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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1986

Hitler, Austin y el Vietcong


De la misma manera en que la computadora ayudó a unir a los filósofos y los científicos, la guerra de Vietnam puso en marcha el proce-so que ocasionó que los filósofos trabajen en hospitales, juzgados y el Congreso. Ni siquiera los filósofos pudieron ignorar la guerra de Vietnam, la cual derribó la barrera entre la ética filosófica y los temas prácticos. Los filósofos norteamericanos y otros académicos -espe-cialmente Noam Chomsky, cuya obra revolucionó el estudio del lenguaje- empezaron a escribir sobre el pacifismo, los crímenes de gue-rra y la lealtad al Estado. A estos temas siguieron otros que compren-dían una amplia variedad de asuntos públicos: el aborto, los dere-chos de los animales, la discriminación racial y sexual, el freno nu-clear y la eutanasia.

En los años cincuenta y sesenta, Richard Hare, que entonces trabajaba en la Universidad de Oxford, era el más firme defensor de la opinión que sostenía que los filósofos debían limitarse al análisis fórmal de los conceptos morales. En la actualidad Hare presta sus servicios en la Universidad de Florida y se encuentra entre los princi-pales exponentes de la aplicación de la filosofía moral en la medicina.

El traslado de Hare a los Estados Unidos es revelador. Durante la mayor parte de este siglo la Gran Bretaña fue la cabeza del impe-rio filosófico. Ahora Berkeley, Princeton y Harvard empequeñecen a Oxford, Cambridge y Londres. De una manera más o menos arbitraria los filósofos señalan la muerte de J. L. Austin de Oxford, en 1960, como el punto en que los mejores filósofos norteamericanos dejaron de cruzar el Atlántico en busca de inspiración.

Salvo unas cuantas excepciones sorprendentes la filosofía ingle-sa consiste ahora en comentarios sofisticados sobre las brillantes ideas de los norteamericanos. Prácticamente todos los filósofos ac-tuales sobresalientes -Saul Kripke, Robert Nozick, David Lewis, Hi-lary Puttnam, Donald Davidson y Michael Dummett (para escoger só-lo a unos y enfurecer a otros) son norteamericanos. De éstos sólo Dummett es inglés,

No obstante, a pesar de la preeminencia norteamericana, la filosofía analítica -el estilo de la filosofía dominante en el mundo de habla inglesa, en Escandinavia, Israel y algunas zonas de América La-tina y Africa- fue inventada en la Gran Bretaña. Bertrand Russell, G. E. Moore y Ludwing Wittgenstein la iniciaron en Cambridge en los primeros treinta años de este siglo. Hitler hizo que la mezcla fermen-tara al exportar a los mejores filósofos de Viena a los Estados Unidos, donde las tradiciones de Oxbridge y Viena se entrelazaron.

La tradición filosófica de la Gran Bretaña está en peligro de extinguirse. En las universidades inglesas las decisiones las toman administradores que con frecuencia tienen ideas anticuadas sobre los quehaceres de los filósofos, si es que tienen alguna idea. Por lo que se refiere al campo de lo universitario la filosofía se ha visto particular-mente afectada en los últimos años debido a la reducción de los pre-supuestos. Entre 1980 y 198 1, y entre 1985 y 1986 el número de filó-sofos de tiempo completo en las universidades inglesas disminuyó un 18%, es decir, se redujo a un total de 327. La mitad de los 47 departamentos sólo cuentan con uno o dos profesores, muchos de los cuales están a punto de retirarse -momento en el cual los administradores se sienten tentados a abolir un departamento.

El futuro es desalentador: los empobrecidos filósofos que que-dan (en Gran Bretaña sólo 14 personas se unieron a la profesión en los últimos seis años) están siendo aislados del resto del mundo filo-sófico. La filosofía moderna nació en Gran Bretaña, pero vive en los Estados Unidos.

Dos cosas ayudan a explicar por qué el actual florecimiento de la filosofía ha tenido lugar primordialmente en los Estados Unidos. Primero, los estudiantes norteamericanos tienen una variedad más amplia de cursos universitarios que no tienen los ingleses. En general también poseen más conocimientos científicos. Por lo tanto, están en una Mejor posición para entender la filosofía y otras materias. Se-gundo, el interés por la filosofía es más generalizado entre la pobla-ción estudiantil.

Aunque la misma proporción (0.5%) de estudiantes norteame-ricanos e ingleses se gradúan en filosofía, los estudiantes norteameri-canos tornan además más cursos de filosofía. Alrededor de 4 000 es-cuelas de los Estados Unidos enseñan un silabario de filosofía para niños desarrollado por Matthew Lipman de Monteclair State College, de Nueva Jersey. En contraste, en la Gran Bretaña la filosofía empezó a ser materia de examen público en unas cuantas escuelas hace ape-nas dos años. Roger Scruton, erudito de derecha, escribió en el Daily Mail que esa idea es un complot de la izquierda para subvertir a las mentes jóvenes.


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