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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1987

Voluntad de la élite política para emprender la democratización


El régimen priísta logró con su programa de industrialización crear una base de legitimidad que difícilmente podía obtener a través de las otras metas de la Revolución; la democracia política y la justicia social, ya que después del cardenismo quedaba claro que éstas habían quedado con geladas, al menos de momento. Era ésta una legitimidad por desempeño que venía a sustituir la legitimidad por principios, sobre la cual se había erigido el régimen revolucionario. Al final del sexenio lopezportillista, como se dijo, el fracaso del modelo de desarrollo vino a generar una crisis de legitimidad, pues ahora ni las metas economías podían seguir proporcionando tal legitimidad. En un intento por compensar esta situación, el gobierno de Miguel de la Madrid ofreció desde sus inicios una serie de renovaciones en el sector público mayor honestidad en la administración pública y limpieza en los procesos electorales, fundamentalmente. Ello dio pie al resurgimiento de un debate sobre las posibilidades reales de democratización del sistema político. Este debate, como ya se dijo, está asociado al movimiento que exige la democracia política en nuestro país, por lo que tiene un aspecto de exhortación y demanda al régimen actual en ese sentido, y otro más propiamente analítico respecto de cómo se puede llevar a cabo dicho proceso.

También el libro de Madero presenta estos dos aspec-tos, además de los elementos críticos señalados antes. Contiene una fuerte exhortación a Díaz para que comprendiera la necesidad y conveniencia de aceptar la democracia y también era un llamado a la ciudadanía para que se organizara y exigiera la reforma democrática. Además presenta un análisis acerca de cómo podría llevarse a cabo el proceso, muy parecido al que se encuentra en el debate contemporáneo. Por supuesto que en ese debate no hay un punto de vista homogéneo, pero muchos de los elementos en que hay mayor coincidencia se asemejan a los que Madero expuso en su época, como veremos.

Un primer punto considerado como vital en el debate se centra en la voluntad política de la élite gubernamental, o la falta de ella, para impulsar desde arriba la democratización auténtica del sistema político. Este aspecto es fundamental, pues en un sistema autoritario el poder de decisión se concentra en la élite política, de allí fluye hacia abajo. Mientras el sistema tiene fuerza suficiente, la élite puede detener y ahogar cualquier iniciativa que no goce de sus simpatías y la de hacer reformas que minen o limiten su poder por lo general representa una de ellas. De cualquier forma en un autoritarismo presidencia lista, corno era el de Díaz y es el priísta, la cabeza del gobierno puede en un momento dado tomar decisiones que serán acatadas por el resto de la élite, en condiciones normales. Y por ello se plantea la posibilidad de que el Presidente de la República pueda comprender la conveniencia de iniciar y apoyar la reforma desde arriba, en un acto considerado por los demócratas como responsable y patriótico.

En el debate de nuestros días, ha sido el historiador Enrique Krauze quien manifestó de manera más clara esta posibilidad, pues creyó ver en De la Madrid suficiente vocación democrática y firmeza como para emprender una verdadera democratización política. Además, la insistencia de sus ofrecimientos en ese sentido así lo sugieren.[Nota 55]También Madero consideró la posibilidad de que Díaz tuviera en sus últimos años la visión política suficiente como para dar paso a la democracia en México. Además, él había hecho declaraciones en relación a ello poco antes, en la famosa entrevista con el periodista norteamericano Creelman. Madero expresaba esa esperanza como sigue:

... hasta ahora hemos hablado del general Díaz por los he-chos que le conocemos, pero ¿quién nos asegura que este hombre, que ha demostrado ser un hombre extraordinario, no vaya a consumar la carrera con una acción magnánima y generosa que lo pondría en primera línea entre los grandes hombres, no solamente de la patria, sino de la humanidad?[Nota 56]

La especulación de Krauze se halló básicamente aislada entre los observadores de la política mexicana, quienes en su mayoría expresaron su escepticismo acerca de la vocación democrática del Presidente, y en general de la élite politica.[Nota 57]También en el libro de Madero prevalece el escepticismo acerca de esa voluntad en Díaz, no obstante haber considerado una remota posibilidad en sentido contrario, "El general Díaz, -afirma Madero- acostumbrado a mandar, difícilmente se resolverá a dejar de hacerlo".[Nota 58]

No es, por otro lado, sólo cuestión de la voluntad presidencial el que se emprenda una reforma democrática desde arriba, a pesar de la gran importancia que puede tener, pues también debe considerarse la oposición del resto de la élite política, que se beneficia con el sistema, para que dicho proceso sea puesto en marcha. Octavio Paz, por ejemplo, ha sugerido que precisamente las élites política y burocrática, que han tenido un peso fundamental en la estabilidad y en el cambio social, constituyen un fuerte obstáculo a la democracia, debido a los grandes privilegios que han obtenido dentro del autoritarismo.[Nota 59]Madero veía el mismo problema para una democratización desde arriba, pues señalaba que quienes se benefician del régimen absoluto constituyen una gran fuerza que le da continuidad.[Nota 60]

Este escepticismo respecto da la voluntad política de la élite para el cambio, quedó confirmado en el caso del régimen porfirista, y parece ser también la conclusión de la oposición democrática de nuestra época, después de haber atestiguado los resultados de diversas sesiones electorales a lo largo del sexenio delamadridista, como los de 1985, que el Presidente ofreció serían las más limpias de la historia; pero sobre todo las de julio de 1986 en varios Estados de la República y en particular en Chihuahua, en donde el frau-de en gran escala llevado a cabo por el partido oficial decepcionó profundamente a la ciudadanía respecto de las promesas que tan insistentemente había recibido por parte del Presidente De la Madrid, de que su voto sería respetado Un ambiente semejante parece reflejar el documento de Madero en 1908, ante las promesas democráticas expresadas por Díaz a Creelman, y su postura real frente a los procesos electorales de la época:

Si estas declaraciones hubieran sido sinceras, ya era tiempo de que hubiera permitido que en los estados y en los municipios se efectuaran elecciones libres, pero hemos visto lo contrario, pues precisamente en este mes (diciembre) se organizaron los demócratas del distrito del centro de este estado (Coahuila), y se propusieron concurrir a las urnas electorales, pero fueron burlados en sus esperanzas por el gobierno que cometió toda clase de irregularidades y atropellos para falsear el voto público.[Nota 61]

Indudablemente que la conducta de los porfiristas y de los priístas en. cuestión electoral resulta muy semejante, y también por tanto, la exasperación de los disidentes en un régimen y otro, ante la insistencia de imponer a los candidatos oficiales, pese a toda manifestación ciudadana en contra. Y muy parecidos los efectos en términos de legitimidad y credibilidad del régimen, cuyo nivel ha descendido estrepitosamente en el gobierno actual, como descendió en los últimos años del porfiriato


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