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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1987

Su idea de Renacimiento


Johan Huizinga, en su ensayo "El problema del Renacimiento" [Nota 19]dice que "el Renacimiento fue como Proteo. No hay concordancia en ninguno de los problemas que a él se refieren: cuándo comenzó y cuándo concluyó; si la cultura clásica fue una de sus causas o sólo un fenómeno concomitante; si es imposible separar al Renacimiento del humanismo. No hay definición del concepto de Renacimiento por lo que toca al tiempo, a la amplitud, al contenido ni al significado", por lo que 94 el problema de lo que el Renacimiento fue realmente no puede desprenderse del desarrollo del término que lo designa".

Originariamente se dio el nombre de Renacimiento al movimiento que en el siglo XV y principios del XVI intentó resucitar en la cultura europea los valores formales y espirituales de la antigüedad grecorromana. A través de los estudios de Michelet y de Burckhardt este movimiento fue definido con más amplitud. Michelet, en su Historia de Francia (1855), consideró el Renacimiento como el período en que un nuevo sentido de la personalidad individual y un nuevo conocimiento de la naturaleza del mundo permitieron la independencia y la autonomía del hombre. Esta interpretación fue reforzada por Jakob Burckhardt en La cultura del Renacimiento en Italia (1860), donde la cultura de los siglos XV y XVI fue vista como el Renacimiento del paganismo que preparó el camino para Lutero y la Reforma. Para Burckhardt los pensadores del Renacimiento fueron una especie de profetas que lucharon contra las fuerzas corruptas del Papado. Esta imagen, expandida y popularizada por Symonds y otros, fue la que predominó en la segunda mitad del siglo XIX.

El Renacimiento representó una nueva y muy importante fase en la transmisión, estudio e intepretación de la herencia clásica de la antigüedad. Bajo la influencia de los modelos clásicos, el humanismo renacentista llevó a cabo una profunda transformación en la sociedad, las artes, la literatura, las ciencias y la enseñanza clásica.

En el arte, el Renacimiento se inició con una manifestación de naturalismo, y Giotto ha sido considerado como el primer antecesor y pilar del movimiento. Los escritores del Trecento, comenzando por Dante, han destacado la gran importancia de Giotto como el artista que cambió la concepción, los modos, la finalidad del arte, ejerciendo una gran influencia sobre la cultura de su tiempo. Dante, consciente de su propia dignidad de literato, reconoció en Giotto a un igual, destacando y elevando su posición sobre los maestros que le precedieron. La idea de Dante de que los grandes maestros no pertenecen al común de la gente, haría eco. Petrarca mismo, nos dice Panofsky, "[Nota 20]conmovido... por la contemplación de las ruinas de Roma, dolorosamente consciente del contraste entre un pasado de cuya magnificencia daban aún testimonio los vestigios de su arte y literatura... y un presente deplorable que lo colmaba de dolor... vio --la historia-- escindida en dos periodos, el clásico y el reciente". Petrarca consideró la antigüedad clásica como una edad de "pura claridad", y la época siguiente a la conversión de Constantino, como una "edad de tenebrosa ignorancia o que equivalía a una inversión completa de los valores religiosos y culturales establecidos hasta aquel entonces. No obstante, Panofsky considera que la esperanza de Petrarca como patriota, erudito y poeta se fundaba más en una regeneración política y sobre todo en una depuración de la dicción y gramática latinas, en una restauración del griego y una vuelta a los textos clásicos antiguos, que en la idea de una renovación general que abarcara todos los ámbitos de la cultura. Petrarca aclamó también a Giotto como al reformador de la pintura después de la "edad obscura". Bocaccio, discípulo de Petrarca e intérprete de Dante, escribe: "Giotto poseía ingenio tan excelente que no hay nada de cuanto crea la naturaleza, madre y operadora de todas las cosas, en el curso del perpetuo girar de los cielos, que él no reprodujera con el estilo,.pluma o pincel con tal semejanza que parecía cosa natural y no pintada, al punto de muchas veces conducir al engaño el sentido visual de los hombres, que tomaron por verdadero lo pintado. Así, él sacó de nuevo a la luz el arte que durante muchos años había yacido sepultado... puede decirse con justicia que fue una de las luminarias de la gloria florentina".[Nota 21] Estas palabras esbozan la idea de una renovación opuesta al mundo medieval anterior a Giotto, e implican al mismo tiempo una idea de evolución en el progreso artístico: la antigüedad es seguida por un proceso oscuro y decadente y éste, por la era moderna en que las grandes personalidades artísticas habían de llevar al arte a su más alta expresión. Más adelante veremos cómo la idea de evolución de la maniera en Vasari sigue esta alternancia: maniera antica para la antigüedad, maniera vecchia para la Edad Media y maniera moderna. para el Renacimiento.

