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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano 1987

El proceso de transición a la democracia


En el análisis especulativo sobre la democracia, se toca también el punto de cómo podría llevarse a cabo el proceso de transición dentro del marco de las instituciones vigentes.

Prevalece la postura de que lo más conveniente para el país es que se llevase a cabo, en caso de darse, de manera pacífica y dentro del marco legal. Es pues, una posición legalista corro lo era la de Madero en 1908. Si acaso sólo algunos sectores de la izquierda radical contemplan la posibilidad de que el cambio podrá sobrevenir como consecuencia de una revolución armada.[Nota 75] Pero el resto de la oposición mantiene una posición legalista. De hecho, como se dijo antes, lo que exige al gobierno es su apego a la Constitu-ción, tal como lo hacía Madero.

En efecto, Madero desconfiaba de los movimientos revolucionarios por muchas razones. En primer lugar, éstos representaban una guerra fratricida que costaría al país numerosas vidas, así como destrucción y retroceso económico. Además, implicaría destruir el orden institucional que con mucha dificultad había logrado imponer la paz social. Por ello decía:

... si aconsejamos que se desprecie la vida, para salvar a la patria, no por eso aconsejamos que se tomen las armas para combatir el actual gobierno, pues volveríamos a caer en el tristísimo dédalo de las guerras intestinas, que tantos peligros acarrearían a la patria.[Nota 76]

Además, el análisis de las revoluciones ocurridas hasta su época, le llevó a la conclusión de que éstas normalmente terminan en un sistema altamente centralizado, principio prácticamente consagrado por la sociología contemporánea de las revoluciones sociales.

... por amarga experiencia sabemos los mexicanos que siempre que hemos empuñado las armas para derrocar algún mal gobierno, hemos sido cruelmente decepcionados por nuestros caudillos que nunca nos han cumplido las promesas que nos hicieron [ ... pues] una vez obtenido el triunfo, se sienten embriagados por la victoria y mareados por la adulación, y olvidan las promesas que hicieron a la patria, y olvidan que sus éxitos los debieron a la fuerza de los principios que proclamaban; a la fuerza de la opinión pública y a la ayuda del pueblo.[Nota 77]

El que Madero pensara así explica su conducta posterior cuando triunfó la revolución sobre Díaz, de licenciar las tropas revolucionarias en lugar de desmantelar al ejército porfirista. Creía más peligrosos a los revolucionarios, pues se sentirían con derecho a reclamar a la patria sus servicios a costa de la democracia, como habían hecho los porfiristas en su momento. De cualquier forma, Madero intentó en 1908 poner en marcha la transición democrática dentro de la ley, y de manera pacífica. No desconocía la posibilidad de que surgiera un movimiento armado, de cerrarse la élite porfirista a la razón y a las necesidades del momento. Mas consideraba esta hipótesis como "... la menos problable".[Nota 78] Pensaba, contrariamente a las tesis marxistas de la época, que "....los pueblos cuanto más se civilizan más huyen de las revoluciones, y prefieren sopor-tar un gobierno relativamente malo que sufrir las desastrosas consecuencias de una revolución".[Nota 79]

Evidentemente, México en 1910, pese al nivel de civilización relativa que había alcanzado en los últimos años, no se encontraba en la situación señalada por Madero, en donde una revolución social tiene pocas probabilidad de surgir. Pero el México contemporáneo sí ha alcanzado ya un grado de modernización en que las revoluciones sociales difícilmente se dan, de tal manera que casi nadie considera seriamente la posibilidad de un movimiento de ese tipo en nuestros días, salvo tal vez algunos grupúsculos ubicados dentro de la ortodoxia marxista. Por lo cual la gran mayoría de la oposición democrática busca el cambio dentro de las leyes. La violencia no está ciertamente descartada como posibilidad, pero sí como estrategia. Señala al respecto Soledad Loaeza que podría darse el caso de que, ante la cerrazón del gobierno en materia electoral, se registraran hechos de violencia, como de hecho ha sucedido en algunos municipios " ... de manera que el proyecto de democracia otorgada amenaza convertirse en democracia arrebatada."[Nota 80] De cualquier forma existe una política muy clara de los partidos de oposición para mantenerse dentro de la legalidad. Por ejemplo, ante las irregularidades de las elecciones de julio en Chihuahua, los panistas han expresado sus protestas siguiendo la estrategia de desobediencia civil no violenta. Así, la alternativa violenta parece vedada a la oposición actual.

