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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1987

Segunda edad


En la escultura del Quattrocento, un primer grupo de artistas, encabezados por lacopo della Quercia, se aproximan a una representación más exacta y flexible de la naturaleza. La escultura de lacopo della Quercia marca una especie de transición, puesto que trató de aproximar su arte a la naturaleza imprimiendo a sus esculturas gracia y finura. En Lucca della Robbia Varasi admira el realismo y la gracia de sus formas, tanto como su fina ejecución. Ghiberti, junto con Donatello, será uno de los dos más grandes maestros del Quattrocento. Ghiberti aparece no sólo como el iniciador del pleno Renacimiento, sino como uno de los más grandes artistas de todos los tiempos. Varas examina personalmente cada uno de los recuadros que forman las Puertas del Paraíso y destaca la extraordinaria imitación que en ellas hizo Ghiberti de la naturaleza, la originalidad y calidad técnica de los bajorrelieves, la perspectiva, la variedad de las figuras, la riqueza y la armonía de la composición.

Donatello, influido seguramente por las antigüedades que coleccionaba Cosimo de Medici, dio un impulso decisivo a la búsqueda de las mismas, restaurando incluso algunas estatuas antiguas. En Donatello, Vasari aprecia las innovaciones técnicas, la gracia de sus figuras, el realismo, gusta del peculiar acabado que Donatello dio a algunas de sus obras.

Los escultores que les siguen son considerados de menor importancia que Ghiberti y Donatello y sus estilos no están claramente definidos. Si bien sus esculturas se vieron influidas por éstos, permanecen ciertos defectos como la desproporción en la figura humana, la maniera que aún es seca, maniera que se manifiesta sobre todo en Pollaiolo y Verrochio.

En Verrochio admira su universalidad: "orfebre, excelente en perspectiva, escultor, grabador y músico", en su escultura alaba la expresividad y belleza de las actitudes, la fisonomía de los personajes, la belleza moderna de los pliegues, pero le reprocha el haber tenido una maniera "un poco dura y seca". La característica que Vasari distingue para la escultura del Quattrocento es precisamente la sequedad.

En la arquitectura Brunelleschi es, según Vasari, el inventor del estilo del Renacimiento: "Y tanto más alabanza merece Brunelleschi, cuanto que en tiempos suyos la maniera tedesca era venerada en toda Italia y ejercitada por los viejos artífices... El recuperó las molduras antiguas y las órdenes toscano, corintio, dóríco y jónico, en su forma originaria". Brunelleschi restauró así el arte antiguo pero en un estilo resueltamente moderno y florentino.

A Alberti Varas le reprocha un exceso de dogmatismo: "Alberti se vio más inclinado a escribir que a actuar; le faltó la intuición y el dibujo, así como la práctica, que están más allá de la ciencia". Vasaris considera que la arquitectura de Alberti es una arquitectura estricta, sin concesiones a la fantasía.

Después de Alberti desfilan en la obra de Varas algunos maestros cuyas obras son menos importantes, como Francesco di Giorgio, Bernardo Rosellino y Benedetto da Maiano, el último arquitecto del Quattrocento.

El análisis técnico de la arquitectura en este período permite seguir el esfuerzo por resolver los problemas constructivos. Si bien Vasari admira la solidez constructiva, rechaza la falta de fantasía en ese afán de adherirse a cánones estrictamente clasicistas.

Las referencias a la pintura son más abundantes. En ésta, los pintores se esfuerzan por romper los parámetros de la vieja escuela. Paolo Uccello a pesar de ser el gran innovador en la perspectiva y que Vasari le reprochaba el haber perdido tanto tiempo en ella, reconoce que la composición de sus dibujos geométricos es extremadamente complicada. Uccello, gracias al procedimiento lineal que utilizó para la representación espacial, fue el primero que superó la pintura de Giotto y sus seguidores, pasando del plano empírico al plano de la ciencia. Vasari considera sin embargo que su abuso por la perspectiva lo condujo a una pintura un tanto teórica.

Masolino da Panicale, de quien Varas conoció pocas obras, es considerado como un innovador por la belleza que logró expresar en el cuerpo humano, por el empleo de una perspectiva superior a la de Giotto y sus seguidores y por haber empezado a utilizar luces y sombras, el esfumado y la armonía de los colores para lograr la perspectiva aérea. Considera además que sus figuras poseen morbidez y gracia.

Aparece entonces la figura de Masaccio, a quien proclama creador de la maniera moderna. Masacro es para Vasari la síntesis de Uccello y Masolino. La superioridad de su dibujo le permitió representar los aspectos más difíciles de la realidad. Masaccio supo unir la perspectiva lineal de Uccello con la pintura aérea de Masolino. Masaccio fue el punto de partida de las bellas actitudes, de los "movimientos fieros y vivos".

Una larga lista de artistas sigue a Masaccio: Piero della Francesca quien destaca por la diversidad de sus expresiones, por la variedad de sus vestidos, por la maniera dolce e nuova; Fra Angelico; Antonello da Messina; Alessandro Baldovinetti, quien se esforzó por variar las técnicas pictóricas y quien tuvo una buona maniera de pintar al fresco; Filippo Lippi, en quien aprecia la calidad del dibujo, la caída de los paños, la expresión de los rostros, la expresión de sentimientos: Filippo representó en su pintura las más grandes figuras de la realidad, y es por esto que introdujo entre los modernos la grandeza del estilo que ahora vernos". La pintura de Andrea del Castagno fue vigorosa, aunque violenta y sin gran finura; su dibujo fue duro y su color demasiado dulce. Le siguen Domenico Veneziano, Gentile Ghirlandaio, uno de los más excelentes maestros de su época y en quien se manifiesta el progreso del disegno, es visto por Vasari como uno de los precursores de la gran maniera moderna. En Perugino aprecia la originalidad de la maniera personal. Así, luego de un desfile interminable de artistas, aparece la figura de Lucca Signorelli, en quien siente que convergen las tendencias del Quattrocento. Es como un precursor de Miguel Angel, "al introducir la maniera de hacer los desnudos"; estableció los fundamentos del dibujo, es decir, la gran maniera. Su talento se manifestó en su invención, en su habilidad técnica, en su fantasía creadora: "Lucca representó las historias del fin del mundo con una bizarra y caprichosa invención; puso en escena los ángeles, los demonios, los temblores de tierra, el fuego, el Anticristo y muchas otras cosas semejantes... " Sin embargo, una maniera todavía seca --dice-- priva en el dibujo de Signorelli.

Todas las aportaciones del Quattrocento son la vía de acceso al Cinquecento, lo que le permite trazar la continuidad en el arte y la superioridad de su propia época.


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