugar, no hay libertad, todos los hechos son eternamente destinados. pero, ¿no parecería absurdo afirmar, por ejemplo, que si yo no hubiera escrito esta línea ahora nunca hubiera sido el niño que fui? Este punto de vista está alejado del sentido común, y pienso que de cualquier sentido válido.

El tecer punto de vista también carece de sentido, aunque Hume, Russell y otros lo hayan sostenido y lo sostengan. Para estos pensadores no existe ni siquiera una identidad para ir entre los estados sucesivos en el transcurso de un individuo, sólo hay similitud. Esto hace de la memoria personal un sin sentido. Describirme en este momento es describir un sujeto consciente de experiencias pasadas que fueron mías y de nadie más. Las experiencias pasadas constituyen esta conciencia presente. Leibniz estaría de acuerdo en que nuestro pasado psíquico es algo intrínseco a nuestro presente, pero Leibniz desea añadir al estado presente del individuo las experiencias futuras. En este punto pierde sentido.

Entre los extremos leibnizeanos y humeanos, Whitehead, al igual que Aristóteles, torno la posición intermedia:' existe identidad parcial, así como no identidad parcial. Pero difiere, atinadamente, de Aristóteles en dos temas sutiles. Primero, hay algo erróneo en la idea de un sujeto singular teniendo predicados tanto esenciales con no-esenciales. Lo que en realidad significa es que no existe un sujeto singular definitivo. Admito que mi carrera no es tu carrera, ciertamente existen dos carreras; pero tomar mi carrera (o la tuya) como si fuera mi identidad (o la tuya) es tomar la posición de Leibniz y negar la libertad y la realidad de lo propio. Debemos afirmar que existen muchos sujetos sucesivos en una carrera. Esto no implica que ¡raya muchas personas en ella. Como afirma Julián Marías, uno es "siempre la misma persona pero no la misma cosa". Reemplace "cosa" por "sujeto" o "actualidad" y obtiene a Whitehead. Whitehead no discute la identidad personal, pero distingue entre una persona y un sujeto singular de conciencia o una actualidad singular como consciente. De lo que ahora soy consciente no lo fui tanto cuando era pequeño. Yo y ese infante simplemente no podemos ser un solo sujeto, una sola actualidad.

Whitehead concuerda con Leibniz en un punto importante Leibniz aseguró que un predicado está "dentro de sujeto" lo constituye. De acuerdo, diría Whitehead. Y esto quiere decir que no existen predicados accidentales de sujetos actuales o de actualidades singulares. Lo que es contingente no es mi experiencia presente si mi actualidad es consciente de este o aquel hecho contingente que acaba de ocurrir. La Contingencia radica en que esta experiencia presente haya ocurrido en mi carrera o en cualquier otra. La sucesión de experiencias que confirman mi pasado consciente pudo haber tomado un giro diferente en este momento, y aun así seguir siendo mis experiencias. Las actualidades singulares no se componen de esencia y accidentes; cada una se identifica por sus cualidades unitarias generales. Son las carreras, lo lasactualidades singulares, las que cuentan con factores accidentales N. nuestras que un individuo esté vivo y en posibilidades de experimentar, su carrera estará incompleta y no tendrá límites.

El tema entre carreras, tornada cada una como una actualidad individual y cada una como una sucesión de actualidades es raramente visto como un tema mientras se suponga, como lo hicieron Pierce, Bergson y Aristóteles, que la experiencia es continua. De ahí que la pregunta de cuántas experiencias tiene tino en un segundo sea tomada sin un sentido definitivo. ¿Será un número infinito, como sostenía Pierce, siendo cada presente infinitesimal? 0, ¿será como dice Bergson, ningún número definitivo? Whitehead argumenta, y no está sólo en esto, que la sucesión no tiene sentido a menos que ocurra en quanta, es decir, en unidades ya imposibles de dividir en unidades en el mismo sentido. Afirmó que la "Actualidad es incurablemente discreta, sólo la potencialidad es continua. Actualidades definitivamente plurales sólo son posibles si hay discontinuidades tanto en el devenir como en la extensión espacial. Las mónadas de Leibniz implicaban la discreción M espacio, pero no de lo temporal. Whitehead completa el análisis incluyendo al tiempo. La física relativa y cuántica pudieron haber ayudado, pero el argumento básico es independiente de la física.

