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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1987

Acerca del arte clásico romano


El hecho de que el arte clásico (romano) se constituyera en la fuente de conocimientos y de inspiración, estimuló el estudio de los monumentos antiguos. Roma había estado siempre presente en el medioevo italiano y el románico pretendía ser una continuación directa de la cultura romana. Sin embargo, la admiración por Roma como ideal estético supremo en el Renacimiento significaba la conciencia de una ruptura con el pasado reciente y de una declinación de sus valores. Como consecuencia, Roma se constituyó en un centro de peregrinaje de artistas que admiraban el arte antiguo. La práctica de visitar Roma con propósitos de estudio y de exploración metódica de las ruinas antiguas empezó a asumir el riguroso aspecto de un sistema. Este estudio fue acompañado de innumerables producciones gráficas. Los artistas examinaban las proporciones, las decoraciones, las formas estilísticas, tendiendo a un descubrimiento de las leyes estructurales fundamentales. A mediados del siglo XV, Roma, el centro más rico en la tradición antigua, se adhería más que ninguna otra ciudad a los ideales clásicos.

Vasari, ilustre viajero y gran admirador de la belleza romana, "estimulado por el afán de alcanzar la gloria ... se propuso dibujar cuanto de notable había en Roma y Florencia". A través de Le Vite encontramos innumerables noticias sobre la profunda veneración que se tuvo por el arte romano:

Lorenzo Chibertí fue el primero que comenzó a imitar las cosas de los antiguos romanos, de las cuales fue muy estudioso, como deben ser todos aquellos que deseen trabajar bien. [Nota 30]Masaccio, no sintiéndose en Florencia a gusto y estimulado por el afecto y amor al arte decidió irse a Roma para aprender y superar a los otros."[Nota 31] Después del concurso para la ejecución de las puertas de bronce de San Juan, que fue ganado por Ghiberti, Donatello y Brunelleschi, que habían participado en él, decidieron salir de Florencia para dirigirse a Roma: Donatello para estudiar escultura y Brunelleschi arquitectura, que consideraba de más utilidad para los hombres. Brunelleschi, al llegar a Roma, viendo la grandeza de los edificios y la perfección de las estructuras de los templos, estaba tan abstraído que parecía fuera de sí. El único objetivo de Brunelleschi era la arquitectura ya extinguida, es decir, los buenos órdenes antiguos y no la bárbara y tedesca.[Nota 32] Peruzzi Baldasarre empezó a escribir un libro sobre las antigüedades de Roma y a comentar a Vitrubio.[Nota 33] Para conocer la antigüedad de aquellas maravillosas reliquias que son el verdadero maestro, Fra Giocondo resolvió visitar Roma, donde permaneció doce años, tiempo que en su mayor parte dedicó a ver y dibujar toda aquella maravillosa antigüedad, cavando tanto en cada lugar hasta que pudiese ver las plantas y reencontrar todas las medidas. No dejó cosa en Roma o de construcción o de sus miembros, como son cornisas, columnas y capiteles de cualquier orden, que no dibujara con todas sus medidas. Copió también todas las esculturas que fueron descubiertas en aquellos tiempos, de manera que después de aquellos doce años regresó a su patria riquísimo de todos los tesoros de este arte. [Nota 34]

El estudio de las ruinas romanas se constituyó en una condición esencial al arte del Quattrocento. Todavía cuando Vasari se acerca al arte veneciano, considera que Giorgione y otros que jamás fueron a Roma "no podrán alcanzar en el arte la última perfección".

Sin embargo, Vasari, al desprenderse de los cánones "romanistas", fue uno de los primeros escritores que advirtieron que la civilización moderna no consistía en una resurrección del pasado glorioso, sino en una Wilización con características propias y definidas. La perfección descubierta en los principios de la arquitectura romana fueron sólo el punto de partida.

El renacimiento artístico exigió el desarrollo de nuevas ideas, de innovaciones formales y la necesidad de formular principios y reglas propias, para lo cual el arte clásico se convirtió, no propiamente en un prototipo formal, sino más bien en una rica fuente de conocimientos e inspiración.

El estudio directo de los monumentos antiguos --romanos-- constituyó el fundamento del clasicismo arquitectónico del Renacimiento. Los elementos de la arquitectura romana fueron estudiados y valorados para luego ser fundidos en una nueva concepción del espacio y del mundo.

En la escultura, la forma no fue una simple imitación de los modelos clásicos. La realidad se expresó en una nueva forma artística, impregnada de un nuevo significado humanístico. Antigüedad y naturaleza se fundieron en nuevas formas escultóricas.

El renacimiento de la pintura, por otra parte, no consistió en poner los ojos en la antigüedad, sino en rescatar algo que había permitido a ésta el esplendor de las artes plásticas: el retorno a la imitación de la naturaleza, entendida ésta no como una reproducción exacta de la realidad natural, sino más bien como uno de los principios creativos del arte; las formas orgánicas, vitales, sustituyeron la inmovilidad, la frontalidad y el espacio convencional propios de la pintura gótica y bizantina.

De esta manera, la antigüedad clásica proporcionó las bases para la creación artística. El principio de imitación de la naturaleza y el principio de selectividad de las más bellas partes lograron la conformación del ideal clásico, que en tiempos de Vasari no sólo había alcanzado su más alta expresión, sino que precisamente en virtud de la perfección alcanzada, se había iniciado un complicado proceso que implicó la aceptación de una tendencia anticlásica.

Vasari siempre enfatizó el valor de lo clásico en tanto que este término implica un principio de selectividad en el orden natural, sin embargo fue consciente en su momento de que el idealismo clásico, tal y como había sido entendido por los humanistas, implicaba la superación tanto de los modelos tomados de la naturaleza, como de aquellos que derivan de la imitación del arte antiguo.


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