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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1987

Tercera edad


No obstante que la arquitectura se inicia con el brillo de Bramante, los datos que Le Vite aporta acerca de sus primeros años son escasos; a Bramante lo encontramos ya en Roma, al servicio de Julio II, hacia los cincuenta años de edad, dedicado a estudiar en forma exhaustiva las ruinas romanas. De las pocas obras que señala no nos da sino detalles estructurales y ornamentales, y lo mismo sucede con la reconstrucción de San Pedro, en la que admira la belleza del orden dórico que refleja el espíritu extraordinario de Bramante. Al no mencionar ningún No obstante que la arquitectura se inicia con el brillo de Bramante, los datos que Le Vite aporta acerca de sus primeros años son escasos; a Bramante lo encontramos ya en Roma, al servicio de Julio II, hacia los cincuenta años de edad, dedicado a estudiar en forma exhaustiva las ruinas romanas. De las pocas obras que señala no nos da sino detalles estructurales y ornamentales, y lo mismo sucede con la reconstrucción de San Pedro, en la que admira la belleza del orden dórico que refleja el espíritu extraordinario de Bramante. Al no mencionar ningún dato que revelara aspectos interesantes sobre sus construcciones, no es posible percibir las influencias que Bramante recibió y cómo las proyectó.

Giuliano da San Gallo dio al orden dórico mejor medida y proporción que la que había logrado la tradición de Vitrubio; Giuliano y Antonio da San Gallo, al lograr ellos mejores formas que las que privaron anteriormente, dieron al arte las maniere de la arquitectura toscana. Simone dal Pollaiolo, llamado El Cronaca, aparece como uno de los arquitectos de transición; aprecia el Palacio Strozzi en el que el Cronaca superpuso acertadamente los órdenes arquitectónicos. Antonio da San Gallo el joven supo combinar en sus construcciones militares la gracia y el ritmo con la severidad de las fortificaciones. Vasari destaca en San Gallo el joven a un constructor moderno que supo dar comodidad a sus construcciones. Entre otros arquitectos más, aparece la figura de Giulio Romano, renovador de la maniera graziosa. Los elementos clásicos son empleados por él con las más bellas proporciones, en "una nueva y extravagante maniera"; aprecia, la movilidad de las formas que empleó en la construcción de su propia casa. Antes de llegar a Miguel Angel desfilan en Le Vite Níccolo de Tribolo; Baccio Bandinelli; Giuliano d'Agnolo; Bramantino; Michele San Michele, a quien podríamos declarar un romanista por su apego a los cánones de la arquitectura clásica; Girolamo Genga, quien supo conjugar la proporción,la gracia y la composición con la arquitectura clásica, logrando una maniera que podríamos considerar universal.

Después de otras biografías, Vasari pasa a la biografía de Miguel Angel, considerado como el apogeo del Renacimiento. En la Sacristía de San Lorenzo Vasari se percata de que los órdenes clásicos han sido notablemente modificados y las proporciones son un tanto insólitas. La liberación de los cánones clásicos anunciada en la Sacristía es reafirmada en la Biblioteca de San Lorenzo, en la que Vasari aprecia el bello orden de las ventanas, el disegno del plafón, el vestíbulo y la escalera; en el Palacio Senatorial la novedad está puesta en la doble rampa de la escalera; los otros dos palacios de la misma plaza poseen una fachada rica y variada y una logia llena de columnas y de nichos. San Pedro fue construida "con majestad y grandeza de órdenes, de disegno, de belleza y de comodidad". Las últimas obras arquitectónicas de Miguel Angel parecen culminar en una liberación de la arquitectura; las fachadas son variadas, ornamentadas, con nuevos órdenes, extravagantes y bellas. Vasari comprendió claramente uno de los cambios principales de su tiempo: el hecho de que Miguel Angel podía violar las normas estrictas de la arquitectura para jugar con las formas, combinándolas armónicamente. En Miguel Angel había culminado la liberación de formas y ritmos para dar paso, a través de lo que hoy denominamos manierismo, a un nuevo movimiento artístico: el barroco. Con Miguel Angel había nacido la verdadera maniera en la arquitectura.

Después de la biografía de Miguel Angel, Vasari nos transporta a Venecia, con la biografía de Iacopo Sansovino, quien a diferencia de los que levantaron monumentos antes que él, construyendo sólo en un orden y siguiendo las viejas medidas sin aportar ninguna variación, comenzó a construir con un nuevo dibujo y un mejor orden. Las biografías que le siguen se refieren a aquellos que aún vivían y que pertenecían a la Accademia del Disegno.

La escultura del Cinquecento recibió de Leonardo da Vinci un impulso decisivo. El primer gran escultor es Andrés da Monte Sansovino, al emplear en su escultura las medidas antiguas y modernas. Su escultura, que tiende a lo monumental, se caracteriza por su vivacidad, su naturalidad, su movimiento, la graciosa caída de los paños, su finura y riqueza de invención. Benedetto da Rovezzano es apreciado por el virtuosismo de sus obras, por la exquisitez de sus trabajos, además de la riqueza ornamental y la redondez de sus figuras.

Después de otros artífices excelentes, Vasari aprecia las obras de Agnolo Montorsoli, en las que hay una perfección formal que revela las tendencias de la época: la escultura se complica y rivaliza en las formas con la pintura; hay un lujo decorativo; las figuras tienden a la monumentalidad y al gigantismo; la riqueza de sus composiciones provoca cierta confusión en las figuras.