Reducir la generalización desde el caso humano hasta los animales, las plantas y lo inanimado, buscando siempre la pluralidad definitiva tanto en tiempo como en espacio, es una dirección en que el pensamiento puede explorar la realidad. Está también la dirección opuesta, que busca una generalización análoga hacia arriba, tendiente a la realidad más sobrehumana que podamos concebir. Esto nos remite a la pregunta sobre la deidad. Si las actualidades unitarias del mundo inanimado son extremadamente minúsculas, comparadas a nosotros, y también extremadamente mínimas en vida física, muy por debajo de los animales unicelulares o de las células vegetales, entonces, ¿Por qué no ver al cosmos como el todo de la forma suprema de actualidad? El primer gran teísta filosófico, Platón, hizo exactamente eso. Su "Alma del Mundo", que poseía al todo de criaturas menores como su cuerpo, era, de acuerdo con algunas autoridades, el Verdadero Dios de Platón".

Buscar la analogía entre un alma humana (o vida física secuencial) y la realidad suprema, mientras simplemente se descarta la parte corpórea de nuestra propia naturaleza humana, es, lo admito, extremadamente arbitrario. La teoría de Whitehead de la relación alma-cuerpo implica que no hubiera tomado este camino. Su función física básica de aprehensión o el "sentir de sentires (de otros)", aplicado al Alma del Mundo, va bien con la afirmación de que el "amor, que es imperfecto en nosotros, es perfecto en Dios." Tiene sentido afirmar que amamos a las partes constitutivas de nuestro cuerpo, sentimos sus sentidos. Si este amor no es claramente consciente, entonces, de acuerdo con Whitehead, tampoco la mayoría de los sentidos de los animales, por tanto, es consciente. Pero Dios, dice Whitehead, es consciente y aprehende a las creaturas, esto es siente sus sentidos.

Si es válido el método de la generalización análogo de la muestra humana de la realidad, parece razonable pensar que mientras más distinta sea una realidad con respecto a la naturaleza humana, más difícil será entenderla. Estamos progresando en comprender a los chimpancés y a los gorilas, los que más se nos parecen. Pero cuando se trata de corrientes particulares tenemos problemas; pues de todos los activos singulares son los menos similares a nosotros en sus acciones y por tanto, en sus sentimientos. En el extremo opuesto de la escala, lo cósmico o. supercósmico, tenemos preguntas teológicas. Si los físicos tienen problemas, como ahora los tienen, ¿por qué no los teólogos? También hay una diferencia modal en su materia, respecto de la de los físicos. Si existen sucesivas épocas cósmicas cuyas leyes son contingentes y, por ende, noeternas, y si la física sólo puede atenerse a nuestra época cósmica, entonces es sólo en la metafísica y en la teología que surge la pregunta de lo eterno y lo necesario. Para tratar con esta pregunta debemos generalizar más allá de las verdades más universales de la ciencia empírica. Estas pueden estar cercanas al límite extremo de nuestra capacidad de imaginar.

La dificultad es particularmente evidente en la pregunta de cómo se concibe el aspecto temporal de la deidad. Este tema nos lo impone la declaración de Whitehead de que Dios es una actualidad singular, mientras que un psiqué humano es una "sociedad" secuencial "personalmente ordenada" de actualidades. Obviamente Dios debe ser más unificado, a través del cambio, que un ser humano, pero si la unidad es hecha análoga a la de la experiencia humana singular, las categorías de Whitehead, que se dice se aplican sobre todo a Dios, parecen no ser aplicables. Sin embargo, Whitehead rechazó la idea de Dios como una sociedad secuencial de actualidades divinas Tampoco es fácil relacionar tal secuencia a la física relativa,.

Dudo de mi habilidad para resolver este problema; pero veo peores problemas tanto en el teísmo clásico no-dual como en el ateísmo. Whitehead está indudablemente en lo correcto cuando dice que la claridad y la certeza absoluta en metafísica están más allá de nuestras conciencias "simiescas".

Terminaré con un problema que pienso que sí podré resolver. ¿ Cómo se concebirán las existencias de seres contingentes y de Dios, como el ser necesario, a pesar de la distinción radical entre la existencia necesaria y la contingente, de manera que aún exista un significado común? Creo ser el primero en darle a esta pregunta una respuesta clara.