Para Filippo Villani, Cirnabue "fue el primero que por su ingenio empezó a enderezar el arte anticuado de la pintura hacia la verosimilitud, que por la ignorancia de los pintores se habían extraviado y descarriado... alejándose de la realidad. Después, de él, allanado ya el camino a la innovación, Giotto... restituyó a la pintura su prístina dignidad y gran renombre" [Nota 22].En su Libro dellarte, Cennino Cennini escribe: Giotto transformó el arte de pintar del griego al latín y lo hizo moderno y su arte alcanzó una perfección como ninguno otro haya jamás igualado.[Nota 23] Para Cennini, antigüedad era latinidad, es decir, Roma, cuya continuidad espiritual se había mantenido a través de la Edad Media. Roma resumía las nuevas aspiraciones, y este retorno a la antigüedad iba acompañado por una rebelión contra el mundo griego --es decir, Bizancio--, que hasta entonces había dominado el arte de la pintura. Estas ideas se encuentran también en los Comentarii de Ghiberti, quien consideró "el nuevo arte" y la doctrina de Giotto como una reacción hacia la dureza de los griegos (bizantinos). Leon Battista Alberti, en su Tratado de la pintura (Della pittura), sin mirar demasiado hacia el pasado, consideró que el arte nuevo no era precisamente el de Giotto, sino el arte florentino de su tiempo. En sus tratados de arquitectura (De re aedificatoria) y de escultura (Della statua) se encuentran referencias tanto al mundo griego como al romano, que para él representaban la antigüedad. Filarete por su parte, en su Tratado de la arquitectura en que traza una ciudad ideal llamada "Sforzinda", basada en un espíritu humanista, considera que Roma, por haber sido la capital del imperio romano, fue el sitio donde se sentaron las bases de una teoría antropomórfica de la arquitectura. Antonio Manetti, en su Vida de Brunelleschi, señala a Brunelleschi como al que revivió la arquitectura antigua, en contraste con la arquitectura de los germanos, considerando a los godos como los destructores del estilo antiguo. Al mismo tiempo opinaba que así como los humanistas hablan vuelto sus ojos a la antigüedad, el arte debía buscar su lenguaje latino (Roma), lo cual significaba el retorno a la propia tradición nacional. Cristóforo Landino, en su Prefacio a la Divina Comedia de Dante, después de discurrir sobre la pintura antigua de Egipto y de Grecia, luego extinguida, vio en el redescubrimiento de los rasgos naturalistas de Cimabue el principio de un nuevo estilo, considerando a Giotto su continuador.

Estos y otros más fueron los antecedentes que permitieron a Varas perfilar el concepto de Renacimiento.

Huizinga nos dice que "la persona que concibió claramente el acontecimiento renacentista como un hecho histórico acaecido en un momento preciso del pasado, y que al mismo tiempo derivó la forma italiana equivalente de la palabra Renacimiento del latín renasci, aplicándola particularmente a la restauración artística y confiriéndole por lo tanto carácter de concepto de la historia del arte, fue Giorgio Varas... La palabra rinascita se convirtió para él en designación permanente del gran acontecimiento de la reciente historia del arte"[Nota 24]

Cuando nos referimos a la idea de progreso vimos cómo Varasi aceptó la continuidad como idea básica en la historia. Para él "el arte había alcanzado su culminación en la antigüedad griega y romana, a la que siguió un prolongado período de decadencia iniciado en tiempos de Constantino. Los godos y los lombardos habían derribado lo que ya se estaba derrumbando por sí mismo. Durante mucho tiempo Italia sólo habla conocido el tosco, lamentable y duro arte pictórico de los bizantinos"[Nota 25]

Varais, sin embargo, al hacer uso del término rinascita, escindió, de alguna manera, la historia en dos períodos, uno de los cuales, el Renacimiento, surgió después de muchos años de oscuridad. El uso de este concepto implicó en Varas una doble reacción: 1o) contra el arte de los germanos o tedescos y 2o) contra el arte de los bizantinos.

Para designar al gótico utiliza las expresiones maniera barbaara y maniera tedesca y aunque en términos generales incluye a todas las artes plásticas, Varas hace especial hincapié en la arquitectura con objeto de contraponerla al arte del Renacimiento. Al gótico lo describe de la siguiente manera .

