ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1987
* [Nota 75]

Traducción del ruso de Selma Ancira. Dostoievski se casó en segundas nupcias con Anna Grigorievna Snitkina el 15 de febrero de 1867. Dos meses después emprendió eón ella un viaje que tenía como propósito cambiar de ambiente y alejarlo de acreedores y de parientes inoportunos. Rumbo a Ginebra, se detuvieron en Dresden, donde pasaron algunos días en paz. Pero la tranquilidad duró poco. A las tres semanas Dostoievski empezó a hablar de ruleta y, finalmente, se fue a Hamburgo por cuatro días a jugar. Esos cuatro días de juego fueron en realidad diez (del 17 al 97 de mayo) y durante ese tiempo Dostoievski jugó, perdió y constantemente pidió dinero a su esposa para seguir jugando... y perdiendo. Por su parte, Anna Grigorievna lloró, se torturó, temió por la salud de su marido, se reprochó por haberle dejado partir solo y le envió dinero. De esos días terribles para ambos quedan, como testimonio, diez cartas enviadas por Dostoievski a Anna Grigorieyna. Sin temor a violar la intimidad de la pareja, pues el mismo Dostoievski autorizó a su mujer a publicarlas, presentamos a continuación dos de esas cartas. En ellas se percibe sobre todo la inflexible lógica de El jugador, la novela que originalmente Dostoievski había titulado Ruletenburg. Como todo jugador, Dostoievski creía que su sistema de juego era infalible y que si perdía no era por culpa suya, sino porque no había jugado con sangre fría. A ciento veinte aílos de este episodio, las dos cartas que a continuación publicamos tal vez permitan tocar algún fondo en la naturaleza de El jugador