Para la lógica contemporánea, asegurar existencia es afirmar que alguna abstracción tiene instanciación. Cualquier instanciación particular es contingente. Si la existencia de Dios fuera una instanciación particular de alguna propiedad abstracta de la divinidad, entonces la existencia de Dios sería contingente. Pero el punto de vista whiteheadiano no requiere que la existencia de Dios sea una instanciación particular. Dios es lo que cualquier instanciación posible de trascendencia dual como amor insuperable pudiera actualizar. Más aún: Dios estaría implicado por cualquier instanciación, aun de tina propiedad no-divina. Esta relación es la que explican algunos argumentos teístas, de manera impropia en los teísmos clásicos. Más aún, Whitehead sostiene que, en el sentido más abstracto de "mundo", como algún todo de actualidades no-divinas, el que Dios tenga algo de inundo no es menos necesario que la existencia de Dios. Que entre los posibles tipos de mundo lo actual es contingente, pero el simple "no-mundo" es imposible. La esencia de Dios o su característica identificable, la trascendencia dual divina, es una abstracción al igual que la idea más general de mundo. Cualquier mundo así sería conocido divinamente. De ahí decir que Dios- teniendo -algo de inundo es de alguna manera necesariamente instanciado excluye a ningún inundo posible, y por, tanto, no es contingente. Negar esto es afirmar que tiene sentido decir "pudo haber nada" (sostengo con muchos que esto no tiene sentido) o decir que Dios puede existir conociendo únicamente el conocimiento divino del conocimiento divino, con el poder divino de crear mundos enteramente inejercido. Whitehead niega, y estoy de acuerdo con él, que exalta a Dios afirmar un poder divino, que no hace uso positivo de su poder. Resulta un punto de vista coherente con la contingencia. Sólo el ser metafísico definible puede ser necesariamente actualizarlo de alguna manera. Dios, teniendo algo de mundo, es una dualidad metafísica que excluye nada positivo. Decir que algo que existe es contingente, ya que puede haber nada, es tratar a la nada como algo (además de un mero mundo). El uso adecuado de la palabra nada es discutido acertadamente por Bergson en un pasaje clásico.

Si aquellos que afirmaron que la existencia no puede ser necesaria hubieran dicho que la "actualidad" no puede ser necesaria y que por actualidad se referían solamente a cómo una abstracción es actualizada, entonces estarían en lo correcto. Como dijo Pierde, pensar sólo en dicotomía es pensar de manera tosca. Esencia-existencia no es el contraste final, sino que la existencia es un tecer término mediano entre la esencia, o tina abstracción, y una actualidad concreta. En lenguaje común decirnos que la gente existe, pero normalmente no decimos que las experiencias o actos momentáneos existen, sino que ocurren o sor ejecutados. Los hechos no existen, sino sólo a través de actos o hechos es que existe el individuo. Los tomistas están mal al decir que la existencia es un acto, pero las actualidades son, en realidad, actos (de aprehensión, experimentación). No es mi individualidad o la suya la que ahora escribe o lee esta línea; si lo fuera, entonces en cuanto nuestras individualidades existieran la línea pudo haber sido expresada o leída. Mi ser presente, sus seres presentes, no nuestros seres posibles, infantiles, expresan, leen este ensayo. El análisis de la existencia, o de la identidad individual, es más completo que la tradición occidental totalmente realizada. La tradición budista fue más penetrante.

¿Es Dios un individuo, un ser? TilIrich dice que no, que Dios es el ser mismo. Yo digo que Dios es tanto individual como universal, no un ser sino el ser metafísico único, el individuo con funciones indispensables y estrictamente universales, no-nacido, imperecedero y necesariamente existente. Dios es el ser mismo en cuanto que ser es ser para Dios. Si nos enstendemos a nosotros mismos, nos vemos a nosotros mismos como preciosos para y ante Dios. Servir a Dios es, como Berdyaev lo dijo de una vez por todas, "enriquecer la vida divina". TilIrich hace eco de esto en el tercer volumen de su tratado. Este es el propósito absoluto o el summum bonum, la meta de metas que Kant buscó sin encontrar.