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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Invierno 1986

Sócrates en Babel


Los filósofos de los Estados Unidos están confiados y animados no sólo cuando siembran los nuevos campos de la filosofía aplicada sino también cuando hacen filosofía pura. El número de filósofos podría no estar aumentando, pero lo que sí aumenta, en cambio, es su pro-ducción. El Centro de Documentación de Filosofía de Ohio cuenta con una lista de 200 periódicos en inglés.

Aunque la filosofía como un todo se ha expandido, el ritmo de quienes la practican ha disminuido. La especialización está aislando a un Sócrates en potencia de otro. Cada filósofo se dedica a menos problemas y, al multiplicarse las oportunidades de publica¡-, se ha vuelto difícil el manejo de más de dos o tres campos. El resultado: los pensadores en el mismo campo ya no necesitan grajearse el interés de otros filósofos (sin mencionar a los intelectuales en general) y al-gunos están produciendo una obra innecesariamente intrincada. Abandonados a su propia suerte -y existe un público potencial de casi 10 000 filósofos profesionales sólo en los Estados Unidos muchos vagabundean por callejones sin salida y describen pobremente sus recorridos. Irónicamente (y es posible que además sea inevitable) los filósofos que escriben sobre el lenguaje son quienes producen los escritos más desarticulados y menos atractivos.

Si los primeros sesenta años de este siglo se utilizaron para refi-nar técnicas analíticas, ahora la maquinaria se utiliza en cuestiones de las que se acusaba a la filosofía por haberlas ignorado. Tres libros de la década de los ochenta -uno de Harvard, otro de Nueva York y otro de OxIford- compendian la filosofía académica actual.


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