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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1987

JUAN NUÑO. El inexistente corredor


EL DEPORTE ES GRAN semillero de mitos. Comienza por la patraña esa de que lo que importa es competrir, cuando cualquieer medio es bueno con tal de ganar, siguiendo por la falsedad del apoliticismo del deporte. Desde los griegos hasta los cubanos, el deporte sirve siempre a causas políticas. Y si no, que se lo pregunten a Hitler y sus famosas Olimpiadas de 36, de las que salio algo bueno : la gran película de Leni Riefenstahl. Para no hablar de Muchich en el 74 con la sonada masacre de los israíles. Si el deporte? La respuesta a retórica pregunta hay que buscarla en el viejo panem et circenses de la gran y auténtico Imperio . La sana diversión del deporte sirve para distraer muchas disdencias y algunas que otra corrupción . Mejor dar saltos y trompadas que pensar y criticar.

En canto a la salud, habría que considerarlo con cuidado. Cada vez se tiende más a la creación mostruos cargados de neurosis y músculos. Y lo peor: se apunta a un solo e indistinguible sexo, el de macho. Por algo lo exaltaron los espartanos , en el sentido viril lo más griegos de entre los griegos. Entre la obsesión de las marcas y el consumo de esteriodes se está creando una subraza de hipertrofiados desquiciados. Buen ejemplo es el basket, cada vez más reservado a gigantes de más de dos metros.

Lo más sospechoso del deporte es su facilidad para adptarse a cualquier sistema politíco; sabido es el uso masivo de él hacen los estados socialistas . Sólo que también a través del más desenfrenado capitalismo cciertos deportes, comenzando por el ffutbol, alimentan negicios de miles millones. Se critica al mundo antiguo por haber tenido gladiadores,pero se acepta sin rechistar que e paguen millones de dólares por patear un balón. Otra de las más gastadas mentiras del deporte es la que descansa en el mito del amareurismo, como si no fueran todos los deportistas, unos más y otros menos, profesionales de un sistema bien aceitado y provechoso . Prácticaterminada marca de ropa deportiva para sus atletas en cualquiera de las múltiples disciplinas. Por doquier, dinero negocio, esto es, trammillonaria del deporte. En el fondo, éste forma parte del mundo del espectáculo y sabiso es que el show ha de seguir cueste lo cueste.

Unas veces se ocultan las fallas, otras se destacan e inflan éxitos pareciales. Siempre se hace propaganda, es decir, se miente triunfalmente . Nunca se dice que el adversario ganó o nos derrotó, sino que nuestro equipo o nuestro atleta luchó denodamente o, si acaso, que tuvo mala suerte. Es como la guerra de las Malvinas, edl más idiota y homicida partido de futbol jugando por selección alguna. Lo casi siempre el deporte es ala continuación de la guerra por otros medios. Algunos cándidos hasta pensaron que había que suprimir toda la compentencia abierta entre las naciones y en su lugar realizar justas deportivas; tan ingenuo como hablar de acabar con las agesiones, las guerras o la lucha de clases o como quiera denominarse la notable capacidad humana por machar siempre que se pueda a un semejante. No es que el deporte vaya a sustituir a la guerra; es que el deporte es la guerra bajo auna forma a la vez comercial y productiva . Recuérdese el atisbo de un futuro inmediato entrevisto en la película Rollerball. ¿Acaso no se mata ya legal y libremente en ciertos deportes como automivilismo y boxeo?

En gesto de sinceridad, como para mostrar sus orígenes propagandísticos y revelar así la ideología que desde antiguo lo alimenta, el deporte ha ensalzado a lugar de honor de las grandes competenciasss la prueba del maratón. La gran mentira, el mito básicp, la maatriz de la que sale toda la patraña. La leyenda, ya se sabe, quiere que un soldado corriera desde la llanura de Maratón, al Nordese de Atenas, hasta la capitalen el año 490 antes de Cristo para dar la buena nueva de la victoria griega sobre los persas y que el heroico correddor muriera por el esfuerzo y nada más pronuciara las famosas palabras : "Alegraos, atenieses: hemos vencido". Como otros dicen, demasiado bello para ser verdad . Toda es historia del héroe corriendo, mensajero de la victoria, es un invento terdío, un adorno literario adorno literario apartado por Luciano de Samosata nada menos que setecientos años después de que tuviera lugar aquella batalla, pero repetida desde entonces por aquello de que las leyendas tienen la piel dura, Desde luego que jamás los griegos corrieron ningún "maratón" en sus JuegosOlímpicos . Claro que ahora tampoco se corre, pues esa distancia, caprichosamente establecida (42 kilómetros y algunos metros) no correal entre el palacio de Windsor y el Saint-James, ya que la primera vez que se celebró semejante prueba fuera allí y, desde entonces, son los ingleses los que impusieron, en esto tambiñen, la prueba y la distancia.

La inagotable sed de mitos. En todo caso, sería mezquino negarle al deporte su capacidad para engendrar mentiras y hacer concebir falsas esperanzas. De tal modo que el pretensioso triple lema (citius, altius, fortius) no se sabe muy bien a qué se aplica. Si al atleta, al empresario o a los objetivos siempre políticos de tan monótono show business.