Otro de los puntos de la discusión acerca de la forma de transición democrática, se refiere al aprovechamiento de la estabilidad lograda por. el régimen. Madero pensaba que al hacerse el cambio dentro del orden vigente, se tendrían mayores posibilidades de fortalecer el nuevo régimen democrático, pues éste sería heredero de la fuerza relativa alcanzada por el Porfiriato. Así, si bien temía la sucesión de Díaz a través del autoritarismo, por ser esto un paso hacia su institucionalización, de igual manera la sucesión por vías democráticas representaría un elemento fundamental de la institucionalización democrática, pues, de esa forma, " ... estaría asegurado el régimen constitucional y la paz, definitivamente consolidada, puesto que las energías nacionales habrían encontrado su cauce natural."[Nota 81] Es por ello, probablemente, que intentó mantener la estructura porfirista después del triunfo de su levantamiento armado. No deseaba una revolución, como se dijo antes, pero no contó con que una vez iniciada ésta, el peligro de la contrarrevolución era mayor que el de la radicalización del movimiento. Intentó con esa política evitar la inestabilidad que sobrevenía a los movimientos armados, pero ese paso estaba dado y no podía haber reversión al respecto.

Por otro lado Madero sostenía que la reforma dentro de la legalidad permitiría un cambio gradual pero firme, de tal forma que no se resintiera el sistema y mantuviera su estabilidad. Las libertades democráticas, por tanto, podrían concederse de la base a la cúspide, es decir desde el nivel municipal, al estatal y al federal.[Nota 82]

Esta propuesta es semejante a aquella que algunos autores contemporáneos han hecho recientemente. Molinar sugiere, por ejemplo, que las elecciones libres harían perder al PRI el dominio absoluto que goza, pero no la hegemonía, modificando nuestro sistema de partidos, de único a dominante, lo que permite una transición paulatina a la democracia genuina.[Nota 83] Por su lado, Gabriel Zaid expuso una forma en que podría modificarse el sistema político hacia la democracia, imponiendo la libertad electoral de la periferia al centro, es decir, primero en los Estados y después en el Congreso de la Unión, de manera parecida a lo propuesto por Madero. Señala Zaid al respecto;

Bastarían unas cuantas gubernaturas reconocidas a la oposición para que la reacción en cadena fuera incontenible, para dar esperanzas y reanimar decisivamente a toda la sociedad, para desencadenar la madurez política del país.[Nota 84]

La respuesta a las posturas reformistas de Madero y de la oposición democrática actual fue la misma: la conservación del poder en todos los niveles al precio que fuera. Tal vez la idea de que cediendo el poder en niveles estatales se podría desencadenar la democracia, influyó en el gobierno para evitar a toda costa que eso sucediera, precisamente, porque lo que menos desea es la democratización, tanto en el caso de Díaz como en el del PRI. Madero advirtió los disturbios que ello podría ocasionar, y ahora se oyen voces en el mismo sentido, como en el caso de Paz: "0 damos un paso definitivo hacia la democracia o la Nación se estanca [ ... y] El estancamiento no sólo es inmovilidad sino acumulación de problemas, conflictos y agravios, es decir, a la larga, convulsiones y estallidos."[Nota 85]

No violencia revolucionaria, como se dijo antes, pero sí violencia social, que lejos de resolver la crisis actual sólo la complicaría. La demanda por democracia se presenta como urgente ahora, del mismo modo que se hacía en 1908. Y la estrategia diseñada en estos días por la oposición democrática, sigue pautas parecidas a las que Madero y otros antirreleccionistas pensaron en su época: organizar un movimiento a nivel nacional, para exhortar a la ciudadanía a exigir la democracia política y el respeto al voto. En 1908, Madero proponía la organización de ese movimiento a través del Partido Nacional Democrático, que daría entrada a todos los que desearan la democracia genuina, por encima de otras diferencias programáticas e ideológicas.[Nota 86] La oposición actual ha organizado recientemente un Foro Nacional por el Sufragio Efectivo, cuyos objetivos se asemejan a los del Partido Nacional Democrático de Madero. La Declaración del Foro expresa lo siguiente:

Convocamos a los ciudadanos a participar en el esfuerzo de abrir cauces a la democracia política. El malestar colectivo está a la vista, ya se exprese como voto a la oposición, indignaciones y quejas, creencias en el rumor o abstención electoral. Es tiempo todavía de evitar las explosiones que produce la cerrazón política; pero al respecto, hay una consideración moral e histórica todavía más alta: el, sufragio efectivo es reclamo de justicia social de los mexicanos.[Nota 87]

El Foro Nacional, como el Partido Nacional Democrático, acepta en su seno partidos y organizaciones cívicas de distinta orientación ideológica, vinculados por un objetivo común: la demanda por democracia política. Su estrategia: recorrer el país "... movilizando al pueblo para instaurar un sistema político democrático". [Nota 88] Los rasgos, argumentos y estrategias de los opositores y disidentes al régimen priísta, asumen por tanto un extraordinario paralelismo con el movimiento de oposición que dio lugar al derrocamiento del régimen de Díaz, a principios de este siglo.


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