Aparece entonces el genio de Miguel Angel, cuyas esculturas de los primeros años poseen una perfección formal muy similar a la de los antiguos, unida a una gracia que acompañará siempre las esculturas del maestro. En ellas se conjugan el naturalismo y la belleza: las medidas perfectas, la delicadeza de los detalles, la robustez de las formas. Entre los trabajos del período de madurez se encuentran las Tumbas de los Medici, que por su belleza y su magnificencia superaron a las esculturas de los antiguos. Cuando Vasari describe las últimas obras, recurre a la imaginación tormentosa del viejo Miguel Angel, incapaz de adherirse a formas naturales o a algún modelo en especial. Miguel Angel precipita su turbulento pensamiento sobre el mármol, y alejado de la vanidad de este mundo, se vuelca hacia la divinidad. Vasari nos dice que tan grande y perfecta era su imaginación que cuando no podía expresar sus conceptos con las manos, abandonaba sus esculturas y comenzaba a tallar un nuevo mármol.

Después de Miguel Angel, Iacopo Sansovino representa la novedad de todo aquello que Miguel Angel no pudo expresar en sus obras: en su escultura se funden la delicadeza, la finura de los detalles, la plasticidad del modelado, la belleza de las actitudes y las proporciones, así como los movimientos graciosos. Después de las vidas de Miguel Angel y Sansovino, Vasari continua con una larga lista de escultores como Ammanati, Cellini y Giambologna.

Por lo que respecta a la pintura, Leonardo da Vinci, Giorgione y Correggio son los creadores de la maniera modema.En la pintura de Leonardo se reconoce la diligencia, la expresividad, el esfumado del color. Ante Giorgione, Vasari se encuentra con el problema de no poseer suficiente información, además de que confiesa que conoce mal sus obras. Aun así, considera que su papel en Venecia es tan importante como el de Leonardo en Florencia. No pudiendo explicarlo, admira sin embargo la vivacidad de su colorido. Correggio cierra la trilogía de innovadores "al haber iniciado en Lombardía la maniera moderna". La perfección de sus obras se fundó en su dibujo, en su practica, en la morbidez lograda por el tipo de pinceladas que utilizó: Correggio supo expresar en el arte, con gracia y facilidad, los detalles difíciles de la naturaleza.

Después de estos innovadores desfilan Piero di Cosido, ante quien Vasari se muestra un poco desconcertado y en quien aprecia sus composiciones bizarras y las formas extrañas producidas por su fantasía; Fra Bartolomeo di San Marco y Mariotto Albertinelli, en cuyas obras se registra el esfumado de Leonardo. Después de otros pintores llegamos a la vida de Rafael, en quien sigue la evolución de sus maniere. Su primera etapa está ligada a las obras de Perugino; luego ésta es superada en el dibujo, el colorido y la invención, hasta alcanzar una maniera universal que se expresa en un disegno terribile, una invención copiosa y variada y un color agradable.

Después de Rafael se encuentran algunos pintores que podríamos considerar en segundo término, hasta encontrarnos con las vidas de Polidoro da Caravaggio y Maturino, en quienes Vasari encuentra las principales cualidades académicas: abundancia y claridad en las composiciones, dibujo correcto, maniera universal, invenciones clásicas y alegóricas. Rosso Fiorentino, cuyo arte Vasari comprende mal, reduciéndose a comentar su dibujo académico: dotado de una maniera graziosa, su dibujo fue "fiero y bien fundado"; en sus obras se muestra un gran realismo en las representaciones, en la expresión de sentimientos; como nota distintiva señala que "no pudo permanecer en ningún taller por haber tenido una cierta concepción de la pintura opuesta a la de los demás".

En Parmigianino destaca las tendencias eclécticas que se fundieron en un estilo personal. Vasari trata de analizarlo para descubrir aquello en lo cual consiste ese carácter personal de su obra, pero no lo logra, y nos da sólo descripciones al estilo de la ekphrasis. En Pontormo trata de rastrear sus influencias, sus maniere; sin alcanzar una explicación que a él mismo satisfaga, percibe con claridad las alteraciones de su buona maniera moderna: la dulzura y la gracia, la expresividad de los rostros, las extravagancias, las invenciones, el uso del color, las innovaciones.

Una lista interminable de pintores nos lleva hasta Francesco Salviati, que personifica el ideal de la generación que sucedió a Miguel Angel y Rafael. Su aprendizaje en Florencia y Roma le permitió alcanzar una maniera universal. En su excelente dibujo se multiplican los desnudos y los escorzos; su composición es correcta, agradable, hábil; el movimiento expresivo, el virtuosismo de la imitación y las invenciones son admirables. En Salviati percibe asimismo su talento decorativo y la introducción de motivos arqueológicos, simbólicos y alegóricos.

A Federico Zuccari, Vasari le concede gran importancia. Es uno de los académicos del disegno que más tarde habría de dirigir la Academia de San Lucas de Roma. Su dibujo se deriva de Miguel Angel; en sus obras hay algunos toques secos debidos a un exceso teórico; sus colores son agradables y graduados y las expresiones variadas.

Después de Zuccari aparece Miguel Angel, en quien Vasari se preocupa por seguir las huellas de los maestros que lo influyeron. Cuando llega a los frescos de la Capilla Sixtina, más que preocuparse por su significación religiosa, Vasari centra su atención en las figuras, en las anatomías, en las perspectivas, en los gestos y en los sentimientos. Su análisis sobre el juicio Final es breve, un tanto impersonal y vago. No obstante la importancia de Miguel Angel, la descripción que Vasari hace de sus obras es superficial, destacando en ellas más bien aspectos de carácter técnico.


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