Hay otros trabajos que se llaman tedescos, que difieren de los antiguos y de los modernos en su ornamentación y en su proporción. Este orden ha sido abandonado por nuestros buenos artistas por considerarlo monstruoso, bárbaro y carente de armonía. Más que orden puede llamarse desorden y confusión a los edificios así constuidos, que en gran número han corrompido el buen gusto. Están adornados por columnas finas y retorcidas como una cintura y carecen de fuerza suficiente para sostener cualquier peso. Además tienen innumerables ornatos y pequeños tabernáculos, unos puestos sobre otros, con tantas pirámides, puntas y hojas que parece imposible que puedan sostenerse; dan más bien la impresión de estar hechos de papel y no de mármol o piedra. Tienen además de lo citado, resaltos, hendiduras, repisas y caulículos en profusión tan inmensa, que restan proporción a toda la obra, y con frecuencia, por la abundancia de adornos, la parte superior de una puerta toca el techo. Este estilo fue inventado por los godos. Como las guerras destruyeron todos los edificios antiguos y desaparecieron los arquitectos, los modernos comenzaron a construir en la forma citada, haciendo los techos en ángulo agudo y llenando toda Italia con esta maldición de edificios, que por suerte, no se erigen ya. Quiera Dios librar a los pueblos de caer en el error de concebir tales edificios, que por su deformidad y por carecer en absoluto de la belleza de nuestros estilos, no son dignos de que los describamos. [Nota 26]

La maniera greca o vecchia maniera greca se refiere sobre todo a la pintura bizantina, a la que le reprocha el ser lineal, el representar los ojos rasgados y abultados, las manos abiertas, las figuras apoyadas sobre las puntas de los pies y el uso de colores llamativos. En la vida de Bernardino Pinturicchio, que había decorado las Salas del Palacio Pontificio en Roma, Varas nos dice que "en sus pinturas usó muchos ornamentos de medio relieve de oro, para satisfacer a las personas que poco de aquel arte entendían... para que tuviesen mayor brillo y vida, lo que es cosa muy torpe en la pintura"[Nota 27]Y en la vida de Cosimo Roselli, que había decorado una capilla del Palacio Pontificial de Sixto IV: "sintiéndose débil en invención y disegno, para ocultar sus defectos, usó finísimos azules ultramarinos y otros colores vivísimos, iluminando con oro toda la historia". [Nota 28]

Su repudio por el arte gótico y bizantino se basó en una nueva concepción teórica de la belleza. El concepto medieval de belleza como ornamentación añadida a la forma fue reemplazado por el concepto de la forma bella en sí, independientemente de su adorno. De ahí la reacción de Vasari contra el gótico vistoso y su repudio por los materiales agradables, por la policrornía y por los detalles decorativos. La inseparabilidad de la estructura y ornamento, uno de los aspectos fundamentales del gótico, sobre los cuales se funda la geometría como esencia de la estructura y de la ornamentación, no fue comprendida.

Este manejo peyorativo del gótico y del bizantino, a los que Varas no reconoce ninguna aportación artística, no fue privativa de él, sino que revela los gustos y repulsiones del Cinquecento. Rafael, en su famosa carta a León X, sobre las condiciones de los monumentos y ruinas de la ciudad eterna, haciéndose portador de Castiglione y de Bramante, habla de las construcciones del "dominio de los godos", expresando que las encuentra tan carentes de gracia y de cualquier tipo de estilo, que no pueden ser consideradas ni antiguas ni modernas. Rafael relaciona lo que conocemos como arquitectura, comentando que cualquiera puede ver que su ornamentación está tan alejada de la buona maniera de los romanos y de los antiguos, que no puede ser considerada sino bárbara. Además de considerar que el arco apuntado es débil, encuentra que este tipo de arcos carece de gracia y que es la gracia la que place al ojo. Esta gracia sólo se encuentra en la perfección del círculo.[Nota 29]

Estas líneas nos revelan que la arquitectura gótica no fue del gusto de la época, sino un género aparte con sus reglas y preceptos peculiares. En cierta forma podemos decir que la tónica general del Cinquecento fue antimedieval.

Rechazado el arte gótico y el bizantino, la nueva edad comienza para Varas hacia mediados del Trecento. En la vida de Giotto se refiere a la Edad Media como la "edad tosca e inepta", siendo todavía el siglo XIII "un siglo infeliz". Al principio de éste sólo se percibían algunos pocos signos de ese despertar que habría de cobrar fuerza hacia fines del siglo XIII; el progreso fue posible sólo después de una serie de cambios originados por los hombres de genio: estos precursores del arte nuevo fueron Cimabue, Giotto, Arnolfo di Cambio y Niccola Pisano.


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